España empieza a dejar atrás sus fantasmas. La crisis catalana ha perdido pujanza en los mercados financieros y la economía del país mantiene su avance presta a seguir liderando el crecimiento en Europa.

Esa, al menos, es la previsión de la agencia de calificación Fitch. En su último informe de previsiones sobre la economía global, Fitch estima que la economía español seguirá rebasando los ritmos del resto de Europa al menos hasta 2019. En concreto, los analistas de la agencia esperan que la economía española crezca un 3,1% este año, claramente por encima del 2,3% que se expandirá la eurozona y casi al mismo ritmo que la economía mundial, que se espera que repunte un 3,2%.

Según resalta el informe, existen pocos datos que muestren que la crisis de Cataluña haya afectado de forma significativa a la economía española. Y Fitch confía en que este asunto tampoco vaya a frenar considerablemente la marcha económica del país. De hecho, prevé que la economía española crecerá un 2,5% en 2018 (dos décimas más de lo que prevé el Gobierno español) y un 2,2% en 2019. Estas cifras superan con mucho las tasas de crecimiento esperadas para la eurozona y aún más significativamente las que se auguran para las principales potencias económicas de la región: Alemania, Francia e Italia.

«La demanda interna sigue siendo el principal motor de crecimiento de la economía y este año el gasto de los consumidores se ve respaldado por las fuertes ganancias de empleo y el crecimiento de los salarios reales», explican los analistas de Fitch. En su opinión, cuestiones como el reciente repunte del euro no detendrán la inercia positiva de la economía española. «La fortaleza continua en el comercio global significa que España debe continuar beneficiándose del fuerte crecimiento de las exportaciones a pesar de la apreciación de la moneda única», indican.

Como observa la agencia, una de las claves del buen tono del comercio exterior de España radica en «los bajos costes unitarios reales de España en relación con las otras principales economía europeos».

No obstante y más allá de Cataluña, la agencia considera que la economía española tendrá que enfrentar el próximo año algunos obstáculos. «Es probable que los consumidores enfrenten vientos en contra en forma de menores ganancias reales a través de precios más altos del petróleo y una desaceleración en la tasa anual de crecimiento del empleo«, indican.

Del mismo modo, prevén una desaceleración de las exportaciones que se vería en buena medida compensado por un descenso de las importaciones. «Como tal, esperamos que el comercio neto siga contribuyendo al crecimiento en 2018, aunque sea inferior al de 2017».

La evolución positiva de los préstamos a las empresas es otro de los puntos resaltados por Fitch, que indica que resume que «el crecimiento disminuirá, pero se mantendrá muy por encima del potencial en 2019».