En apenas dos años, la vida le ha cambiado radicalmente. De sus anteriores y, relativamente tranquilas, experiencias en Repsol o como Country Manager de Globant en España, al vértigo de Cabify. Una compañía en la que, como Director General para Europa, a Mariano Silveyra le ha tocado liderar el gran cambio, dentro del mundo de la movilidad, que estamos experimentando.

Silveyra no nos recibe en un despacho al uso, de los que los directivos tradicionales acostumbran a mostrarnos. El entorno que nos acoge y que sirve de escenario a esta entrevista es una amplia y diáfana sala. Una estancia impoluta, completamente blanca y repleta de luz natural en la que el personal de Cabify desarrolla su actividad, entre estrategias de captación de nuevos clientes y post-its pegados en un tablón en los que se plasman frases e ‘ideas-fuerza’ que han conseguido, entre otras cosas, que esta compañía haya decuplicado su facturación en dos años. Justamente los que este ingeniero aeronáutico, amante del deporte y de su familia y que sigue llevando a su Argentina natal en el corazón, lleva al frente de la compañía.

Pregunta.- ¿Cómo valora Cabify la decisión del Consejo de Ministros de limitar las licencias VTC y prohibir a las nuevas modalidades de transporte realizar más del 20% de su actividad fuera de su región?

Respuesta.- El escenario planteado por Fomento mediante el Decreto Ley supone mantener la situación actual respecto de la ratio de licencias VTC por cada 30 licencias de taxi, además de la regla de la habitualidad. Desde Cabify comprendemos y empatizamos con la situación planteada, que persigue poder generar oportunidades a los sectores más tradicionales para poder adaptar sus servicios a las nuevas demandas de movilidad de los usuarios. Realmente esperamos que este escenario posibilite que se comiencen a dar los primeros pasos hacia una transformación profunda del sector del taxi, ya que creemos es y seguirá siendo un actor fundamental para la movilidad. Pero sobre todo que permita que los usuarios puedan disponer de más y mejores alternativas. Si éstos cambios no se aprovechan y nada cambia, habremos desaprovechado una gran oportunidad para seguir mejorando la calidad de vida en las ciudades.

P.- ¿Cómo está cambiando el sector de la movilidad gracias al sector de los vehículos con conductor (VTC)?

R.- Está cambiando de forma muy rápida, por suerte. Quizá no todo lo deprisa que nos gustaría, pero tengamos en cuenta que, desde hace setenta u ochenta años, la movilidad no había cambiado y estaba anclada en un modelo que tenía que ver con la compra y el uso del vehículo particular, que hoy es totalmente ineficiente. A partir del uso de las nuevas tecnologías, sí podemos decir que se está transformando a pasos agigantados. Queda mucho recorrido para lo que entendemos aún para el objetivo al que queremos llegar, pero el futuro, por suerte, será mucho mejor que el presente y no digamos que el pasado.

P.- Como responsable de Cabify en Europa, tiene usted una visibilidad muy buena para establecer una comparación entre los cambios acaecidos en España con respecto a otros países. ¿En qué situación estamos?

R.- España está cambiando de manera más lenta que el resto. Ya Europa se mueve despacio respecto a mercados como el estadounidense o el chino, e incluso el sudamericano. Sobre todo, porque tiene una visión diferente de cara a las nuevas tecnologías y a la regulación y el control de cara a las plataformas, ya sean de movilidad o de cualquier otro sector. Pero insisto en que, dentro del marco europeo, España se mueve, aún a menos velocidad, lamentablemente.

P.- ¿Por qué razón? ¿Han detectado la causa?

