El Gobierno ha remitido este lunes a Bruselas el Plan Presupuestario para 2018, partiendo de un escenario de ausencia de medidas fiscales adicionales, ni de reducción del déficit ni otras esperadas como la rebaja del IRPF o del IVA del cine al 10%, a la espera de tener unos nuevos Presupuestos para el próximo año.

El documento va acompañado de un cuadro macroeconómico actualizado respecto al que se presentó en julio, en el que se incluye, sin embargo, una rebaja de la previsión de crecimiento del PIB en 2018 del 2,6% al 2,3% por “el impacto negativo derivado de la incertidumbre asociada a la actual situación política en Cataluña y la ausencia de Presupuestos”, tal y como había avanzado el Gobierno. Dicho impacto se dejará notar, concretamente, sobre la demanda interna.

Esta nueva previsión supone una ralentización del crecimiento económico de hasta ocho décimas respecto a la previsión para 2017, que, en cambio, se eleva del 3% al 3,1%, principalmente por una mayor aportación de la demanda externa neta (0,7 puntos porcentuales, frente a 0,5 puntos del anterior escenario). Esto a su vez se explica por una revisión a la baja del crecimiento de las importaciones, superior a la de las exportaciones.

El crecimiento se frenará en casi un punto en plena crisis en Cataluña

El Gobierno prevé que el crecimiento económico siga siendo intensivo en creación de empleo. Pero, en consecuencia con la revisión de los pronósticos sobre la actividad, la tasa de paro caerá al 17,2% en 2017, dos décimas menos de lo inicialmente previsto, y al 15,5% en 2018, una décima sobre el pronóstico inicial.

En este capítulo, se prevé un crecimiento del empleo equivalente a tiempo completo del 2,9% en 2017 y del 2,4% en 2018, lo que, si bien reflejaría una ligera moderación de su ritmo de crecimiento, supondrá la creación de más de 500.000 empleos equivalentes a tiempo completo este año y unos 425.000 el próximo.

El Gobierno confía en que escampe en Cataluña

El documento enviado indica que “se trata de un escenario prudente, que tiene además en consideración la incertidumbre asociada a la actual situación política en Cataluña”.

En todo caso, el Ejecutivo hace hincapié en que, a pesar del aplazamiento de la presentación del Proyecto de Presupuestos para 2018, y la previsible prórroga de los de 2017 para cubrir el vacío en los primeros meses de 2018, la elaboración de las nuevas cuentas “se encuentra en fase muy avanzada, y es intención del Gobierno presentarlos tan pronto la situación lo permita”.

En ese momento, se remitirá una actualización del Plan Presupuestario, con la actualización de la información disponible, y se incorporarán las medidas de política económica necesarias para garantizar el cumplimiento de los objetivos de estabilidad presupuestaria para 2018.

La previsión de déficit empeora

En estas circunstancias, aunque el Gobierno prevé que el objetivo de déficit de 2017, del 3,1% del PIB, se pueda cumplir aún con más holgura, eleva el pronóstico para 2018 del 2,2% del PIB al 2,3%. Se trata de un cambio de escasa relevancia en tanto que aún así España podrá salir el próximo año del procedimiento corrector de Bruselas, al que se ven sometidos los Estados miembro con un saldo fiscal deficitario superior al 3% del PIB.

El Gobierno eleva el objetivo de déficit para 2018 por la ralentización del PIB

“De acuerdo con los últimos datos de recaudación y de ejecución presupuestaria disponibles, España tiene garantizado el cumplimiento, si cabe con menor riesgo, del objetivo de déficit público de 2017, fijado en el 3,1 por ciento del PIB”, afirma el documento, para añadir que  “la proyección bajo la hipótesis de política constante, junto con la ralentización del crecimiento económico real previsto para 2018, sitúa la estimación del déficit para 2018 en el 2,3%”.

El Ejecutivo no deja pasar la oportunidad para dejar claro que la eliminación de la incertidumbre y la aprobación de los Presupuestos de 2018 permitirían registrar en 2018 mayores tasas de crecimiento y de creación de empleo, lo que facilitaría el cumplimiento del objetivo de déficit público.

Más en detalle, la previsión para el cierre de 2017 es que sean los ayuntamientos los que vuelvan a cuadrar las cuentas con un superávit del 0,6% del PIB, por encima del equilibrio fijado como objetivo. Para 2018, la décima de más se engrosa en el saldo de la administración central, que pasa de un déficit previsto del 0,7% del PIB al 0,8%.

El documento destaca que, como era previsible, para la proyección del gasto de la Seguridad Social, se ha tenido en cuenta el incremento del colectivo de pensionistas, un incremento de la pensión media y la revalorización del 0,25% de las pensiones, según lo previsto en la última reforma.  También se ha tenido en cuenta la prórroga del Programa Prepara.