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El futuro de las pensiones se negocia en secreto lejos de los focos del Pacto de Toledo

Los grupos parlamentarios se alejan del ruido mediático para propiciar un acuerdo, mientras Podemos y PSOE negocian al margen con total discreción

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El futuro de las pensiones se negocia en secreto lejos de los focos del Pacto de Toledo
Manifestación de pensionistas en Madrid.

Manifestación de pensionistas en Madrid. EFE

Resumen:

Las reuniones de la comisión permanente del Pacto de Toledo acaparan más que nunca la atención de los medios de comunicación, que ya de forma habitual acuden a las puertas de la sala del Congreso de los Diputados en las que tienen lugar para hacer la pregunta del millón: ¿Hay o no acuerdo para revalorizar las pensiones como mínimo con el IPC? El resto de los focos se los llevan los propios jubilados, que también de forma recurrente se manifiestan a las puertas de la Cámara Baja hasta que sus proclamas y pitos se escuchan por los pasillos parlamentarios. Sin embargo, las negociaciones sobre el futuro de las pensiones se están desarrollando en secreto y en diferentes ámbitos, tanto dentro como fuera del Pacto de Toledo. Uno de los portavoces presentes en la comisión permanente asegura a este periódico que se trata de una estrategia pensada para evitar cualquier injerencia en las negociaciones. De forma que la respuesta a la gran pregunta se ha vuelto deliberadamente escurridiza.

Las reuniones de la comisión permanente del Pacto de Toledo acaparan más que nunca la atención de los medios de comunicación, que ya de forma habitual acuden a las puertas de la sala del Congreso de los Diputados en las que tienen lugar para hacer la pregunta del millón: ¿Hay o no acuerdo para revalorizar las pensiones como mínimo con el IPC?

El resto de los focos se los llevan los propios jubilados, que también de forma recurrente se manifiestan a las puertas de la Cámara Baja hasta que sus proclamas y pitos se escuchan por los pasillos parlamentarios.

Sin embargo, las negociaciones sobre el futuro de las pensiones se están desarrollando en secreto y en diferentes ámbitos, tanto dentro como fuera del Pacto de Toledo. Uno de los portavoces presentes en la comisión permanente asegura a este periódico que se trata de una estrategia pensada para evitar cualquier injerencia en las negociaciones. De forma que la respuesta a la gran pregunta se ha vuelto deliberadamente escurridiza.

En lo que corresponde al Pacto de Toledo, todos los grupos aseguran que el acuerdo está cerca para recomendar una nueva fórmula de revalorización de las pensiones para sustituir al actual índice (IRP), con el que las prestaciones no han subida más de un 0,25% anual desde 2013.

Las opciones son fijar el IPC como un mínimo en la revalorización anual de las pensiones o plantearlo como un elemento troncal, aderezado con otros indicadores como el PIB o los salarios. La diferencia es sustancial, puesto que esta última fórmula podría abrir la puerta a subidas de las pensiones por debajo del indicador de inflación en tiempos de recesión.

Sin embargo, el Pacto de Toledo no tiene capacidad legislativa y su cometido se limita a emitir recomendaciones para reforzar de forma continua el sistema público de pensiones. Por ello, algunas de las fuerzas presentes no descartan incluso cerrar un documento en el que quede patente el no acuerdo en el punto referido a la revalorización de las pensiones, o con una redacción somera y llena de generalidades.

Con esas salvedades, desde el PSOE se insiste desde hace tiempo en la necesidad de alcanzar un acuerdo con todas las fuerzas para lanzar un mensaje de confianza a los ciudadanos, aunque ello suponga salir de cierto modo de sus posiciones iniciales, que coincidían con Podemos en establecer el IPC como suelo de las futuras subidas de pensiones.

Mientras tanto, Unidos Podemos considera que, ya que el Pacto de Toledo no es un órgano legislativo, no merece la pena salir de sus planteamientos. Y en esa tesitura se ha abierto una grieta que por momentos se abre y por momentos se cierra con el PSOE y que genera tensiones en el bloque formado por PP, Ciudadanos y PDeCAT.

El equilibrio es sutil en estos momentos en el Pacto de Toledo. Sin embargo, todo apunta a que el acuerdo está muy cerca. Tanto que las fuentes consultadas aseguran que si las reuniones que se mantienen se dieran a conocer, el acuerdo se volvería a alejar antes las presiones externas y la necesidad de manejar los mensajes políticos de cara a la opinión púbica. Por eso, los portavoces cierran filas y solo trascienden mensajes ambiguos y verdades a medias.

Reuniones exprés y fallidas

Una muestra de cómo se están sucediendo las reuniones son las últimas dos citas del Pacto de Toledo. El pasado 12 de septiembre, el Pacto de Toledo acudió a la hora prevista a su sala particular en el Congreso. Sin embargo, el encuentro apenas duró una hora y los portavoces se levantaron para seguir sus deliberaciones en los despachos.

