Economía

España es uno de los países más desfavorecidos de los 20 años del euro

Un análisis de Bloomberg sitúa a la economía española, junto a la de Francia e Italia, entre las que han obtenido unos resultados mediocres del mercado común

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España es uno de los países más desfavorecidos de los 20 años del euro
Sede del BCE en Fráncfort. España es uno de los países más desfavorecidos de los 20 años del euro

Sede del BCE en Fráncfort.

Resumen:

El 1 de enero de 1999, doce países de la Unión Europea dieron la bienvenida a una moneda común: el euro. Fue, sin duda, una bienvenida algo descafeinada, ya que su implantación como sistema monetario no se vio acompañada de su aparición en los bolsillos de los ciudadanos hasta cuatro años después.

Sin embargo, aquel nacimiento, del que se cumplen ahora veinte años, fue todo un hito que sus países fundadores, entre ellos España, celebraron como todo un logro que abría las puertas a un futuro mejor en la región.

Hoy, a pesar de las fuertes turbulencias sufridas -con serias amenazas de ruptura incluidas- el euro puede presumir de múltiples logros. Tras extenderse a un total de 19 países, la economía de la denominada Eurozona se ha incrementado un 72% en el periodo, posicionándose como una de las fuerzas más importantes del panorama global.

Sin embargo, detrás de sus éxitos se esconden grandes disparidades en los resultados cosechados por cada uno de los países miembros. Así lo muestra un análisis llevado a cabo por economistas de la agencia Bloomberg, que señalan a España entre los países que peores resultados ha obtenido de su participación en la moneda común.

La falta de reformas impidió al país asimilar de forma positiva el crecimiento de los primeros años

Este estudio basa sus conclusiones en el análisis de hasta diez parámetros para medir el impacto del euro en el desarrollo de las distintas naciones y determina que España es junto a Francia, Italia, Chipre y Malta (estos dos últimos, incorporados al euro en 2008) la que peores resultados ha sacado.

Los economistas de la agencia consideran que estos países se beneficiaron en un primer momento del aumento de la confianza inversora que supuso su participación en el mercado monetario común, lo que se tradujo en un notable crecimiento económico. Sin embargo, a falta de reformas estructurales, “sus economías se recalentaron y la competitividad se deterioró. La crisis llevó a un ajuste brutal y puso en evidencia la falta de capacidad fiscal, en el país y en la zona del euro, para suavizar el impacto de las crisis”, explica Maeva Cousin, economista de Bloomberg para la Eurozona.

En este escenario, estos países echaron en falta la capacidad de devaluar sus monedas para hacer frente a la crisis, como era costumbre realizar en los años previos al nacimiento del euro.

En el caso concreto de España, el análisis determina que la economía nacional ha disfrutado gracias al euro de unas muy buenas condiciones financieras, así como de una positiva situación de competitividad y de costes laborales tras la crisis financiera. Asimismo, puede verse como satisfactorio el anclaje de la inflación a los objetivos comunes.

De los países suspendidos, España es el único que ha empezado a corregir algunos desequilibrios

Pero estos logros se ven oscurecidos por una serie de parámetros cuyos resultados son evaluados como mediocres para la economía española. Es este el caso de la capacidad para obtener préstamos, el aumento de la integración, la evolución de la competitividad y los costes laborales previos a la crisis, el aumento de la productividad y las opciones de política fiscal.

Con todo, el análisis de Bloomberg ofrece una visión positiva a España frente a sus compañeros de suspenso, ya que considera que es el único país entre ellos que ha comenzado a corregir la escasa internacionalización de sus actividades comerciales dentro del bloque europeo.

Alemania, entre los ganadores

Frente a los malos resultados de España, Francia o Italia, el estudio determina un grupo de seis países que han sacado el máximo rendimiento a la unión monetaria. Entre ellos, obviamente, se encuentra Alemania, beneficiado como mayor exportador de la región al reducir los riesgos cambiarios derivados de su propia moneda, el marco.

Austria, Bélgica, Finlandia, Eslovaquia y Eslovenia completan el cuadro de países más favorecidos por la implantación de la moneda común según este análisis, que considera que todos ellos han obtenido unos beneficios que compensan con creces las dificultades que se hayan podido derivar de la misma.