R.- No sé si hay una sola o son varias. En España, el sector del taxi es muy poderoso, está muy arraigado y entendemos que hay una velocidad de cambio que ellos no están pudiendo cubrir. Y entendemos que desde la administración les quieren dar la oportunidad de que puedan adaptarse a las nuevas tecnologías. Esta es la razón principal por la que se está sobreprotegiendo a un sector al que se ha favorecido durante la crisis, como oportunidad a muchos autónomos de tener una salida laboral digna para trabajar y ganarse la vida… pero la situación está cambiando. El usuario necesita alternativas que no siempre se están promoviendo desde la administración. Dependiendo de qué ciudad se trate, claro, porque por ejemplo Madrid está a la cabeza, con plataformas, motos eléctricas, bicicletas… Madrid ofrece muchas facilidades, pero todo va muy lento.

P.- Estos días están ustedes, desde Cabify, promoviendo un debate conjunto sobre la movilidad con el sector del taxi. ¿Están encontrando en la otra parte, en el taxi, y también en la administración una respuesta adecuada o sigue habiendo barreras?

El sector del taxi ha estado sobreprotegido durante la crisis. Pero tiene que adaptarse»

R.- No estamos encontrando la respuesta que nos gustaría. Es una apuesta muy valiente por nuestra parte, que tiene mucho que ver con que seamos una empresa española y muy identificada con las nuevas alternativas de movilidad, lo que nos llevó a dar este paso al frente. La apuesta también está relacionada con el hecho de que veíamos cierta pasividad e inmovilidad por parte de la administración a todos los niveles. Es una especie de verdad incómoda, la que pretendemos tratar, no querer ver la realidad, pero repito que la gente necesita soluciones. Otros problemas pueden esperar, pero en la problemática de la movilidad, no tenemos tiempo. El tiempo corre en contra de todos.

Como ciudadanos somos víctimas, pero también responsables de lo ineficiente de los modelos de movilidad en las ciudades. Y no podemos decidir dejar el vehículo en casa o no comprar un vehículo en la medida en que no tengamos otras alternativas, o estas sean de menor calidad. Necesitamos políticas que fomenten muchas alternativas, no dos ni tres… hay problemas de contaminación, de espacio libre en las ciudades, y esto nos debe involucrar a todos. El rol que ha asumido Cabify es el que debería haber asumido la administración; fomentar esta mesa de diálogo entre todas las partes. Si no lo hubiéramos hecho, no hubiera pasado nada y queremos que la gente tenga voz y voto, que pueda opinar, quejarse, dar soluciones. Es un tema tan crítico, tan transcendente en la vida de las personas como el comer o el descansar.

P.- Para usted, como líder, muy joven y ya con una carrera exitosa tras su paso por Repsol y otras compañías, ¿qué reto ha supuesto aceptar esta responsabilidad?

R.- Ha sido un desafío hermoso. No me lo esperaba. Sabía que, en lo personal, entraba en un sector caliente… pero me resulta difícil de dimensionar. Ha sido una locura, teniendo en cuenta la cantidad de problemas que hemos tenido, el poder liderar el crecimiento de una compañía que ha sido brutal -en estos dos años de mi vida en Cabify hemos multiplicado ¡por diez!-… y más teniendo a la administración y a un sector tan poderoso como el del taxi en contra. Todas las semanas hay problemas, todas las semanas encontramos casos de agresiones a conductores, difamaciones a la compañía y mentiras.

P.- ¿Cómo se lleva esto? Se enfrentan a grandes enemigos, como el sector del taxi y, cuando menos, a la indiferencia de las administraciones, aunque también son conscientes de que generan una notable corriente de simpatía por haber removido y dinamizado un sector, el de la movilidad, que estaba esclerotizado.

Una parte mayoritaria del sector del taxi quiere dialogar, pero otra no»

R.- Mire, Euprepio, lo importante es que uno tenga el convencimiento de que está haciendo algo trascendente para la gente; a nivel social, para nuestros hijos… y este es un sitio en el que se percibe el impacto que tienen nuestras decisiones de cada día en beneficio de los ciudadanos y en la movilidad en las ciudades. Creemos de verdad que estamos cambiando las cosas. Y para bien. Por supuesto es necesaria una energía infinita, muchas ganas y un equipo muy sólido, en el que todos sientan ese compromiso por igual. Sería muy difícil pedírselo, ese nivel de sacrificio, si uno no estuviera muy convencido de lo que está haciendo. Echamos muchas horas aquí, tomamos a diario decisiones muy delicadas, que tienen que ver con la reputación de la empresa y que impactan en mucha gente y, en fin, esto es muy complejo. Hay que echarle ganas, valentía, saber coordinar a tu equipo y saber motivarles para que se la jueguen igual que tú te la juegas.

