El crédito al consumo está en punto de mira del Banco de España. El boom que este producto vive en los últimos años comienza a inquietar al regulador hasta el punto de advertir sobre los riesgos que puede suponer para la economía y el sistema financiero su crecimiento desmedido.

En el primer trimestre del año, las entidades financieras concedieron a las familias 7.909 millones de euros para este fin, el mayor volumen desde el arranque de 2009, cuando la crisis comenzaba a desplegarse en España con toda su virulencia. En el conjunto de 2017, la cifra ascendió hasta 29.390 millones, un importe sin precedentes hasta, precisamente, hace ocho años, cuando la banca concedió a los particulares financiación al consumo por 31.754 millones, según datos del Banco de España.

Aun así, la concesión de créditos para la compra de coches, televisores y demás bienes de consumo queda lejos de la registrada en los años previos a la crisis. En 2007 y 2008, cuando España todavía presumía de una economía sólida y un sistema financiero robusto, pese a las turbulencias en EEUU, los hogares recibieron financiación para consumir por 55.180 y 41.960 millones de euros, respectivamente.

Entre 2011 y 2014, cuando la crisis hacía estragos en España con una tasa de paro que escaló hasta cerca del 25%, el crédito para la adquisición de bienes se contrajo drásticamente. Alcanzó la cota más baja en 2012, cuando las entidades financieras apenas dieron a las familias 12.811 millones. Es decir, entre 2007 y 2012, la concesión de crédito al consumo se desplomó un 76%. Desde esos niveles mínimos hasta 2017, el repunte se ha más que duplicado, hasta 29.390 millones.

La recuperación del crédito al consumo en España comenzó en 2015. Tal como explica el Banco de España en su informe de estabilidad financiera de enero, “desde mediados de 2015 España ha presentado tasas de crecimiento del crédito al consumo superiores a la media de la zona euro”.

Además, señala el supervisor en el documento, “desde mediados de 2016 se sitúa a la cabeza de las principales economías de la zona euro, con tasas de variación superiores al 10%, mientras que el crecimiento en el resto de economías se situó entre el 5% y el 10%”.

No obstante, puntualiza que, si se toma una perspectiva temporal más amplia, “se observa que el comportamiento del crédito al consumo durante la crisis económica fue significativamente más desfavorable en España, con tasas de contracción de entre el 8 y el 12% entre 2011 y 2012, frente a una caída media del 2% en el conjunto de la zona euro”.

Por tanto, sostiene el Banco de España, “cabe considerar que el comportamiento observado en España en los últimos años pueda explicarse, al menos en parte, por unos niveles de partida más reducidos que sólo ahora empiezan a recuperarse. En concreto, este comportamiento parecería estar mostrando la realización, dada la mejora en la actividad económica y en la tasa de empleo, de decisiones de consumo embalsadas y pospuestas a consecuencia de la crisis”.

En cualquier caso, la institución que dirige Luis María Linde advierte de que “este tipo de crédito es el segmento de negocio con los tipos de interés más elevados y dado el entorno de bajos tipos de interés en el que se desarrolla el negocio bancario, podría ocurrir que las entidades estuvieran buscando oportunidades de obtener rentabilidades mayores a costa de incurrir en mayores riesgos, por lo que la evolución de este tipo de crédito y su morosidad habrá que seguirlas con atención en los próximos trimestres”.