En aquella reunión, el PSOE dejaba a Podemos un tanto descolocado puesto que asumía la posibilidad de que la subida anual de las pensiones no tuviese como única referencia el IPC. Los socialistas se acercaban al bloque de derechas. En ese choque de trenes, todas las formaciones volvieron a la ‘cueva’ para seguir trabajando en un acuerdo en lugar de seguir los trabajos en la comisión propiamente dicha.

A la semana siguiente, el 19 de septiembre, la cosa duró menos. Ni siquiera llegó a reunirse la comisión. En el último momento, uno de los bedeles del Congreso aparecía para cerrar con llave la sala y anunciar la suspensión. El Pacto de Toledo estallaba en ese momento. Los portavoces de las fuerzas de la derecha escenificaban su enfado por el hecho de que el PSOE hubiera presentado una redacción sobre la revalorización de las pensiones de ultima hora, acordada con Podemos. De nuevo, la deliberación volvía a los despachos.

Ni unos ni otros esconden las dificultades para alcanzar un pacto, pero tampoco dan por zanjada la recomendación dos a la vista de los avances experimentados desde que las negociaciones se desarrollan con la máxima discreción. En ese silencio, siguen explorando un posible texto de consenso que, según algunos portavoces, podría acabar pivotando en torno a la recomendación formulada en 2011, que sería a día de hoy el único texto del que se puede decir que al menos hubo consenso.

La última reunión, este martes; la próxima tendrá lugar previsiblemente este mismo miércoles en la más absoluta discreción.

Negociaciones bilaterales

En paralelo, PSOE y Unidos Podemos negocian en solitario cuestiones relacionadas con las pensiones. Es un secreto a voces. Fuentes de Unidos Podemos aseguran que la mesa bilateral creada para tratar estos asuntos, que preside la diputada de En Marea en el Congreso de los Diputados Yolanda Díaz, aún no se ha reunido.

Sin embargo, las pensiones estuvieron encima de la mesa en las primeras reuniones entre PSOE y Podemos y, más aún, en el encuentro que mantuvieron el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, en el que este dijo salir con el compromiso del Gobierno de revalorizar las pensiones con el IPC.

Sin embargo, en este caso también, Iglesias deslizaba este lunes, durante la presentación a bombo y platillo del documento Presupuestos con la gente dentro, que había que hacer partícipe a la ciudadanía del proceso negociador, porque se había convertido en una palanca para mejorar el país, pero al tiempo pasaba por encima del espinoso asunto de las pensiones.

En todo caso, en el mismo acto, Díaz llegaba a asegurar que no había «Pacto de Toledo que estuviera por encima» de la revalorización de las pensiones con la inflación. Y es que lo que tampoco se oculta es que Podemos pretenden obligar al Gobierno a legislar sin dilación para plasmar en una norma con rango de Ley la vuelta a la indexación de las pensiones. Sería una gran victoria política para los de Pablo Iglesias y una forma de arrinconar a las derechas.

En ese punto, el Gobierno se niega a hacerlo sin el concurso del Pacto de Toledo (de ahí la dificultad con la que se encuentra el PSOE) y del diálogo social con patronal y sindicatos, relatan desde la sede de Ferraz. Y es ahí donde también entra la discreción. Fuentes del PP aseguran que los agentes sociales no tienen ninguna intención de tomar la iniciativa sobre lo que tiene que ver con la revalorización de las pensiones, y le dejan, en ese ámbito, todo el protagonismo al Pacto de Toledo.

Sin embargo, como confirman desde los sindicatos, las reuniones se están llevando a cabo sin apenas publicidad, y, en todo caso, lo que estarían tratando de apuntalar los sindicatos, como han trasladado a la propia ministra de Trabajo, Magdalena Valerio, no es tanto la parte que tiene que ver con los gastos, como los ingresos del sistema, un espacio en el que lamentan la tibieza del Ejecutivo.

Entre las medidas propuestas por las organizaciones sindicales se encuentran el destope de las bases máximas de cotización; la redefinición de los tipos de cotización; el traslado de recursos hoy excedentarios en algunas prestaciones hacia las contingencias comunes con las que se financian las pensiones; y la reforma del sistema de cotización de los trabajadores autónomos para que coticen por sus ingresos reales.

Junto a ello, las centrales ponen el acento en el refuerzo de los ingresos de origen presupuestario con aportaciones del Estado, para sustituir el lo que consideran el «artificio contable» de prestar dinero desde el Tesoro a la Seguridad Social.

Esos son los terrenos en los que fuera del alcance de los focos se está jugando la partida de las pensiones, uno de los temas que a día de hoy más preocupan a la ciudadanía.