Mal día para la banca europea en bolsa. El sector financiero de la Eurozona ha vuelto de las vacaciones de Semana Santa alicaído sin rastro del optimismo que le llevó la pasada semana ha registrar sus mejores niveles en seis meses.

Y es que una de las claves de su buen tono reciente ha sido puesta en duda este mismo martes. En una entrevista concedida al diario alemán Frankfurter Allgemine Zeitung, Benoit Coeuré, miembro del Comité Ejecutivo del BCE, ha enfriado las opciones de que la institución ponga en marcha a corto plazo medidas para aliviar a los bancos ante los perjuicios que les genera el mantenimiento de unos tipos de interés negativos que, se espera, continuarán, al menos, hasta finales del presente ejercicio.

En palabras de Coeuré, «las tasas de depósito negativas no son realmente el mayor problema. Su contribución a las bajas ganancias bancarias es limitada. Los bancos deberían pensar más en sus costes». Teniendo en cuenta esto, el banquero francés se ha expresado partidario de seguir analizando esta cuestión, aunque, «en la coyuntura actual, no veo el argumento de la política monetaria para un escalonamiento» de los tipos negativos.

El francés Coeuré considera que no hay argumentos actualmente para establecer un escalonamiento en los tipos negativos

El mensaje de Coeuré tiene, además, una relevancia aún mayor en un momento en que se especula con que pueda ser uno de los candidatos para sustituir a Mario Draghi como presidente del BCE cuando concluya su mandato el próximo 31 de octubre.

El impacto del mensaje sobre el parqué ha sido notorio. El índice sectorial bancario del EuroStoxx ha cerrado con un descenso superior al 1,5%, lo que supone su mayor recorte en el último mes. UniCredit, que se dejó cerca de un 3,3% y Société Générale y Commerzbank, que superaron el 2,5%. Entre las entidades españolas, CaixaBank y Bankinter sufrieron caídas superiores al 2,8%, mientras Bankia, BBVA y Sabadell también superaron el 2% de caídas.

Pese a este recorte, la banca europea aún acumula ganancias en el entorno del 17% en 2019, tras subir un 10% en apenas tres semanas. El sector se ha visto alentado por el reciente anuncio del presidente del BCE, Mario Draghi, de que el consejo de Gobierno del BCE estudiaría en próximas reuniones la posibilidad de establecer algún tipo de medida para aliviar el coste que sufre la banca por los tipos negativos que aplica el supervisor a la facilidad de depósito (la hucha del BCE en la que los bancos guardan su dinero sobrante) y que se estima entre 7.500 y 8.000 millones de euros anuales para el conjunto del sector en la Eurozona.

Una ayuda complicada

Sin embargo, el propio Draghi advirtió entonces de que se trataría de un análisis que no implicaba la garantía de que se tomarían medidas y, de hecho, volvió a advertir a la banca de la necesidad de mayor consolidación para hacer frente al difícil entorno en el que se mueven, aduciendo, como en otras muchas ocasiones, que el mayor problema de los bancos europeos es el exceso de competencia.

Una medida de este tipo podría trasladar al mercado el mensaje de que los tipos seguirán bajos por mucho tiempo

Los expertos también han expresado sus dudas sobre la posibilidad planteada de que se establezca un escalonamiento en los tipos negativos, de modo que no todo el dinero depositado por los bancos en el BCE sufra el gravamen actual del -0,4%, sino que esa tasa solo se aplique a partir de ciertas cantidades. Desde Nomura consideran que aprobar una medida de este tipo sería un error en la estrategia del banco central, ya que «puede enviar el mensaje equivocado de que el BCE tiene la intención de mantener las tasas de depósito en niveles muy bajos durante un tiempo considerable (lo que a su vez aplanaría la curva y empeoraría la situación de los bancos europeos».

Esta posibilidad también es valorada por los expertos de ING, que creen que actuar en ese sentido «aumentaría las especulaciones sobre un recorte de los tipos de mercado».

Fuentes del sector defienden, no obstante, que la persistencia de los tipos negativos se está mostrando perjudicial para la estabilidad del sector financiero y es algo a lo que el BCE debería poner remedio, ya que los bancos son un elemento esencial en la estrategia del banco central para alcanzar sus objetivos.