Fidel Egas Grigalva (Quito, 1946) es discreto. Huye de los medios en España, donde reside en torno a la mitad del año como un vecino anónimo más. Un vecino anónimo y multimillonario. Su figura es, por contra, archiconocida en América Latina y especialmente en Ecuador, donde se le considera el segundo hombre más rico del país, según Forbes.

Su vínculo con España se llama Pichincha, el banco bautizado con el nombre del volcán que domina Quito y que presidía hasta abril de 2015. Actualmente es presidente de honor vitalicio y sigue siendo su dueño y señor. En las funciones ejecutivas ha tomado el relevo su hijo Fidel Egas Sosa como adjunto a la presidencia.

Más allá de su actividad bancaria -que se extiende por Ecuador, España, Perú, Colombia, Panamá, EEUU y Bahamas-, Egas ha tejido un vasto conglomerado empresarial que le ha granjeado la admiración y también la animadversión de sus compatriotas. Algunos le acusan de servirse de la política -ocupó varios cargos políticos y administrativos en años 80 y 90- y sus contactos para engrosar su fortuna con medios poco ortodoxos.

Entre sus varias sociedades, destaca su participación de control en Diners Club en Ecuador. Pero, sin duda, su actividad más polémica es la que le vincula al sector de los medios de comunicación, plataforma a través de la cual, según sus detractores, Egas ha castigado a sus enemigos y encumbrado a quienes le ayudaban a mantener su imperio.

Se le atribuye el control indirecto de Teleamazonas, uno de los principales canales del país andino. La legislación en Ecuador prohíbe que banqueros  o entidades financieras sean accionistas de medios de comunicación y Egas se vio forzado a vender a desprenderse de este negocio. Sin embargo, se le acusa de orquestar una falsa operación de venta y seguir al frente de Teleamazonas en la sombra. Hay un proceso judicial abierto sobre el caso. La Justicia falló en su contra y Egas recurrió la sentencia en primera instancia.

Egas es el principal accionista de Diners Club en Ecuador y se le atribuye el control de Teleamazonas

Teleamazons ha sido, precisamente, protagonista de algunos de los agrios enfrentamientos entre Egas y el expresidente de Ecuadoe Rafael Correa.

Así que, en medio de la agitación que genera su persona entre muchos sectores al otro lado del Atlántico, Egas ha encontrado en el exclusivo barrio de Salamanca, donde reside, a pocos metros del Retiro, un remanso de paz.

Activista en Twitter

Con 72 años, el acaudalado empresario, procedente de una familia humilde, se ha enganchado a las redes sociales. Egas es twittero y su cuenta dice mucho de él. Vive el fútbol con pasión -es presidente honorífico del Club Deportivo de la Universidad Católica-, defiende los toros y le gustan los coches y viajar.

El propio Egas se define a sí mismo en su perfil de la red del pajarito, donde atesora 15.300 seguidores, como «EMPRESARIO ABOGADO INVERSIONISTA EXITOSO INQUIETO POR TEMA SOCIALES POLITICA LATINOAMERICANA VIAJES AUTOMOVILES TOROS BANCOS». Así, con mayúsculas, sin comas ni tildes.

Aficionado a los toros, el fútbol y los coches, el septuagenario es muy activo en Twitter, donde tiene 15.300 seguidores

Sus mensajes en Twitter han encendido la red en más de una ocasión. Porque cuando le tocan el fútbol, la política o su banco se calienta. La red le sirve para tomar la palabra y mostrarse crítico con Latinoamérica. Temas relacionados con la corrupción, la economía y las necesidades sociales son el núcleo duro de su timeline.

“El gobierno se lleva la plata de la gente con la elevación del encaje. Otro feriado construido por Correa puede venir. Defendámonos”. Con esta declaración, que le puede llevar al banquillo de los acusados, Egas criticaba la decisión del Gobierno de Ecuador de subir del 2% al 5% el ‘encaje bancario’, deposito que las entidades tienen que colocar obligatoriamente en el Banco Central del Ecuador. Tras su tuit, el Gobierno alertó de que su comentario podría ser considerado delito penal por «pánico financiero».

Por su parte, el quiteño no pierde ocasión para arremeter contra la Administración ecuatoriana. «Estoy de un lado al otro porque tengo que ver las operaciones del banco en todos los lugares donde está. Donde cada día vivo menos es en mi país, porque lamentablemente las oportunidades en Ecuador han disminuido mucho. Tenemos un gobierno que no es precisamente muy favorable al empresario, así que uno tiene que buscar dónde desarrollarse y dónde hay talento», señalaba en una entrevista con un medio digital local.

Las agrias disputas entre Egas y Rafael Correa, expresidente de Ecuador, son ampliamente conocidas

La política española también se convierte de tanto en cuando en blanco de sus tuits o retuits. Hace unos días le tocó a Pedro Sánchez, presidente del Gobierno. «Pedro Sánchez prefiere perder el tiempo condenando a dictadores muertos hace más de 40 años, mientras niega condenar a dictadores vivos como Maduro que asesinan a jóvenes opositores y encarcelan a quienes piensan distinto. Que valiente con los muertos y que cobarde con los vivos!», retuiteó.

El imperio Pichincha

Banco Pichincha fue fundado en Ecuador en 1906 y cuenta con casi cuatro millones de clientes en las diferentes jurisprudencias en las que tiene presencia. Su volumen de activos asciende a 13.366 millones de euros y su patrimonio alcanza los 1.311 millones. Da empleo a 10.000 personas con una red de 366 oficinas.

Desembarcó en España en 2007, en los albores de la crisis financiera, con una oficina de representación. Desde 2010 opera con ficha bancaria, por lo que es 100% español, supervisado por el Banco de España y el BCE.

España, mercado que pesa un 7% en el resultado del grupo, es el país fuera de Latinoamérica donde más ecuatorianos viven, y desde donde envían cada año más de 600 millones de euros a través de remesas.

El objetivo de Pichincha en España es pasar de los 570 millones de euros en activos que controla actualmente a 2.000 millones en 2020, y 4.000 millones en negocio. El objetivo es multiplicar por 3,5 la cifra de negocio en tres años, señaló José Luis Abelleira, director de la entidad en España en una entrevista a Cinco Días. 

Pichincha fue una de las primeras entidades financiera que, en pleno lío con el Tribunal Supremo y el pago del impuesto de Actos Jurídicos Documentados (AJD), tomo la iniciativa de lanzar un préstamo para la compra de vivienda sin ningún tipo de comisión o gasto para el cliente.