Turbulencias en el vuelo bursátil de los Angry Birds. Rovio Entertainment, el creador de la popular saga de juegos para móvil, sufre este jueves un batacazo sobre el parqué próximo al 20%, que le sitúa en sus niveles más bajos desde que se estrenó en el parqué a finales del pasado mes de septiembre.

La compañía finlandesa sufre de este modo la decepción que han ocasionado sus resultados del tercer trimestre de 2017, los primeros que presenta como empresa cotizada. El fabricante de juegos móviles ha registrado unas pérdidas de 500.000 euros tras cuadruplicar sus gastos para atraer a nuevos usuarios.

Aunque el director ejecutivo de la firma, Kati Levoranta, ha mostrado su confianza en que estas inversiones repercutirán en futuros ingresos para Rovio, lo cierto es que los expertos han evidenciado su decepción por los escasos resultados cosechados hasta la fecha, a pesar de que las ventas de la compañía repuntaron un 41% respecto al mismo periodo del año anterior. “Los costes fueron sorprendentemente altos, pero también el número de clientes que pagaron se quedó por detrás de las expectativas”, ha apuntado Hannu Rauhala, analista de OP Equities, en un informe citado por Business Insider.

Con el desplome experimentado este jueves, la capitalización del creador de los Angry Birds se reduce hasta los 740 millones de euros, muy por debajo de los alrededor de 900 millones en que se valoró la compañía en el momento de su salto al parqué.

Rovio decidió dar el salto al mercado este año, aprovechando el impulso que la película sobre los Angry Birds ha dado a la popular saga de juegos. De hecho, y a pesar de los decepcionantes resultados registrados en el último trimestre, la compañía finesa acumula unos beneficios de 16,7 millones en los nueve primeros meses del año, un 63% más que en el ejercicio anterior, gracias al buen desempeño de la película.

El fabricante de la saga ha disparado sus gastos para atraer nuevos usuarios del juego

La buena acogida en los cines a las aventuras de los pájaros cabreados ha permitido un relanzamiento de la enseña, que tras un exitoso estreno desde su lanzamiento en 2009 había languidecido en los años posteriores, obligando a Rovio a recortar hasta un tercio de su plantilla en 2015.

A pesar de que el grupo ya tiene previsto el lanzamiento de una secuela de la cinta, los éxitos cinematográficos no han logrado ocultar algunas de las dudas que genera el negocio de Rovio, ya que los expertos desconfían del modelo de ingresos freemium de sus juegos -descargas gratuitas y pago para avanzar a determinados niveles u obtener características especiales- y, sobre todo, recelan de la capacidad del grupo para diversificar unos ingresos actualmente muy dependientes de todo lo relativo a los Angry Birds -juegos, películas, juguetes y hasta una línea de ropa.

Así, la compañía, que en un principio pretendía saltar al mercado con una valoración próxima a los 2.000 millones de euros tuvo que rebajar sus pretensiones a la mitad. Y el actual tropiezo reduce aún más su valoración entre los inversores.

Rovio no es el primer fabricante de juegos móviles que se aventura en el parqué. Zynga, cuyo mayor éxito ha sido el juego FarmVille, y King, creador del popular Candy Crush, también han dado el salto a la bolsa con resultados hasta la fecha poco convincentes. Zynga ha visto esfumarse más de la mitad de su valor desde su estreno bursátil, a finales de 2011, mientras que King fue adquirida en 2015 por Activision Blizzard después de que su valor se desplomara más de un 20% en poco más de un año en bolsa.

Más positivo ha sido el impacto bursátil de los juegos móviles del gigante de los videojuegos Nintendo, que ha cosechado rotundos éxitos como el de Pokemon Go.