Un viejo anhelo del Gobierno español vuelve a ponerse a su alcance: la presidencia del Eurogrupo. El mandato del holandés Jeroem Dijsselbloem expira a mediados del próximo mes de enero y el nombre del ministro español de Economía, Luis de Guindos, aparece como claro favorito en todas las quinielas para dirigir este órgano europeo.

Así lo aseguraba este mismo lunes el diario germano Handelsblatt: «Si Luis de Guindos aspira al puesto, probablemente lo obtendrá». Con seis años en el cargo, Guindos es ya el más veterano entre los actuales ministros de Economía de la eurozona y acumula diversos méritos para presidir un órgano que aglutina a los responsables de Economía y Finanzas de los estados miembros de la zona euro. Entre ellos, resalta su talla política, agrandada por el desempeño económico de España durante sus años de gestión. Asimismo, podría jugar la baza de que España, la cuarta mayor economía de la eurozona, carece de puestos de mando en las principales instituciones europeas.

Guindos ya optó a este cargo en 2015. El Eurogrupo tiene como fin asegurar una estrecha coordinación entre las políticas económicas de los Estados miembros de la zona euro y el Gobierno español pretendía reforzar su peso en un área que ha sido fundamental en los últimos años, para diseñar las estrategias de salida de la crisis en la región y perfilar las políticas de austeridad que han enmarcado este proceso. Sin embargo, aquellas intenciones se vieron frustradas en julio de 2015, cuando los ministros de Economía de la Eurozona votaron a favor de la continuidad de Dijselbloem.

La concentración de poder del Partido Popular Europeo dificulta las opciones de Guindos al Eurogrupo

Ahora, con el ministro holandés en la rampa de salida, el puesto parece al alcance de España. Y sin embargo el Gobierno español rechaza inmiscuirse en la pugna. El ministro Luis de Guindos ha insistido en distintos foros en las últimas semanas en que no será candidato a suplir este cargo, que tiene una vigencia de dos años y medio. Según ha dejado entrever el ministro, el fuerte poder que ya atesora el Partido Popular Europeo en las instituciones regionales -dirige el Consejo, la Comisión y el Parlamento Europeo- hacen difícil que otro miembro de este partido asuma la presidencia del Eurogrupo, por las reglas tácitas de reparto de poderes que imperan en Europa.

Pero además, Guindos parece tener decidido ya que su futuro pasa por Fráncfort. El ministro español confía en ocupar la vacante que dejará el portugués Vitor Constancio en la vicepresidencia del Banco Central Europeo (BCE) a partir del 30 de mayo.

Su candidatura no es bien vista por algunos miembros de la institución, incluido su presidente, Mario Draghi, que temen que la presencia en el Comité Ejecutivo de un vicepresidente con claro perfil político podría comprometer la pretendida independencia del banco central. Sin embargo, Guindos, que cuenta con el respaldo de Alemania, se muestra confiado de que el puesto será para España y él será elegido, por lo que prepara ya su inminente salida del Gobierno que preside Mariano Rajoy. De confirmarse su nombramiento, Guindos ostentaría la vicepresidencia del BCE hasta 2026.

Los candidatos a suceder a Dijselbloem

Sin Guindos en la carrera para presidir el Eurogrupo, la batalla por este puesto aparece mucho más reñida. No obstante, dos candidatos se han destacado en las últimas semanas como los claros favoritos. Uno es el ministro portugués Mario Centeno, que cuenta a su favor con la notable mejora que ha experimentado la economía lusa en los últimos dos años bajo la coalición de izquierdas que Gobierna el país.

Y precisamente, eso, su condición de izquierdas, como miembro del Partido Socialista luso, es otro punto a favor de que el que fue bautizado como «el Cristiano Ronaldo» de la economía por el exministro alemán Wolfgang Schäuble, para comandar a los ministros de Finanzas europeos. Guindos ha manifestado en alguna ocasión que «si Mario Centeno se presentara, por supuesto, tendría el apoyo de España».

Guindos ha asegurado que España daría su apoyo al ministro portugués si se presenta al cargo

El otro gran candidato es el austriaco Hans-Jörg Schelling, ministro de Finanzas desde 2014. Su nombramiento, que ha sido promovido por Sebastian Kurz, el líder del partido VPÖ, vencedor en las últimas elecciones en el país, serviría para paliar la ausencia de representantes austriacos en los puestos de mando europeos en los últimos años. En su contra juegan el hecho de que pertenece a la derecha europea y que su puesto está aún en entredicho, ya que Kurz se encuentra en negociaciones con la ultraderecha para la formación de gobierno.

Otros nombres que se mantienen en la carrera por la presidencia del Eurogrupo son el del luxemburgués Pierre Gramegna y el del eslovaco Peter Kazimir, aunque distintas fuentes aseguran que carecen de los apoyos necesarios para alzarse con el puesto. Por su parte, el ministro francés Bruno Le Maire y el italiano Pier Carlo Padoan, que fueron considerados favoritos en las quinielas iniciales parecen haber dado un paso atrás y están ya prácticamente descartados.

El próximo presidente del Eurogrupo posiblemente será el último en comandar de forma temporal la reunión de los ministros de Finanzas y Economía de la eurozona. Bruselas ya tiene perfilado una nueva estructura de la zona euro en la que se incluiría la creación de un superministro de Economía y Finanzas que ostentaría al mismo tiempo la vicepresidencia de la Comisión Europea y la presidencia del Eurogrupo, con el fin de mejorar la coordinación de las políticas económicas de la eurozona.