Iba a estar lista para 2017, pero el optimismo de Ahora Madrid torció el brazo ante la realidad de la gestión diaria del Consistorio madrileño. Al final, la APR única (Área de Prioridad Residencial), el espacio en el que se restringirá el acceso al coche en el centro de la capital a todo aquel que no cuente con tarjeta de residente, llegará “a principios de 2018”, confirman en el Ayuntamiento. Así lo detalla un mapa provisional al que ha tenido accedo El Independiente en el que han trabajado al alimón las concejalías de Urbanismo, Movilidad y Medio Ambiente y que ha sido impulsado por la Junta de Gobierno del Distrito Centro.

Según el borrador, la gran APR única de Madrid ocupará 4,6 kilómetros cuadrados y costará 530.000 euros -la cifra está sujeta a modificaciones-. En ese cosmos residen unas 130.000 personas. Delimitado por Alberto Aguilera, Sagasta, el eje Recoletos-Prado y las rondas de Valencia y de Segovia, el proyecto conectará y expandirá las APR ya existentes: Letras, Embajadores, Cortes y, desde mediados de 2015, la zona de Ópera.

“En tres años haremos lo que otras ciudades europeas han hecho en 15”, señala el concejal responsable de Centro, Jorge García Castaño, a la vez que cita París como ejemplo. En teoría y de acuerdo con la definición del Ayuntamiento, el objetivo de una APR es “preservar el uso sostenible de las vías, así como de disminuir los niveles de contaminación acústica y atmosférica”. “La experiencia es que mejoran el comercio y el nivel de vida”, zanja García Castaño. Estos son los principales retos de la futura APR única:

Multas: “Área más intuitiva”

Actualmente el centro de la capital es una orgía de multas desde la instalación de las áreas de prioridad residencial: se calcula que una media de casi 1.500 al día. El número se ha disparado desde la inauguración de la APR de Ópera a mediados de 2015 porque los conductores no terminan de saber por dónde no pueden circular: una edil del equipo de Manuela Carmena confiesa que fue sancionada por conducir en calles prohibidas de Ópera. El Ayuntamiento ha desconectado las cámaras de la zona -una idea de Ana Botella que puso en marcha la izquierda al tomar el poder- en varias ocasiones para capear el malestar ciudadano.

“Desgraciadamente para la ciudadanía y afortunadamente para las arcas recaudatorias, las sanciones son inevitables. Pero estamos seguros que las multas descenderán, por increíble que suene”, declara García Castaño. “Al ser única, el área será más intuitiva en lugar de ir adivinando calles por las que se puede circular”.

Coste: 530.ooo euros

De acuerdo con los presupuestos para 2017 y las informaciones obtenidas por este medio, el coste no será especialmente relevante aunque sí provisional: 530.000 euros, que pueden ser más. “Es muy difícil contestar”, dicen en Urbanismo. “Hay una inversión que depende de nosotros, pero también hay más partidas en cámaras, señalización fija y variable, etcétera, que depende de Medio Ambiente”. La idea es invertir en indicaciones en los lindes de la APR porque dentro de la misma todo quedará prácticamente como está… con menos coches. Así que el grueso del presupuesto irá destinado a cámaras y a informar al personal de que por esa calle no puede acceder si no quiere abonar 90 euros (45 con reducción).

Estacionamiento: seguirán los 19 parkings

Al igual que ahora, cualquier coche podrá dirigirse a alguno de los 19 parkings que hay en el Distrito Centro. “Cuanto más automaticemos los aparcamientos, menos caos habrá”, indica Jorge García Castaño. Pero no es difícil localizar en Madrid a conductores que hayan aparcado en alguno de los parkings de las APR a los que la Policía Local ha enviado después la receta. “Lógicamente ganaremos además plazas de aparcamiento en tierra”.

Peatonalización: Carretas

El plan ciclista de Madrid ha sufrido vaivenes considerables. En 2016 iban a construirse 33 carriles bici, aunque la realidad es que se están acondicionando ahora los primeros itinerarios ciclistas, sin que ninguno esté terminado todavía. Para 2017 se prevén 42 kilómetros. “Pero en el centro no hará falta hacer carriles bici porque el tráfico se desplomará”, defiende el responsable del distrito. “Tan solo algunas actuaciones en arterias importantes”. Una de esas arterias será la Gran Vía, agrega.

Tampoco habrá grandes avances en aras de la peatonalización, por idéntico motivo. “Que vayamos a peatonalizar completamente, de momento solo la calle de Carretas”, muy próxima a la Puerta del Sol. Cualquier viandante que se acerque por el Barrio de Las Letras o Lavapiés puede comprobar que, cuestas aparte, se trata de zonas en las que pasear es agradable, argumentan en la Corporación municipal.

Gran Vía, dentro de la APR

Protagonista de las peleas urbanísticas en 2016, la Gran Vía nunca pasa desapercibida: Ahora Madrid ya ha dicho que agrandará las aceras, reducirá los carriles del coche (tres por cada sentido) y hará itinerarios ciclistas en los laterales. Pero el cambio fundamental llega con la APR: en octubre se sugirió desde el Ayuntamiento que la Gran Vía podría quedar excluida de la APR y haría una suerte de frontera Centro-Norte, Centro-Sur por la que podrían transitar los coches. Pero no: al final estará dentro de la APR única.

Reducción de cámaras

Una de las grandes sorpresas. En la actualidad hay acopladas un total de 46 cámaras diseminadas en las cuatro áreas, cuyas calles están salpicadas de estos sistemas de videovigilancia, fundamentales a la hora de enviar multas. El borrador de APR única concibe una reducción de cámaras. “No harán falta cámaras interiores, sino delimitar la vigilancia del perímetro de la zona restringida a vehículos”, asegura García Castaño.