Caixa Guissona se ha convertido en un símbolo de resistencia en Cataluña. Es la última caja rural de la región independentista y, de rebote, la segunda mayor entidad de la comunidad, sólo por detrás de Caja de Ingenieros que, tras la fuga de los bancos, se ha convertido en el primer grupo financiero español en Cataluña. Incluyendo los grupos foráneos, lidera la clasificación la aseguradora alemana Allianz que, de momento, no ha manifestado su intención de marcharse de la ciudad condal. Más allá de estas excepciones, Cataluña es un erial en lo que respecta a grupos financieros. El resto ha huido para preservar los intereses de sus clientes, ante la creciente inestabilidad jurídica que supone el órdago secesionista.

Ante la desbandada, Caixa Guissona, con sólo cuatro oficinas en Guissona, Barcelona, Lleida y Reus, cinco cajeros, 30 empleados y un beneficio de cinco millones de euros, es una de las grandes entidades catalanas. Y no contempla mover su sede social. La entidad de los ingenieros, por contra, sí ha sugerido que está dispuesta a mudarse, al emitir un comunicado en el que admitía tener listo un plan de contingencia para mantener la estabilidad ante cualquier circunstancia adversa.

No hay tanta tensión como parece y queremos quedarnos aquí”, señalan fuentes internas

Fuentes internas de la pequeña entidad leridana, integrada por casi 12.000 socios, aseguran a El Independiente que “el 99% de los clientes está en Catalaña” y que “de momento no hay ninguna intención de trasladar el domicilio social“. Subrayan que “los clientes están tranquilos” y que, pese al ruido generador por el procés, “no ha salido ni un euro de sus depósitos”.

“Aquí se vive [el conflicto catalán] de manera diferente. No hay tanta tensión como parece. Y queremos quedarnos aquí”, apuntan. Aun así, reconoce con poca convicción que, “si en el futuro fuese necesario, valorarían la posibilidad de un cambio de sede”.

Caixa Guissona nació en 1963 y el año pasado firmó el mejor año de su historia. “Hemos crecido como nunca antes, logrando un beneficio récord pese a unas condiciones nada favorables”, destacaba la entidad que preside Josep María Torrescassana en su memoria anual.

Los activos de la caja alcanzaron al cierre del año pasado 715 millones de euros, un 14,3% más que el ejercicio anterior. Y los depósitos de clientes aumentaron un 15% hasta 619 millones de euros. El saldo total de préstamos aumentó hasta 169 millones, tras crecer un 10% en 12 meses. El patrimonio de clientes fuera de balance, en fondos de inversión, pensiones y carteras de acciones, se situó en 62 millones al cierre de 2016.

La caja, que tiene fondos propios por 63 millones de euros, ganó 5,1 millones de euros en 2016, una cifra récord que supone crecer más de un 20% frente al beneficio neto de 4,2 millones que registró en 2015.