P.- Han sido ustedes acusados de haber generado empleo, en ocasiones, precario. Cuéntenos cómo ha sido su faceta, también como gestor a nivel de Recursos Humanos.

R.- Aquí es importante dejar claro que los conductores que prestan servicio no son empleados directos de Cabify, sino de las empresas de transporte que prestan servicio para nosotros. Aunque por supuesto sentimos todo esto como nuestro. Somos una gran familia, una gran comunidad. Queremos que, a nivel de marca, a nivel de compañía, se sientan parte de Cabify… y que tengan la sensación de que lo que están haciendo tiene un gran impacto. Por eso, el tener una buena alineación, un buen equipo, es una de nuestras tareas más complejas.

P.- A nivel de regulación, ya conocemos las complejidades que presenta la administración pública española, pero… a nivel comunitario, ¿se están tomando decisiones para que se facilite su trabajo?

R.- Es un punto nuclear. La UE ha dado instrucciones a todos los países para flexibilizar las condiciones, en general, sin llegar a una situación de liberalización del sector que no es deseable, ni para la Unión ni para los países que la componen. Cada país va a su propia velocidad y ha partido de puntos diferentes. En el caso de España, ya ha habido avisos y algún ultimátum, sobre todo por problemas de contaminación. Hay ciudades en las que el número de coches que circula ya es preocupante para los responsables de sus ayuntamientos y hay algunos, como el de Madrid, que están tomando ya cartas en el asunto. Pero si tuviera que destacar una de las mayores dificultades de España es que tiene distribuidas las competencias de manera poco ágil, y eso no permite moverse a la velocidad adecuada.

Tenemos un Gobierno central, gobiernos autonómicos y luego corporaciones locales, que son las que tienen los principales problemas y no tienen todas las cartas para poder decidir. Afortunadamente, porque vistas algunas de las medidas que se pretenden, por ejemplo, en Barcelona, si no fuera porque sus regidores no tienen todas las competencias, Cabify prácticamente no existiría.  Está todo muy trabado, aunque también ello da cierta garantía de que puede llegar a haber alternativas. En Portugal, el mercado, sin llegar a perder el control, está mucho más liberalizado.

P.- Hábleme del modelo portugués. ¿Cuál es y por qué sería ideal para ser aplicable a España?

No podemos decir, ‘ya está, lo hemos logrado’. Esto no es un monopolio. Cabify debe ‘enamorar’ al usuario. Y lo lograremos»

R.- Claramente tiene una mayor flexibilidad en cuanto a requisitos y a metodología, sin llegar a estar totalmente liberalizado. Allí, la administración se ha sentado y ha escuchado a todos los sectores. En Portugal además el sector del taxi no tiene el peso que tiene en España lo cual ha permitido que la administración haya podido tomar cartas en el asunto y avanzar. Hay verdades incómodas que sacar a la luz y sobre las que hay que avanzar. Somos los primeros en estar a favor de que se flexibilicen las condiciones del sector del taxi, por ejemplo, en materia de horarios o de tarifas para darles facilidad a la hora de poder competir. En Portugal eso se ha dado. Hay más competencia, hay más servicios. Es el camino.

P.- ¿Cuál es el problema real? Porque la impresión que da es que hay una parte de taxistas que sí tiene interés en esa flexibilidad y otra que está viendo solo obstáculos. ¿Cómo se podría desatascar la situación?

