BlackBerry está de vuelta. La que fuera una de las grandes firmas del mercado de los teléfonos inteligentes en sus orígenes, ha vuelto a ganarse el favor de los mercados. Pero la BlackBerry que ahora vuelve a gozar de la confianza de los inversores ya no es la misma de antaño. Los dispositivos móviles que coparon buena parte del mercado han quedado a un lado; hoy, BlackBerry es una compañía de software con un futuro que muchos juzgan prometedor.

Las acciones de la tecnológica canadiense repuntan este miércoles, a media sesión, más de un 10% en el la Bolsa de Nueva York y alcanzan su nivel más elevado desde enero de 2018. Los inversores reaccionaban así a las cuentas del tercer trimestre de la compañía, que, curiosamente, mostraban un descenso de los ingresos del 25% y unas pérdidas de 275 millones de dólares (231,5 millones de euros). Sin embargo, depuradas estas cifras, inversores y expertos encuentran un panorama alentador sobre la compañía.

«Nuestra estrategia está funcionando y nuestro desempeño está dando resultados», aseguró exultante el director ejecutivo de la firma John Chen. Éste es el hombre que ha capitaneado la reconversión de BlackBerry, una firma que llegó a acaparar un tercio del mercado de móviles en Estados Unidos y que hace poco más de un año llegó a verse al borde del colapso, aplastado por la pujanza de fabricantes de móviles como Apple y Samsung.

La compañía se ha enfocado en la creación de software para industrias como la automoción y el internet de las cosas

Desde entonces, la compañía ha reorientado su negocio, para dejar de moverse en el mundo de la fabricación de los teléfonos móviles y enfocarse cada vez más en un creador de software, una división que genera hasta el 85% de sus ventas. El grupo anunció este  Entre sus clientes se cuentan instituciones como la OTAN, los departamentos de Defensa y Justicia del Gobierno de Estados Unidos y el Gobierno holandés, así como firmas privadas como Deutsche Bank.

La compañía que dirige Chen mantiene, obviamente sus vínculos con el negocio de la telefonía móvil. El grupo suministra sistemas telefónicos a hasta cinco fabricantes, lo que sigue suponiendo la base de su negocio. Pero BlackBerry tiene centradas sus expectativas, cada vez más, en otras áreas de actividad, como la industria de la automoción, inmerso en el desarrollo del vehículo del futuro, o el llamado internet de las cosas.

Así, BlackBerry ha firmado acuerdos con compañías como Ford o Qualcomm para el suministro de sistemas tecnológicos. Chen ha evidenciado sus intenciones en los últimos tiempos, asegurando que sus planes pasan por convertir al otrora líder de la telefonía inteligente en un actor «omnipresente en el sector automotriz», donde también tiene acuerdos con proveedores de componentes como Magna, Bosch o Denso.

El potencial de BlackBerry se vio resaltado este año a raíz del ataque cibernético del virus Wannacry, que puso en valor los esfuerzos de la compañía en software para la seguridad en Internet, alentando a empresas e instituciones a apostar por los sistemas de ciberseguridad de la compañía.

Todas estas cuestiones están detrás del positivo desempeño en bolsa de BlackBerry, que acumula una revalorización en el año superior al 70% y amplía a cerca del 100% su remontada en los últimos dos años. De este modo, la capitalización de BlackBerry se eleva al entorno de los 6.500 millones de dólares (casi 5.500 millones de euros).

Estas cifras resultan insignificantes si se comparan con las valoraciones de las firmas que ahora dominan el mundo de los dispositivos móviles. Pero son la prueba de que BlackBerry ha vuelto y quiere volver a ser grande. Aunque sea en otros ámbitos.