La nueva ley hipotecaria tiene sumidos a los bancos en un nuevo caos. Entre 60.000 y 100.000 empleados de la red de oficinas -el universo todavía no está definido con claridad- tendrán que recibir cursos de formación para cumplir con los nuevos parámetros que exige la normativa y poder comercializar préstamos destinados a la compra de viviendas.

Según la nueva directiva, los empleados deberán acreditar un conocimiento adecuado de los productos de crédito y de los servicios accesorios que suelen ofrecerse junto con ellos. Del mismo modo, deberán recibir formación sobre la legislación relativa a las hipotecas, en particular a la protección del consumidor.

Además, el texto señala que deberán tener conocimiento y comprensión adecuados del proceso de adquisición de inmuebles; de la tasación de las garantías; de la organización y del funcionamiento de los registros de propiedad; de las normas deontológicas del sector; y del proceso de evaluación de la solvencia del consumidor. También deberán acreditar un nivel adecuado de formación sobre competencias en materia financiera y económica.

La preorden que regula los contratos de crédito inmobiliario da un plazo de tres meses, desde su publicación el pasado 2 de abril, para formar a los cientos de empleados implicados en la concesión de hipotecas. Han pasado más de tres semanas y los bancos todavía no tienen clara la hoja de ruta que han de seguir para cumplir a rajatabla las exigencias de Economía.

Todos los implicados despejan balones. “Los bancos estamos inquietos porque se nos echa el tiempo encima. Estamos a la espera que se publique la orden definitiva y el Banco de España aclare todas la dudas y elabore el temario”, indica un profesional del sector financiero.

Por su parte, el Banco de España pasa la patata caliente a Economía. “Hasta que el Ministerio no nos faculte, no podemos comenzar a elaborar el temario”, señalan fuentes del supervisor. “Una vez que se apruebe se realizará con la mayor celeridad”, aseguran.

Las entidades muestran su descontento por la falta de visibilidad. “La preorden señala que se han de formar todos los que concedan hipotecas. Ello supone, más o menos, formar a unos 60.000 empleados en banca. Si todo queda como en la preorden, estimamos -no tenemos constancia- que la formación inicial requerirá una formación de unas 50 horas (frente a 150 horas de Mifid) más otras 20 horas cada año. Se supone que todas estas personas tendrían que estar formadas a los tres meses de publicarse la orden, pero hay un enorme lío porque aún no se sabe ni quiénes pueden formar, ni quiénes certificar”, explica el portavoz de un gran banco.

“El lío adicional es que la preorden no señala un periodo de supervision como sí incluía Mifid, que es el periodo en el que alguien sin formar puede asesorar o contratar hipotecas siempre que esté supervisado por alguien formado. En Mifid era de cuatro años, hasta 2022. Y en el caso de la nueva ley hipotecaria no hay referencias”, añade. “Vamos, que solo conocemos someramente lo que incluirá el temario. Y a partir de ahí todo son incógnitas”, lamenta.

Entretanto, Cecabank presentó la semana pasada sus alegaciones en nombre del sector financiero. El banco considera “que las exigencias y las dinámicas de formación del producto hipotecario no se pueden equiparar a los productos MIFID, que son mucho más complejos. En este sentido, consideramos que la experiencia profesional debería tener una mayor equiparación en número de horas de formación. Asimismo, debería flexibilizarse el requisito de formación continuada, dado que si no hay cambios normativos o cambios relevantes en procedimientos o productos en las entidades, las formaciones anuales serían siempre sobre los mismos módulos”.

Guerra entre las escuelas de negocio

A principios de abril, el GREF (Grupo de Responsables de Formación de Entidades Financierasor) organizó en el Auditorio de Bankia una reunión con toda la banca y varias escuelas de negocio para presentar sus proyectos.

Está en ciernes una guerra entre las escuelas de negocio, que ven cómo la ley hipotecaria va a convertirse en una poderosa fuente de ingresos. Los bancos tienen poco tiempo para formar a la red y eso merma su capacidad de negociación.

Cecabank, Cunef, IEB, AFI y el Instituto Español de Estudios Financieros figuran entre las firmas que tienen perfil para acaparar parte del pastel del negocio que se abre ante ellas durante las próximas semanas.