El primer punto del formulario que ha recibido cada una de las 15 empresas de patinetes eléctricos compartidos interesadas en operar en Madrid capital: ¿Cuántos patinetes estima su empresa que va a traer? Se trata de un requisito obligatorio enviado por el área de Movilidad y Medio Ambiente del Ayuntamiento de Madrid, que en este mes de noviembre se enfrenta a dos grandes retos: el primero y más importante de toda la legislatura, el perímetro restringido a los coches diésel llamado Madrid Central; y el segundo, el boom de los patinetes, que brotan como setas en el interior de la M-30.

La movilidad que viene ya está causando problemas en los espacios peatonales, y el Consistorio que gobierna Manuela Carmena con la coalición Ahora Madrid quiere contener la situación y estudia una propuesta concreta. El ayuntamiento ha dicho a las empresas que pondrá límites al número de VMU [Vehículos de Movilidad Urbana] que puede desplegar cada empresa en la ciudad: entre 250 y 500 por firma, según confirman varias fuentes empresariales.

Según los límites contemplados, habría un máximo de 7.500 ‘uber patinetes’

Esto arrojaría un mínimo de 3.500 patinetes eléctricos en Madrid y un máximo de 7.500. Según portavoces del área de Movilidad, la noticia es «precipitada». «Se tendrán en cuenta todas las solicitudes a la hora de dar las autorizaciones para que haya un reparto equilibrado en la ciudad y no se saturen algunas zonas», dicen en el área. «Hasta ese momento es precipitado aventurarse con un límite. Habrá que verlo en conjunto».

Las firmas, que básicamente habilitarán una aplicación o app móvil con un mapa para localizar patinetes y desbloquearlos previo abono de una tarifa, están de acuerdo con el coto impuesto por la delegada Inés Sabanés (Equo). Aseguran que las autoridades locales les han comentado esa horquilla de patinetes. Su implantación, dicen, va a ser gradual, y no soltarán de golpe los 250 o 500 patinetes. Muchas ni siquiera cuentan con semejante flota.

El equipo de Gobierno responde que esa cantidad no se puede fijar aún y rechazan aportar todavía cualquier límite, hasta que no se analice por completo el impacto de los VMU. «Podrían entrar más empresas, la idea de limitar los patinetes es muy prematura».

Es precipitado aventurarse con un límite hasta que no demos las autorizaciones»

Todo está muy volátil y el área no da abasto con la implantación de Madrid Central, una medida con el que las app están encantadas. «La reducción de velocidad y la restricción al automóvil nos beneficiará», sugiere un empresario. Pero hay otro problema que estos días está cobrando fuerza en las redes: la ocupación del espacio peatonal por parte del patinete. Varios transeúntes se dedican a apartarlos de las aceras y reubicarlos en la calzada.

Encantadas con Madrid Central

Otra de las iniciativas del ayuntamiento pasa, al parecer, por evitar aglomeraciones. Y Cibeles no quiere que el peatón sea el principal afectado, por lo que maneja varias soluciones: «Se podría asignar un barrio o distrito por firma, para que no se solapen. O se podría establecer un máximo de patinetes en plazas muy saturadas, como la Puerta del Sol, ciertas zonas de Retiro-Puerta de Alcalá o la Gran Vía», relata otro promotor.

Para evitar aglomeraciones se estudia distribuirlos por barrios o distritos

Un tercero dice que sus patinetes se desplegarán por «lugares no turísticos» como Chamberí o Salamanca, muy residenciales. Y un cuarto confirma que le interesa salir de la M-30, donde la densidad de población es alta, especialmente al sur (Vallecas, Usera, Aluche, Carabanchel).

La situación se desmadró en agosto: el día 9 de ese mes, en pleno verano, Lime (participada por Uber y Google) desembarcó en Madrid sin discutir previamente con el ayuntamiento. Tres meses después, el centro de Madrid está lleno de patinetes verdes de Lime, a los que se han sumado otras marcas. Ayer lunes 5 de noviembre una de las 15 firmas, Bird, anunciaba una «prueba piloto que permitirá a los madrileños optar por los patinetes eléctricos compartidos  en lugar de hacer viajes cortos en coche que provocan atascos y generan emisiones contaminantes».

La situación se desmadró cuando Lime desembarcó en pleno periodo estival sin negociar

El equipo de Gobierno protestó en su momento ante el desembarco de Lime («Uber no puede hacer lo que quiera», denunciaron entonces). Y desde entonces han ocurrido muchas cosas, como una expansión de la precariedad: Lime se publicita en portales Infojobs y oferta empleos precarios (cinco euros la hora) por recargar los patinetes de madrugada, de 21 a 5 horas, y devolverlos a su lugar de origen. Son los llamados juicers.

El Consistorio pretende acabar con esta práctica obligando a las firmas a respetar las cláusulas sociales promovidas por Ahora Madrid. Muchas firmas han anunciado ya al ayuntamiento que no van a emplear mano de obra precaria para recargar los patinetes sino que una furgoneta va a encargarse de hacerlo por la noche.

Muchas sociedades anuncian que no van a ofertar empleos precarios de recargadores

Los nombres de las app -la mayoría filiales de grandes multinacionales, aunque también hay pymes- resultarán familiares a los madrileños: Koko, Eskay, Goldseries, Tier, Bird, Wind, Voi Technology, Rideconga, Wind, Lime… El pasado 23 de octubre entró en vigor la Ordenanza de Movilidad Sostenible elaborada por el equipo de Inés Sabanés -la concejala de Ahora Madrid con más trabajo en la legislatura- que, en lo tocante a los VMU, les impide circular por el Carril Bus y los ciclocarriles además de las aceras. La invasión del patinete ya se ha producido.