Economía

Sánchez subirá impuestos para compensar el agujero de 12.000 millones de la rebaja fiscal del PP

La ministra de Economía avisa de que si PP y Ciudadanos imponen una senda de déficit más dura la subida de impuestos a ricos y empresas será "mucho más importante"

Pedro Sánchez

Pedro Sánchez

Recortar el gasto público no es una opción para el Gobierno de Pedro Sánchez, todo lo contrario. Con esa convicción, si su proyecto lo que plantea es, en todo caso, aumentar el gasto social, la vía fundamental para hacerlo manteniendo la senda de consolidación fiscal es la subida de ingresos tributarios a través de más impuestos.

El margen de mejora por ese lado de los ingresos es amplio. El presidente del Gobierno ha señalado ante el Pleno del Senado que los ingresos del Estado se encuentran en el 38% del PIB frente al 46% de la media europea. Una brecha de nada menos que 80.000 millones de euros más.

Sánchez ha matizado que su objetivo no es alcanzar esa cantidad de ingresos públicos en el tiempo que le queda hasta agotar la legislatura, pero sí se ha mostrado a favor de aumentar los impuestos con tal de que España no esté «a la cola» de los países del entorno.

Horas antes, la ministra de Economía, Nadia Calviño, hablaba de un objetivo a priori no tan ambicioso. Los datos que maneja su departamento maneja datos que parten de un agujero de 12.000 millones de euros heredados de las rebajas fiscales aplicadas por el anterior Ejecutivo del PP desde 2015. Así que esa parece la meta más asequible.

Es de esperar que el Ejecutivo, si la aritmética parlamentaria se lo permite, planee en el marco de los Presupuestos de 2019 una subida tributaria que afectará fundamentalmente a las rentas más altas y a las empresas para lograrla. El ritmo dependerá, en cambio, de la senda de déficit público con la que finalmente elabore los Presupuestos para 2019.

Si el Gobierno logra sacar adelante los nuevos objetivos negociados con Bruselas, que plantean un déficit del 2,7% del PIB para este año y del 1,8% para 2019, la ‘factura’ no será tan dolorosa, se espaciará en el tiempo. En cambio, si PP y Ciudadanos siguen bloqueando este nuevo tránsito y obligan a reducir el déficit hasta el 1,3% el próximo año, Calviño ya ha avisado de que la subida de impuestos será «mucho más importante», más aún cuando la reducción del déficit que depende de la inercia del crecimiento dependerá de la intensidad de la desaceleración.

La pregunta clave es si esa ulterior subida tributaria afectará finalmente o no al bolsillo del español medio.

Calviño no cree en Laffer

Y es que la ministra de Economía no cree en la curva de Laffer, una teoría económica según la cual básicamente a partir de un cierto nivel de impuestos, un incremento no supone más ingresos sino menos. Con esa filosofía, el Gobierno de Rajoy optó por bajar impuestos y, de acuerdo con los datos del Gobierno, le ha costado al Estado 12.000 millones de euros menos, lo que habría tenido un impacto de medio punto más de déficit y un punto porcentual más de deuda pública, según Calviño. Ahora, la UE exige a España un ajuste estructural precisamente del 0,65% del PIB.

«Es mejor no confiar en recetas mágicas, sin evidencia empírica, y volver a lo básico: si suben los tipos aumenta la recaudación y si se bajan, baja», ha señalado Calviño durante un desayuno informativo organizado por Nueva Economía Fórum.

Esta sentencia encierra la estrategia presupuestaria del Gobierno. Si es preciso reducir el déficit del 2,7% al 1,8%, acometiendo al mismo tiempo un ajuste fiscal de alrededor de cuatro décimas del PIB, y no se quiere tocar el gasto, entonces habrá que ‘subir tipos’ para recuperar el terreno de ingresos perdido por culpa de la rebaja fiscal del PP.

Calviño lo ha dejado claro. Esos 12.000 millones de euros perdidos «son el doble de lo que vamos a destinar a I+D+i en los Presupuestos», ha dicho.

¿Y si el objetivo de déficit queda más lejos?

Por el momento, el Gobierno se encuentra negociando con Unidos Podemos subidas de impuestos limitadas. El Gobierno ha dejado en la cuneta el impuesto a la banca y se ha centrado en la negociación de una tasa a las transacciones financieras, similar a la vigente en Francia, y la conocida como ‘Tasa Google’, medidas con las que prevé ingresar más de 1.000 millones de euros.

En el caso del IRPF, el Ministerio de Hacienda había asegurado hasta hace varias semanas que no tocaría el IRPF. Ahora está abierto a subirlo a rentas por encima del 140.000 millones de euros y se sigue negando a aplicar subidas a las rentas medias y bajas.

Pero todas estas palancas se podrían quedar cortas si el PP y Ciudadanos vetan la nueva senda de déficit y obligan a aplicar una ajuste fiscal desde el 2,7% hasta el 1,3%. Esto significan nada menos que unos 14.000 millones de euros. Es por ello que el Gobierno echa de menos esos 12.000 millones que dejó de recaudar Rajoy.

Y es por eso que, si las fuerzas de derechas obligan a tomar el camino más difícil, el Gobierno ha avisado que cargará de impuestos a las rentas más altas y a las empresas para sobrellevarlo.

La reforma laboral reduce los ingresos

Otra herencia envenenada del PP que tiene que ver con los ingresos del Estado, aunque de una manera no tan evidente, es la del empleo. Según Calviño, los datos de paro registrado y afiliación a la Seguridad Social del mes de agosto son una foto fija de la dualidad del mercado de trabajo que impera en la economía de la recuperación y que es, a su juicio, completamente achacable a la reforma del PP.

Según mostraron esos datos, el número de contratos que se realizan cada mes aumenta, pero también la extinciones de empleos. Es decir, que la rotación laboral va a más. Esto habla, en último término, de precariedad laboral, algo que el Gobierno quiere reconducir consciente de que empleos de calidad y con mejores salarios suponen más consumo y mayor recaudación por cotizaciones sociales.

Según Calviño, la posición cíclica de la economía, con un crecimiento «robusto» no explica esta dualidad en el mercado de trabajo ni la consolidación de la figura del trabajador pobre. Por ello, Calviño ha apostado por actuar sobre los elementos más lesivos de la reforma laboral ahora que la coyuntura acompaña.

 

 

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