Muchos de los más de 2.000 fruteros de Madrid andan revueltos últimamente: un cambio de horarios aprobado por Mercamadrid, la mayor plataforma de almacenamiento, distribución y logística de alimentos, ha propiciado la polémica. La modificación supuestamente pretende evitar que los pequeños fruteros compren antes de la que hasta ahora era la apertura oficial, de seis de la mañana a once. El cambio está basado en un estudio realizado en 2017, que la empresa municipal rechaza publicar por tratarse de un “documento de trabajo interno”.

El problema, denuncian las asociaciones afectadas, es que la realidad se adelantaba a ese horario establecido por un decreto de 1993 y los fruteros acudían más de una hora antes a Mercamadrid -dependiente del Ayuntamiento de Madrid- a comprar al Mercado Central, controlado por los mayoristas. Es decir, muchos de ellos acudían desde las tres de la mañana a abastecerse o antes, sin que nadie se sobresaltara. Era un pacto de silencio.

Todo cambió en otroño pasado, cuando la principal asociación de mayoristas de fruta, Asomafrut, entabló conversaciones con Mercamadrid y se llegó a un principio de acuerdo para que los pequeños empresarios (conocidos como “detallistas”) comprasen de 8 a 17 horas.

El horario propuesto de 8 a 17 horas provocó un revuelo en otoño

La propuesta provocó la reacción contraria por parte de los tenderos más modestos. El nuevo horario que ha implantado finalmente por parte de la dirección de Mercamadrid el 1 de marzo y es más realista: de 5 a 14 horas, pero fuera de ese espacio de tiempo los fruteros no podrán operar ni en la Nave Central ni en las naves auxiliares, como han venido haciendo los últimos 25 años. Y, sostienen, a partir de las nueve de la mañana apenas hay actividad en las naves.

Y ese malestar se nota en la calle: hasta tres fruteros madrileños del Mercado de los Mostenses, en pleno centro de la capital, protestan ante El Independiente por la nueva situación; todos se quejan de la falta de tiempo para abastecerse y disponer los productos en sus respectivos negocios. “Con los horarios de toda la vida, que se adecuaban a nuestra realidad cotidiana, comprábamos a precios decentes gracias a la competencia. Y la venta final al cliente era más barata”, razona Alejandro Fernández, de Adefrut, una de las asociaciones minoristas.

Los minoristas aseguran que no da tiempo a abastecerse y que se vende todo más caro

Ahora esa competencia está más difícil, aseguran, porque no da tiempo a comprar y trasladar los alimentos a los respectivos comercios antes de las nueve. Y porque, agregan, se compra y se vende más caro. Un frutero de un mercado de abastos en el Distrito de Tetuán advierte de problemas de conservación de la comida cuando llegue el verano y el calor apriete.

Los fruteros, en definitiva, piden poder entrar bastante antes a Mercamadrid. La guerra entre tenderos está servida. A Adefrut, la minorista, se le ha sumado la Federación de Comerciantes de los Mercados y Galerías (Cocam), la Asociación de Vendedores Ambulantes de la Comunidad de Madrid y hasta una escisión de la poderosa Asomafrut, compuesta de grandes cadenas de distribución alimentaria. Enfrente tienen, además de Asomafrut, a un nuevo colectivo recientemente creado, Afrumad. Una batalla interna frutícola.

El presidente de esta última organización, José Crespo, ha defendido estos días ante los medios que Mercabarna, en Barcelona, funciona con este tipo de horarios que además facilitan la integración de la mujer en un sector tradicionalmente masculino con jornadas de hasta 15 horas. En Asomafrut y Cecom denuncian que Afrumad ha sido recientemente creada por “cuatro personas” y que es “una asociación mayorista que habla por los minoristas”.

Las asociaciones patronales están enfrentadas: hay escisiones, otras recién nacidas…

Circulan por grupos de whatsapp vídeos con concentraciones de fruteros a las puertas del mercado central. En Mercamadrid, por el contrario, se habla de “normalidad”en el día a día. Y las patronales minoristas critican que nadie les ha enviado el estudio. “Se hizo una primera presentación en el Salón de Actos, a la que asistieron más de 70 empresas y asociaciones”, responden en Mercamadrid. “Allí se avanzó que a toda aquella asociación que lo solicitara se le presentaría individualmente para poder dar más detalles y responder a todas las cuestiones particulares”. Además, dicen los portavoces de la empresa, a Adefrutas “se le ofreció fecha” para abordar el estudio “y decidió cancelar la reunión”.

“Normalidad” según Mercamadrid

Todas las partes se han emplazado a una reunión el próximo día 6 de abril, a la vuelta de Semana Santa, para desatascar el embrollo. “Ya no es solo la hora y media-dos horas que pasamos entre que ojeas los productos, comparas los precios, compras y te abasteces para llevar la fruta a tu tienda”, dice Javier Ollero, presidente de Cocem. “Si ahora un día se nos retrasa la compra, no pasa nada; si hay que aparcar en doble fila, tampoco sucede nada; pero con el nuevo horario se pueden producir problemas tanto en la compra, por el precio, y en la carga y descarga”.