Maribel (pongamos que se llama Maribel) no podía permitirse el lujo de encender la calefacción en su casa. “Tiene dos hijos y para sobrellevar el frío del invierno no se le ocurrió otra cosa que calentar las habitaciones de los niños con el secador de pelo, 20 minutos en una y 20 minutos en la otra. En un invierno ha destrozado tres secadores y en lugar de bajar el consumo lo único que ha conseguido es elevar la factura de la electricidad”, explica Loinaz Cruz, formadora de la Escuela de Energía de Gas Natural Fenosa.

Para evitar barbaridades como la de Maribel, la Fundación Gas Natural Fenosa ha creado una Escuela de Energía con el objetivo de asesorar y formar a familias vulnerables y a trabajadores de las entidades del Tercer Sector y al personal de los Servicios Sociales municipales en eficiencia energética. Con esta iniciativa consiguen mitigar el impacto en la sociedad de la vulnerabilidad energética.



Vídeo: G. M. Piantadosi | M. Martín-Lunas

El programa pretende formar a los trabajadores sociales y del tercer sector en buenas prácticas de ahorro y eficiencia energética para que las puedan trasladar a las personas necesitadas, proporcionarles instrumentos y materiales para hacer viable la implantación de prácticas eficientes en los hogares más necesitados, promocionar la comprensión y el seguimiento del consumo energético en las viviendas, y dar a conocer los programas y las acciones de la Fundación Gas Natural Fenosa en el ámbito de la pobreza energética.

“Este proyecto está inspirado en el modelo de soluciones que están aplicando países como Austria, Bélgica o Hungría para paliar la pobreza energética y que comprenden programas de formación para los profesionales que trabajan a diario con el colectivo vulnerable. En estos países ha resultado muy efectivo y esperamos que aquí también lo sea”, apunta Martí Solà, director general de la Fundación Gas Natural Fenosa.



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Un miércoles cualquiera de esta primavera llorona que se han instalado en Madrid. En la Parroquia de la Santísima Trinidad de Ciudad Lineal, Loinaz Cruz dirige un curso en el que durante dos horas mostrará a los asistentes trucos para entender la factura de la luz, desvelará cómo es el viaje de la energía y, lo más importante, enseñará trucos para ahorrar energía en los hogares.

Entre los alumnos, en la segunda planta de la parroquia se entrelaza el personal de Cáritas con consumidores vulnerables como Mariangela Castro, una ingeniera venezolana que llegó a España el pasado mes de noviembre “con la intención de darle una vida mejor a su hija, una oportunidad que ya no tenía en mi país”.

Mariangela acaba de quedarse en paro. “Estaba dando clases de inglés en un colegio y como se ha terminado el curso ahora no tengo trabajo. He venido aquí para aprender y para ver qué necesito para obtener el bono social para la luz”. Ella no tiene intención de volver a la docencia. “Estoy convalidando mis estudios y cuando lo consiga espero poder optar a un trabajo de mi rama y mejor cualificado”.

Mari Carmen lleva en Cáritas varios años, desde que se jubiló. Ella asiste al curso de Cruz para poder compartir el aprendizaje. «Y de paso entender la factura de la luz que, la verdad, es bastante complicada», confiesa.

Ahora nuestra misión será contactar con familias que atendemos en Cáritas y que sabemos que tienen problemas»

En su primer año de vida, la Escuela de Energía ha formado a más de 5.000 personas. Según el III Estudio de pobreza energética de la Asociación de Ciencias Ambientales (ACA), 5,1 millones de personas en España, el 11% de los hogares, son incapaces de mantener su vivienda a una temperatura adecuada en invierno. Comparados con las cifras europeas, los datos españoles resultan ligeramente por encima de la media europea. Según datos de Eurostat, el porcentaje de europeos que no puede mantener en invierno una temperatura adecuada de confort en su hogar se ha reducido un 1,5% entre 2007 y 2015; y actualmente se sitúa en el 9,4%.

Loinaz Cruz se presenta nada más iniciar la clase y pide a los asistentes que también lo hagan. “Por favor, decid vuestro nombre asociado a un personaje famoso para que me acuerde”. Así por el aula pulula Carmen Laforet, Pilar Bardem, Ángela Molina, Eva Perón y Adrián el de Supervivientes, entre otros nombres famosos. Curioso método infalible para recordar los nombres de una reunión.

Cruz arranca su disertación explicando la diferencia entre comercializadoras de mercado libre y comercializadoras de referencia (que ofrecen precios regulados), sus ventajas y sus inconvenientes. Una vez que quedan claros estos conceptos, se lanza a desvelar lo que ella llama el viaje de la energía, así se topa con la factura y  la destripa sin piedad para terminar con los consejos útiles para conseguir ahorrar energía.

“Ahora nuestra misión será contactar con familias que atendemos en Cáritas y que sabemos que tienen problemas con las facturas energéticas. Les explicaremos cómo funciona la factura de energía, cómo pueden reducirla, si pueden acogerse a alguna ayuda como el bono social, etcétera”, concluye Mari Carmen.


Contenido elaborado con la colaboración de Gas Natural Fenosa