Economía

Lego agudiza la crisis de las jugueteras con su primera caída de ventas en 13 años

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Lego agudiza la crisis de las jugueteras con su primera caída de ventas en 13 años
Lego agudiza la crisis de las jugueteras con su primer descenso de ventas en 13 años.

Representación de personajes de Batman de la película Lego Batman. Europa Press

Resumen:

Lego ha experimentado en 2017 su primera caída de beneficios en una década y el primer descenso de sus ventas desde 2004.

La juguetera danesa se enfrenta a la creciente competencia de los fabricantes chinos, facilitada por el ascenso del comercio online, y, sobre todo, a la pujanza de los productos digitales que están robando cuota a los fabricantes tradicionales.

Aunque la compañía se halla inmersa en su peor situación desde que se encontró al borde del colapso, entre 2003 y 2004, la dirección lanza un mensaje de optimismo y confía en estabilizar sus ventas en 2018.

La industria juguetera atraviesa tiempos difíciles. La creciente competencia de los fabricantes chinos y, sobre todo, la pujanza de los productos de entretenimiento digitales representan un reto al que los fabricantes tradicionales no encuentran la respuesta adecuada.

Esta realidad, que ha provocado notables dificultades para gigantes del sector como Mattel y Hasbro, se ha hecho más patente aún con las últimas cuentas del fabricante danés Lego. La compañía más rentable del sector ha experimentado en 2017 su primera caída de beneficios en una década y el primer descenso de sus ventas desde 2004.

Lego anunció que sus ingresos cayeron un 8% en 2018, hasta los 35.000 millones de coronas (unos 4.700 millones de euros) y sus beneficios se redujeron algo más de un 17%, hasta los 7.806 millones de euros (1.048 millones de euros).

“2017 fue un año desafiante y, en general, no estamos satisfechos con los resultados financieros”, reconoció Niels Christiansen, director ejecutivo de la compañía desde el pasado octubre.

El auge de los juguetes digitales está restando atractivo a los fabricantes tradicionales

Estas cifras reflejan lo que para muchos expertos supone la mayor crisis del gigante danés de los juguetes desde que la compañía estuvo cerca del colapso financiero entre 2003 y 2004. Esta situación, común al conjunto del sector, está obligando a las jugueteras tradicionales a reinventarse para volver a atraer al público más joven, en muchos casos recurriendo a la digitalización de sus propios productos.

En su caso, Lego ha recurrido a alianzas con gigantes tecnológicos como la china Tencent, con la que ha alcanzado un acuerdo para expandir su presencia en China, donde las cifras han sido muy positivas.

Pese a la debilidad de las cuentas, Lego ha lanzado un mensaje de cierto optimismo, explicando que buena parte de la disminución de los ingresos -más notoria en mercados como el norteamericano y el europeo- se debió a una limpieza de inventarios, y, en cualquier caso, las ventas crecieron en siete de sus doce mercados más grandes.

Así, Christiansen afirmó que “en 2018 estabilizaremos el negocio e invertiremos para apuntalar un crecimiento sostenible a largo plazo”.