Economía

Ryanair intensifica sus problemas: gana un 20% menos y pierde un 5% en bolsa

El incremento de los costes laborales y del petróleo y la caída de los precios de los billetes lastran las cuentas trimestrales de la aerolínea irlandesa

Avión de la aerolínea Ryanair aterrizando en el aeropuerto de Dublín (Irlanda).

Avión de la aerolínea Ryanair aterrizando en el aeropuerto de Dublín (Irlanda). EFE

Las turbulencias hacen mella en Ryanair. La aerolínea irlandesa, inmersa en plena conflictividad laboral, se hunde este lunes en bolsa cerca de un 5% y se sitúa en sus niveles más bajos de 2018, tras dejarse un 8% de su valor en solo cuatro jornadas.

Los resultados presentados este mismo lunes por la compañía que dirige Michael O’Leary han avivado la inquietud de los inversores sobre la situación de la compañía. Ryanair cerró su primer trimestre fiscal -concluido el pasado 30 de junio- con un beneficio neto de 319 millones de euros, un 20% menos que en el mismo periodo del año anterior.

La explicación de estas cuentas dibuja las líneas maestras de lo que puede llegar a convertirse en todo un desafío al modelo de negocio de la principal aerolínea europea por volumen de clientes: tarifas a la baja -el precio medio descendió un 4% a 38,68 euros-, en un entorno de elevada competencia; coste del combustible al alza;  y mayores cargas salariales, después de aplicar un aumento del 20% a los salarios de los pilotos y del 3% al resto de trabajadores.

En este contexto, las próximas huelgas de pilotos en Irlanda y de tripulación de cabina en España, Bélgica y Portugal ponen a Ryanair en una compleja situación que podría dificultar la consecución de sus objetivos para el año. Y no tanto por las cancelaciones de vuelos y cargos por indemnización a los clientes que tendrá que asumir. Sino en mayor medida, como la propia compañía ha reconocido, porque la conflictividad laboral está llevando a muchos clientes a mostrarse reacios a la hora de reservar vuelos. «El impacto real va a ser la incertidumbre en torno a la curva de reserva», observaba Neil Sorahan, director financiero de la aerolínea.

La compañía teme que las huelgas limiten las reservas y reduzcan la posibilidad de aumentar el precio de los billetes

Sobre todo, porque los responsables de Ryanair no dudan de que las huelgas podrían ir a más en los próximos meses, ya que «no estamos dispuestos a ceder ante demandas poco razonables» que pongan en riesgo «nuestro modelo altamente eficaz y de tarifas bajas», explicaron a través de un comunicado. Por esta razón, la compañía cree que el impacto de estas protestas podría provocar un aumento del precio medio del billete «de tan solo» el 1 % en el segundo trimestre, frente al 4 % previsto anteriormente

Con todo, los resultados de la aerolínea irlandesa también han dejado algunas notas para el optimismo: el número de viajeros se incrementó en el trimestre un 7%, hasta los 37,6 millones y los ingresos crecieron un 9%, hasta los 2.079 millones de euros. El factor de carga, que registra el porcentaje de asientos ocupados en cada avión, se situó en el 96%, «una cifra líder» en el sector, mientras que los ingresos auxiliares, que incluyen las ventas a bordo, recargos por equipaje o tarifas de embarque con prioridad, crecieron un 25%.

Todas estas cifras permiten a los analistas de Cantor Fitzgerald recalcar su confianza en que el futuro de la compañía. «Sigue siendo la aerolínea líder en Europa, con el modelo de negocio más fuerte del entorno».

La firma de análisis resalta que Ryanair está en condiciones de beneficiarse de una futura consolidación en el sector: «Mirando más allá de los próximos dos meses, donde la combinación de un pico en la capacidad de la industria y las huelgas de tripulación están afectando adversamente las tarifas y ganancias, la consolidación en el sector ofrecerá a Ryanair una oportunidad de crecimiento considerable».

En este mismo sentido, la aerolínea irlandesa, que acaba de hacerse con una participación mayoritaria en el grupo austriaco LaudaMotion, ha señalado también que el encarecimiento de los combustibles puede poner en una situación desafiante a las aerolíneas más débiles y sin coberturas, forzando a algunas al cese de sus actividades. «Habrá oportunidades para recoger piezas de la consolidación», apuntan.

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