La tensión política vuelve a zarandear los mercados europeos. Italia y España han emergido en los últimos días como fuentes de una inestabilidad que ha puesto en alerta a los inversores. La posibilidad de que el caos político que envuelve a ambos países acabe derivando, de algún modo, en una reedición de pasados episodios de crisis en la eurozona ha hecho rebrotar miedos que parecían ocultos, gracias a la acción del Banco Central Europeo (BCE) y a la fuerte recuperación económica que ha experimentado la región en los últimos tiempos.

Pero las dudas han regresado con notable intensidad, haciendo estragos en los mercados financieros europeos y, en especial, en los de la periferia europea, sobre la que se ha vuelto a trazar un cordón de seguridad que la aleja de la Europa considerada más segura.

En este escenario, el revés para los activos españoles ha sido de calado. El Ibex ha enlazado cinco descensos consecutivos, en los que se ha despedido de un 6% de su valor. Nada menos que 35.717 millones de euros. El índice ha borrado casi todas sus ganancias de los últimos dos meses.

Y el nerviosismo, lejos de ceder, parece ir en aumento, ya que este martes el índice español ha llegado a registrar, por momentos, descensos superiores al 3% -sin parangón desde 2016- y ha cerrado con un recorte del 2,5%, que supone su segundo peor resultado en los últimos siete meses.

La banca, como suele ocurrir cuando la amenaza de crisis asoma por Europa, ha sido la más penalizada en este contexto. Banco Sabadell, con descensos superiores al 7%, ha liderado un correctivo en el que también han sido protagonistas Santander y Bankia, con caídas superiores al 5%, y CaixaBank y BBVA, que se han dejado más del 4%. Todos ellos arrastran ya castigos superiores al 12% en las últimas dos semanas.

Buena parte de la culpa de este revés al sector financiero se encuentra en el mercado de deuda, donde la prima de riesgo italiana y española ha vuelto a aumentar con fuerza, ante la percepción de mayor riesgo. Pese a los esfuerzos hechos en los últimos años para acotar la sensibilidad de los bancos al riesgo soberano, los inversores no han dudado a la hora de poner en cuarentena estas entidades. «Los bancos han hecho un gran esfuerzo en los últimos años para limitar sus riesgos. Es indudable que están mejor que en 2012, pero aún siguen muy expuestos a la deuda», explica Natalia Aguirre, directora de análisis de Renta 4.

Bancos como Santander, Bankia, BBVA y CaixaBank pierden más del 12% en cinco días

Una deuda deuda sobre la que este martes volvieron a arreciar las ventas, llevando al riesgo país español a rozar los los 150 puntos básicos por primera vez en un año. Al cierre, rondaba los 135 puntos, casi 20 más que el día anterior. En Italia la situación era más alarmante, con el diferencial acercándose a la preocupante barrera de los 300 puntos básicos.

Los expertos sostienen que la inestabilidad del gobierno español llega en un momento difícil que ha agravado la respuesta de los mercados. «Nuestro problema actual tampoco es sencillo. Tenemos el problema de Cataluña, que sigue pesando, y ahora esta inestabilidad preocupa a los inversores, porque si se resuelve con un nuevo gobierno no es fácil saber en qué se plasmarán los pactos que lo permitan. Si mayor gasto público o políticas que vayan más en contra del rumbo que dicta Europa», observa Álvaro Blasco, director de atl Capital.

Tanto el caso de España como, sobre todo, el de Italia -donde se prevén nuevas elecciones en un periodo reducido de tiempo, son percibidos como amenazas para el avance en la integración europea. Una tarea ya de por sí ardua, que se viene dilatando desde hace años y que podría encallar de encontrarse con la oposición del Gobierno de alguna de las principales economías de la región. La más clara muestra de estas incertidumbres se encuentra en el euro, que ha descendido hasta sus niveles más bajos desde el pasado verano.

A falta de respuestas fáciles a corto plazo para los interrogantes políticos que vuelven a abrirse en Europa, son pocos los analistas que dudan de que la tensión de los mercados se prolongará en las próximas semanas y, a buen seguro, su factura para los inversores también irá en aumento.