R.- No todos los sectores del taxi están alineados en el mismo objetivo. Claramente hay uno que es mayoritario y que quiere dialogar, que quiere adaptarse, que está a favor de las nuevas tecnologías… básicamente porque sabe que les afecta a ellos en su trabajo. Pero hay otro que tiene intereses contrapuestos, que ha encontrado en el taxi un sector para amplificar sus mensajes políticos. Esto es una realidad. En muchas de las manifestaciones que se ven se pueden apreciar pancartas en contra de Cabify o de Uber, pero también en contra de las pensiones… y esto es un problema. Creo incluso que les engañan y que no lleva a ningún lado. Pero es que, además, el sector del taxi se ha alejado del usuario. Siempre han estado cerca, le han comprendido, han tenido un diálogo con él… pero en estos últimos años, en esta situación de monopolio, de que no hubiera más alternativas, el usuario quiere ver resueltas sus expectativas. Pero no solo su necesidad de moverse sino saber cuánto le va a costar un trayecto, poder elegir, saber dónde reclamar. Y, sobre todo, sentirse escuchado. Saber que tiene más alternativas.

En esta Feria de Sevilla se ha visto con claridad. El primer día, hubo gente que tuvo que hacer cola… ¡cuatro horas! para conseguir un taxi. Esto no puede ser. Sevilla es una ciudad hermosa, la gente se junta y viene de todas partes a pasarlo bien y es una situación tan traumática… la imagen es nefasta. Se perjudica a la Feria, a la ciudad y al país. Se necesita voluntad y valentía para, dando igual los intereses que pueda haber, tomar las decisiones que sean necesarias, definiendo el horizonte hacia el que deba caminar la movilidad. La gente no puede esperar. Y en Madrid, hay casi dos mil personas que mueren al año por enfermedades relacionadas con el aire que respiramos. Porque ya, una ciudad como Madrid no soporta más vehículos particulares.

P.- ¿Qué tal les están tratando los medios de comunicación?

R.- En general bien. Siempre hay alguno que no comprende, o está mal informado, pero la comprensión ha mejorado muchísimo. Se seguía hablando de captación ilegal, de la tributación, pero la conversación ha madurado. Se podría haber hecho más por parte de la compañía, pero hemos mejorado. Es verdad que a veces, el hablar mal de Cabify, vende, el morbo vende, pero estamos consiguiendo que no se engañe más a la gente. Por ejemplo, repito, sobre cuestiones fiscales. Siempre hemos tributado por el cien por cien de nuestra actividad aquí en España. Y en todos los países donde operamos. No concebimos nuestro negocio de otra manera. Pero se hablado miles de veces de lo contrario. Que si tenemos nuestra matriz en Delaware… sí, y esto tiene su razón de ser. Debo explicar, una vez más, que cualquier ‘startup’ que quiera crecer y no morirse a los seis meses de vida, tiene que radicarse, necesariamente, en Estados Unidos. Porque si no, no recibe financiación de nadie. Y, esto es una crítica también a la UE, la gran cantidad de fondos y la gran cantidad de capital riesgo, viene de los EEUU. Dejando eso a un lado, Cabify opera cien por cien en España y tributa, cien por cien por su actividad en España.

Dicho eso, cuando uno empieza a analizar el concepto en general de la actividad alrededor de Cabify como plataforma, tenemos más de cuatrocientas empresas que son quienes prestan el servicio ya equivale al total de la actividad que tributan todas las licencias de taxi que hay en España.

P.- Es decir, que el señor Montoro, debería apoyarles con fuerza…

R.- Sí. Y sabemos que nos apoya porque somos ya una cantidad de empresas que tributa de una manera muy importante. La otra pata, que es la de generación de empleo. es también fundamental. Esto está generando tal volumen de actividad que sabemos que hay decenas de miles de puestos de trabajo que se crean, que no reemplazan a otros. No hay taxistas que pierdan su trabajo, es todo lo contrario.

