La ministra de Empleo, Fátima Báñez, puso el debate sobre la mesa hace aproximadamente un año. Trabajaría para que los españoles, en la medida de lo posible, salieran de trabajar a las 18.00 de la tarde para poder conciliar su vida laboral y personal. La reacción de las empresas no se hizo esperar y, sin decir que no, salieron al paso para dejar constancia, al menos, de la complejidad de una medida así. Ahora, tras esas primeras aproximaciones, el debate toma cuerpo: Gobierno, sindicatos y empresarios trabajarán lo que queda de año para sustanciar medidas que avancen en la conciliación familiar y laboral en el ámbito del diálogo social.

Por su parte, la patronal CEOE ya ha preparado un informe titulado Perspectiva empresarial sobre la conciliación de la vida laboral y familiar, en el que despliega una serie de propuestas firmes y también de temores para que, pase lo que pase, la productividad de sus plantillas no se vea mermada. 

La CEOE dice que no se puede buscar la solución a la conciliación solo en las empresas

El documento parte de una serie de conceptos fundamentales, según sus intereses. En primer lugar, que la solución a los problemas de la conciliación no debe buscarse solo del lado de las empresas, puesto que, en último extremo, se trata de conciliar los intereses de los trabajadores con las de sus empleadores y los clientes de éstas. «A menudo se incurre en el error de considerar que la conciliación ha de bascular exclusivamente sobre las empresas y que estas son todas iguales», indica la patronal.

También inciden en que las mismas salidas no deben buscarse tampoco en forma de permisos y bajas que interrumpen la carrera profesional de los trabajadores, su promoción en la empresa y, en último término, sus pensiones, al mismo tiempo suponen costes adicionales y tensiones internas entre los compañeros.

Así es que los empresarios se decantan por adoptar medidas que, más encaminarse a priorizar la familia y a perseguir reducir el tiempo que los trabajadores pasan en su puesto, se basen en la flexibilidad y en la compatibilidad de las responsabilidades familiares y laborales.

Guarderías que cierren más tarde

Una de las claves estaría, en este sentido, en la escasez de oferta de servicios para el cuidado de hijos y familiares dependientes. Y esto apunta directamente a la Administración.

La organización llama la atención sobre el hecho de que solo el 34% de los niños de o a 2 años asistan a la guardería. Este dato, a sus ojos, refleja que las familias se ven obligadas a recurrir con asiduidad a los abuelos y a servicios domésticos para atender a los menores; y que los progenitores destinan gran parte de su tiempo al cuidado de los menores en esta etapa, lo que estaría dificultando su participación laboral.

Hay que dotar de flexibilidad a los horarios de los centros educativos»

Al margen de los problemas para poner en marcha la Ley de Dependencia de 2016, la CEOE cree por ello que se debería facilitar el acceso a centros para menores de tres años e incidir en su coste y calidad. Apuesta por que los centros sean de carácter gratuito o subvencionados, y por ayudas o cofinanciación de estos servicios, con independencia de si son públicos o privados. Esto, aseguran, haría aumentar la oferta de centro disponibles.

Pero la patronal también indica que habría que «dotar de flexibilidad  a los horarios tanto de los centros educativos como de atención a personas dependientes para lograr una conciliación efectiva, que se ajuste a las necesidades de los trabajadores». Ello podría redundar en que las guarderías cerraran más tarde o que abrieran antes.

Más ayudas fiscales a las familias

Otro cable público podría ser, según los empresarios, la ampliación de las ayudas económicas por nacimiento de hijo y en sus primeros dos años de vida (como ha planteado la Comunidad de Madrid para 2018), con cargo a los Presupuestos Generales del Estado (PGE), que sean realmente compensatorias de gastos e incentivadoras de la natalidad. Y en este capítulo, la CEOE incluye la necesaria desgravación fiscal del empleo doméstico (empleadores o ‘canguros’).

Pide que el relevo de personas con baja de maternidad se haga con tiempo para formar a los sustitutos

Adicionalmente, el plan de la CEOE incluye la posibilidad de que la persona que va a cubrir otra por baja de maternidad trabaje un tiempo antes de que ésta se produzca, para aprender las tareas que desempeñará durante la sustitución; y también la puesta en marcha de exenciones y bonificaciones a la Seguridad Social para aquellas empresas que implanten medidas de conciliación que necesiten desarrollo tecnológico u organizativo (teletrabajo o flexibilidad horaria).

Las empresas exponen sus problemas

Del lado de las empresas (y de los trabajadores), los empresarios versan las medidas a tomar al ámbito de la negociación colectiva, donde se pueden adaptar al tipo de actividad y tamaño de la compañía. En su opinión, las políticas puestas en práctica hasta ahora se han basado en la reducción obligatoria de la jornada, «no han aportado más que una rigidez a la organización por un periodo tan prolongado como doce años» (la reduccción de jornada puede extenderse hasta que el hijo cumple 12 años) y han sido un caldo de cultivo para el ausentismo.

Además, no han tenido en cuenta que no todas las empresas tienen los mismos márgenes para organizarse con una persona menos o a media jornada. En el caso de las pymes, que aportan el 75% del empleo en España, es mucho más difícil. Y para las empresas de servicios, el actual motor de la economía, las jornadas reducidas son más problemáticas que para aquellas actividades que se desarrollan en oficinas y permiten otro manejo de los tiempos, no tan sujetos a su clientela.

¿El cambio horario en un país con tanta vida social?

Otra de las cuestiones que el Gobierno tratará con los agentes sociales es la posibilidad de cambiar el huso horario, para acabar con la lacra de ser el país de Europa en el que se empieza a trabajar igual de temprano, pero se acaba mucho más tarde.

Al respecto, la CEOE considera que, también en este caso, hay que tener en cuenta ciertas especificidades del tejido empresarial español. Por ejemplo, que se trata de un país que vive del turismo y la hostelería, cuya necesidad de dilatar los horarios es palmaria. En este sentido, CEOE señala que «los mismos que afirman la necesidad o el deseo de acabar antes, son los que quieren o necesitan que al finalizar su jornada otros servicios estén abiertos y disponibles para ellos».

En este punto insiste: «Pongamos como ejemplo que queremos que las guarderías abran antes o cierren más tarde precisamente para conciliar, o que el gimnasio esté abierto cuando terminamos de trabajar, y, por supuesto, los supermercados, tiendas o cines». No será un debate fácil.