Economía

El BCE avista el fin de los estímulos y devuelve la inquietud al mercado de deuda

El interés del bono español a 10 años supera el 1,5% por primera vez en una semana, tras repuntar más de 11 puntos básicos en la jornada

logo
El BCE avista el fin de los estímulos y devuelve la inquietud al mercado de deuda
El BCE avista el fin de los estímulos y devuelve la tensión al mercado de deuda.

El economista jefe del BCE, Peter Praet. EFE

Resumen:

Este miércoles, el economista jefe del BCE, Peter Praet, ha reconocido que la senda alcista de la inflación obliga al banco central a discutir la próxima semana el próximo fin de su programa de compra de deuda (QE).

Este mensaje ha provocado un súbito repunte de las rentabilidades de los bonos soberanos europeos: el interés del bono español a 10 años ha vuelto a superar el 1,5%, por primera vez en una semana, mientras la prima de riesgo se incrementaba ligeramente por encima de los 100 puntos.

Algunos inversores sospechaban que las tensiones políticas en Italia forzarían al BCE a dilatar el fin de los estímulos, pero el banco central parece convencido de mantener la hoja de ruta para finalizar sus estímulos ya este mismo año.

Son muchas las advertencias de que se acerca el momento. Pero hasta la fecha el mercado las ha recibido con escepticismo. Después de más de tres años regando con miles de millones de euros el sistema financiero europeo, el Banco Central Europeo (BCE) empieza a avistar el momento de cerrar su manguera.

Así lo ha expresado este miércoles el economista jefe de la institución, Peter Praet, en una comparecencia en Berlín, en la que ha apuntado a la reunión que la institución celebrará el próximo 14 de junio como un momento clave para el futuro de las políticas de estímulo del banco central. “La próxima semana, el Consejo de Gobierno tendrá que evaluar si el progreso hasta el momento ha sido suficiente para justificar un desmantelamiento gradual de nuestras compras netas”, ha apuntado.

Praet ha basado este aviso en que “las señales que muestran la convergencia de la inflación hacia nuestro objetivo han ido mejorando, y tanto la fortaleza subyacente de la economía de la Eurozona como el hecho de que esa fortaleza afecta cada vez más la formación de salarios respalda nuestra confianza en que la inflación alcanzará un nivel inferior pero cercano al 2% a medio plazo”.

Estas palabras no han pasado desapercibidas para los inversores, que en los últimos días, a raíz de las tensiones políticas que han golpeado a Europa, parecían convencidos de que el BCE aplazaría cualquier decisión sobre el fin del programa de compra de deuda (QE). De este modo, el mensaje de Praet ha sido seguido de un notable repunte de los intereses de la deuda en los mercados.

El BCE mantiene su hoja de ruta haciendo oídos sordos a las tensiones políticas desatadas, principalmente, por Italia

La rentabilidad del bono español a 10 años ha superado por primera vez en una semana el 1,5%, tras escalar este miércoles más de once puntos básicos. La prima de riesgo, no obstante, repunta de forma más ligera, por encima de los 100 puntos básicos, ya que la rentabilidad del bono alemán también se eleva ocho puntos, hasta el 0,46%.

Esto evidencia que el mercado no está reflejando en estos movimientos ningún tipo de inquietud por la composición del nuevo Gobierno de España, que ha sido recibido incluso con el aplauso de Bruselas. De hecho, el movimiento del bono español apenas se diferencia del que registran este miércoles los títulos de Portugal, Irlanda o Francia, con alzas de sus tipos superiores al doble dígito.

Más llamativa es la alza de las tasas de la deuda italiana, con el bono italiano a 10 años acercándose nuevamente a la cota del 3%. Las intenciones manifiestas del nuevo primer ministro, Giuseppe Conte, de revisar los tratados europeos y sus prometidas medidas antiinmigración han hecho resurgir cierta inquietud sobre el impacto que el auge del populismo en el país trasalpino puede tener sobre el futuro de la Eurozona.

Pero, a pesar de esta amenaza, el BCE no parece dispuesto a cambiar una hoja de ruta que, según la mayor parte de los analistas, pasa por concluir el QE este mismo año. “Cerrar el capítulo del QE una semana después de que los populistas lleguen al poder en Roma señala la negativa del BCE a permitir que su política monetaria sea tomada como rehén“, explican en Bank of America Merrill Lynch, donde auguran que la institución anunciará ya la próxima semana -justo el día en que Luis de Guindos se estrenará en una reunión de política monetaria como vicepresidente de la institución- una progresiva reducción del volumen de compras de bonos (que actualmente es de 30.000 millones de euros) hasta su extinción en diciembre. Más para adelante quedarían los anuncios respecto a posibles subidas de tipos de interés.

El fin del QE, con el consiguiente repunte de los costes de la deuda soberana, es uno de los principales riesgos a los que se enfrentan las economías de la Eurozona a corto y medio plazo y, especialmente, países con altos niveles de deuda, como Italia o España.