Economía

Las empresas españolas reparten 300.000 millones en dividendos en la última década

La bolsa española se mantiene entre las más rentables por dividendo a pesar de que los pagos permanecen estancados en los últimos años

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Las empresas españolas reparten 300.000 millones en dividendos en la última década
Las empresas cotizadas reparten 300.000 millones en dividendos en una década

Paneles de cotización en el interior de la Bolsa de Madrid. EFE

Resumen:

Los dividendos han sido una parte muy importante de la remuneración del Ibex en los últimos años: mientras el índice se mantiene a casi un 40% de sus máximos históricos, registrados en 2011, el Ibex Total Return -que tiene en cuenta el pago de dividendos- se mueve a poco más de un 6% de cotas récord, que datan de 2017.

La bolsa española se ha mostrado históricamente como una de las más generosas en términos de pagos al accionista, con una rentabilidad por dividendo que supera el 4% en los últimos 30 años, según datos de Morgan Stanley.

Desde 2009 y hasta finales del pasado mes de mayo, las empresas de la bolsa nacional han repartido entre sus accionistas 280.740 millones de euros en concepto de dividendos y, si se cumplen las previsiones, al cierre del ejercicio actual habrán repartido alrededor de 295.000 millones.

Sin embargo, en los últimos años, el pago de dividendos no muestra una tendencia muy favorable: entre 2015 y 2017, las cotizadas españolas apenas han incrementado su remuneración al accionista un 1,3% y hasta el cierre del pasado mayo la cifra era un 9% inferior a la del mismo periodo del año anterior.

La bolsa española no ha sido sinónimo de alegrías para los inversores en los últimos años. Los números los números lo reflejan con severa contundencia: casi once años después de sus máximos históricos, el Ibex cotiza casi un 40% por debajo de aquellos niveles. El tortuoso recorrido del sector financiero o los problemas de grandes valores como Telefónica han impedido al índice español acercarse en todo este periodo a sus cotas récord, como sí ha ocurrido en Wall Street y, en Europa, en el mercado alemán.

Pero sería injusto valorar el desempeño de la bolsa española sin tomar en consideración que durante este periodo ha sido uno de los mercados más generosos en términos de retribución a sus accionistas, con una de las tasas de rentabilidad por dividendo -que consiste, básicamente, en el porcentaje del precio de la acción que un inversor recupera por medio de dividendos al año- más elevadas a nivel internacional, que supera el 4% de media en los últimos 30 años, según datos de Morgan Stanley. No en vano, el índice Ibex Total Return -que mide la evolución de la bolsa española incluyendo el pago de dividendos- se sitúa a poco más de un 6% de su récord, que data de mayo de 2017.

Así, los inversores en cotizadas españolas han tenido en la última década en los dividendos un notable apoyo con el que capear las inclemencias de la crisis financiera internacional. Desde 2009 y hasta finales del pasado mes de mayo, las empresas de la bolsa nacional han repartido entre sus accionistas 280.740 millones de euros en concepto de dividendos (incluyendo devoluciones de primas y recompra de acciones), según datos de Bolsas y Mercados Españoles (BME). Y si se cumplen las previsiones, al cierre del ejercicio actual habrán repartido alrededor de 295.000 millones.

La bolsa española es una de las más generosas en pagos a sus accionistas, con una rentabilidad por dividendo en torno al 4%

Estas cifras hablan de la importancia que tiene el pago de dividendos en el rendimiento total de las cotizadas españolas. “El importe repartido por las empresas en forma de dividendo es un dato importante por lo que representa de colchón protector de los inversores frente a eventuales retrocesos de las cotizaciones”, indica el organismo gestor de la bolsa española en su informe de mercados de 2017.

Durante este tiempo, las empresas españolas han hecho esfuerzos significativos por mantener dividendos atractivos, como reclamo hacia los inversores y solo en los casos más extremos han optado por un recorte de esos pagos, para limitar el consumo de caja. Compañías como Endesa, Enagás, Red Eléctrica o Repsol presumen desde hace años de presentar tasas de rentabilidad por dividendo superiores al 5%. En el último año, compañías como Santander, Naturgy, Mapfre o Telefónica también han superado esas cifras.

Sin embargo, lo cierto es que en los últimos años, el pago de dividendos no muestra una tendencia muy favorable en España. Dejando a un lado las extraordinarias cifras de 2014, desvirtuadas por el macrodividendo extraordinario que abonó Endesa, la evolución entre 2015 y 2017, las cotizadas españolas apenas han incrementado su remuneración al accionista un 1,3%. Y los 10.961 millones de euros repartidos durante los cinco primeros meses de 2018 suponen un descenso del 9% respecto a lo abonado en el mismo periodo del ejercicio anterior.

Este recorte responde, en buena medida, a los movimientos efectuados por dos de las grandes compañías del parqué español, Santander y Telefónica, que han decidido reducir dividendos para hacer frente a sus necesidades -reforzar capital y reducir deuda, respectivamente-, con un notable impacto sobre el cómputo global. Así, el banco que dirige Ana Botín, que solía ubicarse entre los diez mayores pagadores de dividendos del mundo, según el ranking Janus Henderson Global Dividend Index, ha desaparecido desde 2015 de ese listado y España ya no cuenta con ningún representante entre los veinte mayores. Esta tabla está liderada, a nivel global por Royal Dutch Shell, China Mobile, Exxon Mobil, Apple y Microsoft.

El recorte de los pagos de Santander y Telefónica han limitado el crecimiento de los dividendos en los últimos años

Este movimiento se ha producido, además, en paralelo a la pérdida de pujanza de los pagos en acciones, que han sido empleados por un amplio número de compañías -especialmente, bancos- en los últimos años, para limitar el esfuerzo de tesorería sin tener que recortar la remuneración de sus inversores.

Con todo, los dividendos siguen siendo un reclamo muy importante para los inversores españoles, que han visto en ellos, en muchos casos, un sustitutivo -aunque de mayor riesgo- de las rentas periódicas que antes obtenían a través de depósitos o títulos de renta fija, hoy en día muy devaluados. Los expertos insisten en relativizar la importancia de los dividendos y señalan que, en muchos casos, un pago muy elevado es más síntoma de dificultades de la empresa para encontrar inversiones rentables que una señal de fortaleza.

Además, a la hora de buscar buenos dividendos ponen especial énfasis en la importancia de que los pagos sean sostenibles en el tiempo. Y es que, sin ir más lejos, una de las empresas del Ibex con mayor rentabilidad por dividendo en el momento actual es la cadena de supermercados Dia, con tasas que llegan a rozar el 10%. Pero en un entorno muy complicado para la compañía son varias las firmas de análisis que ya han cuestionado que pueda mantener los pagos actuales.

El mes de agosto suele ser de parón en los pagos de dividendos, pero se espera que desde finales de este mes, cuando Logista abone un pago de 0,35 euros por acción, y a partir de septiembre, con Naturgy, BME, Ence y Ebro Foods, entre otros, las remuneraciones a los accionistas vuelvan a cobrar un protagonismo destacado sobre el parqué nacional.