Este viernes arrancan definitivamente las obras para ampliar las aceras en Gran Vía: menos espacio para el coche, pero bien adaptado todo al entorno, con aceras y calzada diferenciadas; el robo de un carril por sentido con el objetivo, entre otros, de reducir los vehículos y la contaminación para darle ese espacio al viandante empezó en realidad el 1 de diciembre. Lo que se hace ahora es cambiar las enormes losas y vallas provisionales por una reforma completa.

Las obras se acometerán por tramos, y comenzará por los dos extremos: el cruce con Alcalá y plaza de España. En el caso del tramo de plaza de España a Callao se realizarán a la vez las obras de las dos aceras, mientras que en el otro tramo se acometerán primero los trabajos de una acera y después los de la otra. Además, las intersecciones se dejarán para el verano, con el fin de reducir la afectación al tráfico.

Finalmente la calzada y acera no estarán al mismo nivel, como inicialmente se dijo. «Tuvimos mucho debate en torno a este tema con los colectivos de discapacidad, sobre todo, en las personas ciegas», ha declarado el concejal de Urbanismo José Manuel Calvo a eldiario.es. Se ganarán metros de acera y árboles y el número de coches en esta arteria madrileña caerá, especialmente cuando entre en vigor el Área de Prioridad Residencial (APR) única, que pretende restringir el acceso a los autos no residentes en el centro capitalino.

Se pierde la oportunidad de conseguir un carril bici a lo largo de toda la Gran Vía reformada: tan solo un tramo diferenciado con pintura (al igual que los carriles bici tan criticados de la zona de Bulevares, entre Génova y Alberto Aguilera) entre la Plaza de España y Callao, en el tramo de subida.

Actuación «vanguardista»

Siempre de acuerdo con las palabras de Calvo, responsable de Urbanismo, los semáforos serán «de última generación, los más modernos de la ciudad». Y el diseño –a cargo de Ortiz– consistirá en una «actuación vanguardista», asegura el miembro del equipo de la alcaldesa, Manuela Carmena.

Tras varios días de atascos una vez pasadas las Navidades la situación se ha relajado. Aunque siguen dándose aglomeraciones en la Gran Vía y los autobuses han llegado a estar media hora recorriendo los 1,3 kilómetros que tiene esta calle entre la confluencia de Alcalá y la Plaza de España.