P.- ¿Manejan ustedes alguna estadística que refleje el negocio que se ha quitado al negocio tradicional del taxi?

R.- Sí, por supuesto. Tenemos de hecho datos de facturación de taxis y esta no ha caído nada; al contrario, ha crecido entre un treinta y un cuarenta por ciento.

P.- Han tenido ustedes por tanto un efecto acelerador. Pero… ¿por qué estas cosas no se dicen?

R.- ¡Al contrario! Las decimos continuamente. Pero no transcienden lo suficiente.

P.- Ya, pero al final, si esto no se explica y no se amplifica, el taxista de la calle, que piensa que se le está quitando el negocio, reacciona mal.

En Sevilla, la gente en la Feria ha hecho hasta cuatro horas de cola para conseguir un taxi. Eso no puede ocurrir»

R.- El problema también radica en el valor de esa licencia que él ha adquirido y que, ese sí, que va a la baja, claramente. Y no sabemos dónde podrá terminar el valor de esa licencia en el futuro. Pero eso no es responsabilidad de Cabify. El problema es que estos modelos hiperregulados de transporte y de movilidad, en los que termina habiendo un activo superrestringido para unos pocos, acaban generando una burbuja, muy apalancada, como en la vivienda u otros, y producen esas distorsiones, donde lo que vale el activo es más por su escasez que por su valor en sí mismo. Y precisamente es el propio sector del taxi el que se niega a que existan nuevas concesiones de licencias. A pesar de que cualquiera puede ver que es un sector hiperdemandado. ¿Por qué no se generan más licencias? Porque el propio sector tiene miedo de que las que tienen pierdan aún más valor. Y debería ser la administración la que flexibilizara esto.

P.- Vamos que el problema, volvemos a verlo, está más en la administración, que no hace los esfuerzos suficientes…

R.- El usuario sabe lo que quiere, decide, y como no le escuchemos, estamos todos perdidos. Y eso afecta a todos los sectores, también a la administración.

P.- ¿Qué tal duerme usted?

R.- Pues procuro desconectar. Dedicarle tiempo al deporte, que me apasiona y, por supuesto a mi familia.

P.- ¿Qué piensa su familia? ¿No le dicen que por qué no cambia a un sector de actividad más…relajado?

R.- Lo sufren y lo ven con preocupación. Pero también tienen el orgullo de que, no solo por lo que yo represento, sino de que existan en general, cada vez más compañías valientes que encaren los problemas de verdad, con todo lo que ello implica. Tengo el apoyo de mi familia. Desde siempre.

P.- ¿Cómo se imagina la movilidad en los próximos diez años?

R.- Es una buena pregunta. Hay informes de consultoras de que la movilidad en el futuro va a involucrar, no solo a los sectores afectados como el del taxi, que es muy necesario, o por supuesto al transporte público, que es clave… y, por supuesto, que va a ser una movilidad que esté completamente interconectada entre sí, que acabe siendo una plataforma integrada y más eficiente desde el punto de vista de recursos y sin vehículo particular, claramente. No tiene cabida ya en una gran ciudad desde la ineficiencia de su utilización. En suma, todos trabajando conectados a una inteligencia artificial superior que pueda llegar a coordinar y adaptar esa oferta con esa demanda. Y con ciudades en las que haya mucho más espacio libre, en las que ya no debería haber ningún vehículo aparcado. Y una movilidad más sostenible, sin el problema de los vehículos de combustión.

P.- ¿Qué será Cabify en unos años?

R.- Estamos haciendo todos los esfuerzos necesarios para ser un actor decisivo a nivel internacional y, sobre todo, seguir ahí, comprendiendo al  usuario, a lo que quiere y necesita, y con la máxima energía y creatividad que nos sea posible para darles esto todos los días, porque aquí uno no se puede quedar tranquilo con su monopolio pensando: ‘lo he logrado’. Esto no es un monopolio. Tenemos que enamorar al usuario todos los días. Y lo lograremos.