El pasado viernes 14 de diciembre se produjo un debate inédito a cinco meses de las elecciones municipales y regionales en Madrid que ha pasado completamente desapercibido en la capital entre tanta actualidad: una discusión de altura sobre las viviendas de uso turístico (VUT) -como Airbnb- protagonizada por el concejal delegado de Desarrollo Urbano Sostenible (Urbanismo) del Ayuntamiento de Madrid, José Manuel Calvo, y por la directora general de Turismo de la Comunidad, Marta Blanco. Entre los asistentes, representantes del sector hotelero y de los apartamentos turísticos para caldear el ambiente en el turno de preguntas.


Vídeo: Giulio M. Piantadosi

El escenario, la sede de Andersen Tax & Legal en el distrito de Salamanca, que organizaba el encuentro La nueva regulación de viviendas y apartamentos turísticos. La sala, abarrotada. Y escasas horas después del evento, el Consejo de Ministros aprueba un decreto que da poder de decisión a las comunidades de vecinos sobre los apartamentos turísticos y alarga la duración de los contratos para proteger al inquilino.

Probablemente es el mejor coloquio sobre VUT celebrado últimamente

Sobrevolando el acto, tres cuestiones: primera, la orden de clausura de 710 pisos en el centro de Madrid entre agosto y diciembre por parte del equipo de Manuela Carmena; segunda, la muy reciente sentencia del Tribunal Supremo anulando dos requisitos del Decreto 79/2014, la norma autonómica aprobada hace cuatro años que está siendo objeto de revisión; y tercera, la ofensiva de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) contra los municipios que amonestan los alquileres turísticos ilegales. Cordura y sosiego en la primera hora de debate, bronca en el tramo final. Probablemente el mejor coloquio que se ha celebrado sobre los alquileres turísticos últimamente.

“Todos los que estáis aquí lo sabéis, tenemos una visión crítica con los apartamentos turísticos por los problemas de convivencia que se producen, fundamentalmente en la Almendra Central”, arranca el delegado de Urbanismo, de Podemos. “Este fin de semana estuve en Barcelona y me alojé en el centro –no en una vivienda turística, bromea- y me sorprendió que las banderas en los balcones habían sido sustituidas por otras con consignas críticas con la masificación turística”. “Lo que sucede en Madrid ya ha sucedido en Barcelona con mayor profundidad”, advierte Calvo. “Determinadas empresas, casi siempre fondos, compran viviendas y las ponen en alquiler turístico, en teoría más rentable en el corto plazo, aunque no siempre es así”.

Ayuntamiento: hay dos turistas por vecino en Sol y un turista por cada dos habitantes en el centro

El responsable de Urbanismo, que ha mantenido sonados debates con economistas como Juan Vicente Rallo en Twitter con relación a la inflación de precios que provoca esta vorágine, descarta la “liberalización” de los arrendamientos y lo respalda con datos. “En Sol hay dos turistas por cada vecino; en el barrio de Cortes, 1,3; en el centro de Madrid, que viene a coincidir con Madrid Central, hay un turista por cada dos habitantes. Tenemos un porcentaje preocupante de población flotante. Este fenómeno cambia el comercio y transforma el uso del espacio público. Está pasando en Lisboa y Venecia. En Venecia han puesto tornos para acceder a las zonas más turísticas y en Ámsterdam la alcaldesa, que es del partido conservador, va a hacer lo mismo ¡para entrar en el Barrio Rojo!”.

Por debajo de los 90 días, recuerda el concejal, cualquier propietario puede disponer su vivienda como apartamento turístico estilo Airbnb. Por encima, “exigimos lo mismo que a hoteles”. El ayuntamiento les impone tener un acceso independiente a la calle, nunca un portal comunitario compartido con más vecinos. “Y 90 días es un periodo que no nos inventamos nosotros, sino que se recoge en el decreto de la Comunidad de Madrid de 2014 y que son prácticamente todos los fines de semana del año”.

Comunidad: “Queremos un entorno competitivo y garantizar la seguridad jurídica”

Toma la palabra Marta Blanco, directora general de Turismo. “La realidad es que el famoso decreto de 2014 está desfasado, y lo que sucede hoy nada tiene que ver con hace cuatro años, al igual que la realidad de 2018  seguramente no tendrá que ver con la de 2022”.

En el Ayuntamiento de Madrid gobierna la izquierda y en la Comunidad el PP desde 1995 y eso se nota en el discurso. “Debemos regular de acuerdo con objetivos legítimos y de manera proporcionada. Queremos tener un entorno competitivo y turismo de calidad, además de garantizar la seguridad jurídica”, defiende la alto cargo.

