Foxconn, el mayor proveedor de componentes tecnológicos del mundo, ha anunciado que va a abrir una investigación en una de sus principales plantas de producción en China, en la que se fabrican productos de Amazon como el Echo Dot o algunos modelos del Kindle.

Estas pesquisas han comenzado después de una denuncia de China Labor Watch, que ha denunciado en un informe que las condiciones de trabajo en dicha fábrica son muy duras y rebasan la legalidad.

En su informe, esta organización supervisor expone sus conclusiones tras nueve meses de investigaciones. Así, apunta a que los trabajadores hacen demasiadas horas, cobran mucho menos de lo debido, tienen una formación inadecuada y además hay demasiados con contratos temporales. La planta en cuestión está situada en el distrito de Hunan, al norte de Shenzhen.

“Estamos en plena investigación de lo que refleja el informe y, de ser cierto, se tomarán medidas inmediatas para cumplir con el Código de Conducta”, ha explicado un portavoz de Foxconn a Reuters. 

Según las conclusiones del organismo encargado de vigilar los derechos de los trabajadores en China, Foxconn tiene en dicho centro de producción un 40% de trabajadores temporales, cuando la ley no permite que rebasen el 10%. Además, se les pagan las horas extra igual que las regulares, cuando deben ser remuneradas un 50% más.

Los miembros de la plantilla con contrato temporal ganan 2,26 dólares la hora, 1,9 euros, y trabajan más de 100 horas extra al mes, superando holgadamente las 36 permitidas por la ley. Algunos de ellos trabajaban hasta 14 días consecutivos.

Amazon ha admitido que realizó una auditoría el pasado mes de marzo y se encontró con que las condiciones eran ilegales. “Es preocupante. Cuando lo supimos le pedimos a Foxconn un plan inmediato para corregirlo y estamos comprometidos a asegurarnos de que los problemas se resuelven”, ha explicado el gigante estadounidense.

Más denuncias

No es la primera vez que Foxconn está en el punto de mira por las duras condiciones en las que trabajan sus empleados. Con más de un millón de trabajadores en China, es el mayor proveedor de componentes del iPhone de Apple, y se encargo casi en exclusiva de toda la producción del iPhone X más allá de las pantallas.

Precisamente la planta de Zhengzhou, donde se fabricaba en cadena el último modelo del teléfono de Apple, es otro de los centros de producción que han recibido denuncias por las malas condiciones de trabajo.

Foxconn empleaba allí a estudiantes en turnos de 11 para producir el smartphone, algo que denunciaron el pasado mes de septiembre los propios alumnos del instituo Zhengzhou Urban Rail Transit, que estaban como becarios en la fábrica.

Tanto Apple como la compañía china reconocieron dicha circunstancia y afirmaron que se tomaron medidas inmediatas, recordando, eso sí, que los estudiantes trabajan de forma voluntaria, algo que no concuerda con las denuncias de los becarios que, en periodos de máxima actividad, suman hasta 3.000 de una plantilla de más de 100.000 empleados.