La patronal de las aseguradoras Unespa llama a compensar el indudable deterioro futuro de las pensiones públicas con ahorro privado, pero ya no solo apartando una parte del sueldo cada mes, algo que de momento los españoles no son muy proclives a hacer, sino haciendo liquido buena parte del ahorro que ya se ha materializado en todo tipo de patrimonios, pero sobre todo en eso que siempre se ha conocido como la compra para toda la vida, la vivienda. La razón es que a futuro habrá que compensar una pérdida de poder adquisitivo en las pensiones de 350 euros al mes por efecto de las reformas de 2011 y 2013.

La patronal ha presentado este jueves el estudio  ‘Soluciones para la jubilación. Naturaleza, ventajas, defensa y fomento de las rentas vitalicias en España’, elaborado por AFI Escuela de Finanzas bajo la batuta del economista José Antonio Herce, en el que se muestra que, sobre el papel, el esfuerzo a realizar no debería ser titánico.

Para empezar, la motivación es alta. Los 65 años de 1900 equivalen a día de hoy a 81 o 91 años. Dicho de otro modo, la esperanza de vida se ha disparado hasta el punto de que la Seguridad Social no tiene músculo para pagar periodos de jubilación que empiezan a ser tan amplios como los de cotización de los trabajadores.

El problema se trató de atajar en las reformas de pensiones de 2011 y 2013 actuando sobre los parámetros del sistema, como la edad de jubilación –se ha elevado hasta los 67 años– y sobre el gasto en pensiones, lo que llevará a atemperar el incremento de estas prestaciones y a acumular una pérdida de poder adquisitivo que AFI estima en un 30% hasta 2035 para alguien que se jubile hoy. Además, la tasa de sustitución de las pensiones iniciales frente a los últimos salarios, que hoy roza el 90%, rondará el 65% en 2059.

Dicho de otro modo, AFI calcula que las reformas de 2011 y 2013 provocarán una caída media del poder adquisitivo de alrededor de 350 euros al mes a una persona que se retire hoy a lo largo de su vida como jubilado, el equivalente a unos 63.000 euros.

Ese dinero está en el ‘ladrillo’

Es en este punto, en el que Unespa apunta cómo convertir el ‘boom’ de las compraventas de viviendas previos a la crisis en liquidez para compensar esa necesidad de ahorro. La incógnita es qué pasará con las generaciones presentes que no son capaces de acumular grandes patrimonios.

Las cifras varían según las edades y el género. Por ejemplo, un hombre de 67 años necesitaría 55.426,7 euros (345,3 euros al mes) mientras que una mujer de 77 años requeriría 23.518,8 euros (246,2 euros).

Ahora bien, el estudio asegura, con datos del Banco de España, que los hogares españoles poseen una riqueza neta media de 250.000 euros, sensiblemente mayor en el caso de los encabezados por jubilados. Además, el 75,5% de esta riqueza está materializada en activos reales, entre los que destacan el inmobiliario (el 73,5% del total), pero también en negocios por cuenta propia o joyas.

Más aún, el 82% de las familias españolas poseen la vivienda en la que viven y, además, otro patrimonio, y el 95,5% de los hogares encabezados por jubilados tienen su vivienda íntegramente pagada.

Según ha explicado Herce, “la Seguridad Social está exhausta” y “no hay ahorro provisional digno de tal nombre”. “Ahorramos de muchas maneras pero lo hacemos mal,no lo hacemos con visión de futuro y eso debe instrumentarse”, ha añadido. En el mismo sentido, la presidenta de Unespa, Pilar González de Frutos, se trata de disponer de otra forma “de un ahorro que ya existe”.

El vehículo, las rentas vitalicias

Desde Unespa se apuesta por que los jubilados se decanten por liquidar parte de su patrimonio, como las viviendas, para compensar el ‘hachazo’ previsto a las pensiones. Se trata de productos que básicamente suponen el abono de una prima inicial, para después disponer de una renta hasta el momento del fallecimiento.

Existen muchas tipologías, de forma que el asegurado puede elegir la periodicidad en la que cobrar la renta; se puede establecer un cobro para más de una persona; escalonar las cuantías de la renta para contar con más dinero en edades más avanzadas, ante la expectativa de tener que pagar, por ejemplo, una residencia.

Actualmente, ya hay unos casi 18.000 jubilados que han optado por alguna de estas rentas. Su perfil suele ser el de una persona de unos 72 años que busca compensar su pensión pública.