Está claro que somos administraciones que no compartimos cómo abordar el problema”

Que el Gobierno de Ahora Madrid tiene una visión más crítica con las VUT es un hecho, como constata el circunloquio de tecnicismos utilizado por la directora general en vez de ir más al grano. Marta Blanco se refirió al “concepto de habituabilidad”, al “certificado de idoneidad” de los pisos turísticos “sin necesidad de visado”; a la “ventilación exterior” o a la “existencia de un plano del edificio”; a las “capacidades máximas alojativas” o al “seguro de responsabilidad civil”. La máxima responsable de Turismo en la región señaló un “aumento del 100% de inspectores” (de siete a 14), pero reconoció poco después que la Comunidad no ha enviado ninguna orden de cierre.

Los dos ponentes se mostraron contemporizadores entre sus administraciones. “Está claro que Comunidad y Ayuntamiento no compartimos cómo abordar el problema. Es absurdo echar balones fuera, porque hay un conflicto real”, subrayó Calvo. “Pero en cuanto a la aplicación, no tenemos ninguna queja. La Agencia de Actividades municipal y la Dirección General de Turismo trabajan de manera coordinada. Ahora mismo estamos trabajando en aquellos propietarios que, una vez decretada la orden de cierre, continúan funcionando. Hay que hacer efectivas las consecuencias administrativas, hay que multar”, agregó el concejal.

Los hoteles: “Mucho se habla de requisitos a pisos turísticos. A nosotros se nos exigen 400”

La discusión subió decibelios con la intervención del público. Un representante de los hoteleros rechazó que se les acuse de “no querer competencia”. “Queremos competencia de iguales entre iguales. Queremos que los apartamentos turísticos se rijan por las mismas condiciones que los hoteles”. Y afeó a la directora general la referencia a los requisitos. “A nosotros se nos exigen 400. Has mencionado las salidas de aire y de ventilación que exigís a las VUT. Y yo respondo que solo faltaba que no se pidiera eso”.

Marta Blanco defendió la “normativa de Transparencia” del ordenamiento autonómico. “Hemos tenido reuniones con la Comisión Europea para modificar el decreto. José Manuel, podíais haberos reunido vosotros con la Comisión, digo yo”, aconsejó. Calvo ni contestó.

Pero sí lo hizo otro representante de los hoteles en el grupo de trabajo creado por la Comisión Europea, Ramón Estalella. “Hoy día ya hay unas recomendaciones comunitarias que cambian radicalmente lo que todos concebíamos anteriormente sobre la libre competencia: Bruselas establece umbrales, requisitos y obligaciones a las VUT. Porque hay derechos que son superiores a los de la Competencia, como el derecho a combatir la contaminación”, proclamó Estalella. “La ley francesa permite alquilarlos libremente 120 días al año, pero el 1 de enero todos los propietarios deben indicar qué días arrendarán su inmueble. Si no lo hacen, 10.000 euros de multa”.

Madrid Aloja: “Me llevo las manos a la cabeza. El centro de Madrid crece en habitantes”

El debate siguió acalorándose porque a continuación tomó la palabra el representante de Madrid Aloja, la asociación de alquileres turísticos. “Me llevo las manos a la cabeza con lo que se está diciendo”, espetó el susodicho. “El ayuntamiento nos pide inscribirnos en el registro y usa nuestra buena voluntad para decretar cierres. Cada gobernante decide lo que es bueno y lo que no. Y hay datos que se ocultan: Se han empadronado 80.000 personas más en los últimos tres años en Madrid, de los cuales 2.000 en el centro. No es cierto que se esté expulsando a vecinos”.

“La ciudad de Madrid ha crecido en todo”, replicó Calvo. “En tráfico, en población, en actividad; pero el Centro de Madrid ha crecido a un ritmo mucho menor que el resto de la ciudad. Se produce una sustitución de población, deploró el delegado de Urbanismo, “y es que hay que dejar de hablar en abstracto. Embajadores, Lavapiés, Conde Duque, Malasaña. Gente que deja de empadronarse porque no puede asumir los precios. Encarecidos por la expectativa que se genera en los apartamentos del resto de propietarios, aunque no los alquilen”.

Calvo: “Si dejo que el mercado gobierne, me retiro”

“¡Es la Ley de oferta y demanda!”, gritó una asistente. “Si el mercado lo soporta…” Otro espectador se atrevió a hablar de “selección natural” para rechazar los cierres y sanciones. A lo que el concejal de Carmena estalló: “¡Si dejo que el mercado gobierne, entonces me retiro! Los que estamos en esta sala no nos vamos a ver afectados, sino la gente fuera. Y a mi me han elegido para defender a los vecinos…”. Uno de los moderadores, Antonio Ñudi, socio del área de Derecho Público y Regulatorio de Andersen, tuvo que cortar abruptamente el diálogo: el tiempo se había agotado hacía media hora.