Economía

El Gobierno garantiza a Bruselas que el paro bajará del 10% y no habrá déficit en 2022

Borra de Plan Nacional de Reformas cualquier alusión explícita a la reforma laboral del PP, incluye de nuevo la 'mochila austríaca' y cuenta con recaudar 20.000 millones más en tres años, en parte, por los nuevos impuestos

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El Gobierno garantiza a Bruselas que el paro bajará del 10% y no habrá déficit en 2022

De izquierda a derecha, las ministras de Hacienda, María Jesús Montero, portavoz, Isabel Celaá, y de Economía, Nadia Calviño. EP

Resumen:

El Gobierno ha remitido este martes a la Comisión Europea el Programa de Estabilidad acompañado por el Plan Nacional de Reformas 2019-2022, los documentos que los Estados miembro deben enviar a Bruselas cada mes de abril para que las instituciones comunitarias puedan posteriormente coordinar las políticas nacionales de cara a cumplir los objetivos comunitarios.

Aprovechando la remisión de esta documentación, el Ejecutivo ha elaborado un nuevo cuadro macroeconómico a partir de los últimos indicadores conocidos, que venían mostrando que se mantiene el vigor del PIB y el empleo. En este sentido, mantiene una tasa de crecimiento anual esperada para este año del 2,2%, pero mejora la previsión de paro.

Estima que España seguirá creciendo por encima de la zona euro también en 2020, al 1,9%, y en 2021 y 2022, al 1,8%. En este escenario, el empleo seguirá creciendo a un ritmo ligeramente inferior a estas tasas, de forma que la tasa de paro caerá por debajo del 14% previsto en el último escenario macroeconómico y se situará por debajo del 10% en 2022.

El Gobierno ha remitido este martes a la Comisión Europea el Programa de Estabilidad acompañado por el Plan Nacional de Reformas 2019-2022, los documentos que los Estados miembro deben enviar a Bruselas cada mes de abril para que las instituciones comunitarias puedan posteriormente coordinar las políticas nacionales de cara a cumplir los objetivos comunitarios.

Aprovechando la remisión de esta documentación, el Ejecutivo ha elaborado un nuevo cuadro macroeconómico a partir de los últimos indicadores conocidos, que venían mostrando que se mantiene el vigor del PIB y el empleo. En este sentido, mantiene una tasa de crecimiento anual esperada para este año del 2,2%, pero mejora la previsión de paro.

Estima que España seguirá creciendo por encima de la zona euro también en 2020, al 1,9%, y en 2021 y 2022, al 1,8%. En este escenario, el empleo seguirá creciendo a un ritmo ligeramente inferior a estas tasas, de forma que la tasa de paro caerá por debajo del 14% previsto en el último escenario macroeconómico y se situará por debajo del 10% en 2022.

De esta forma, el Ejecutivo conjura los peores augurios de aquellos que aseguran que el mercado laboral podría haber alcanzado su tasa de paro estructural –aquella que aún no provoca presiones sobre salarios y la inflación– en estos momentos (por sectores se observan ciertas tensiones producidas por desacople entre oferta y demanda de empleo). Dicho de otro modo, aún hay margen de mejora del empleo. Esto, traducido en empleos a tiempo completo, arroja la creación de 950.000 puestos de trabajo entre 2018 y 2019.

¿Cómo es esto posible? Según el Gobierno, aunque ya se habría cerrado la brecha de producto, que marca el punto en el que la economía crece al ritmo de su potencial, lo cierto es que la elevada tasa de paro, el vigoroso ritmo de creación de empleo y la ausencia de tensiones inflacionistas o salariales, haría pensar que España aún puede crecer más en los próximos años sin generar desequilibrios hasta converger con una tasa potencial del 1,8%.

No se habla de la ‘contrarreforma’ laboral

Por otro lado, el Gobierno también ha remitido a Bruselas el Plan Nacional de Reformas actualizado en el que se detallan medidas acometidas ya para reducir el desempleo de larga duración y juvenil y propiciar más contrataciones fijas, pero en el que no hay ni una alusión explícita a la comprometida ‘contrarreforma’ laboral, en cuya tramitación el Gobierno se encontró en los últimos meses con la oposición férrea de los empresarios.

En todo caso, el Gobierno se remite a la Agenda para el Cambio presentada por el Ministerio de Economía antes de las elecciones del 28-A e indentifica dos grandes líneas de reforma en el mercado laboral: simplificar y reordenar el menú de contratos de trabajo, con el objetivo de avanzar hacia tres fórmulas contractuales básicas -indefinido, temporal estructural y formativo-; y “abordar la implantación gradual de un sistema de cuentas individuales de capitalización para la movilidad a través de la creación de un Fondo que permita a los trabajadores hacer efectivo el abono de las cantidades acumuladas a su favor en los supuestos de despido improcedente, de movilidad geográfica, para el desarrollo de actividades de formación o en el momento de su jubilación”.

Esto último no es otra cosa que la conocida como ‘mochila austríaca’, en la que está empeñada la Ministra de Economía, Nadia Calviño, pero que el PSOE no incluyó en su programa electoral. “Esta propuesta tiene potencial para contribuir significativamente al dinamismo laboral y a la productividad española, y se abordará en el marco del diálogo social para que su diseño y aprobación cuente con los mayores consensos posibles”, añade el Plan Nacional de Reformas, que añade que “se va recibir el apoyo del Structural Reform Support Programme para la elaboración de un estudio sobre este instrumento”.

El déficit se reducirá al 2%

En la base del crecimiento del PIB y el empleo estaría el consumo privado, la recuperación de las inversiones y un mejor comportamiento del sector exterior. Además, el Gobierno afirma ante Bruselas que este margen de crecimiento deja espacio para corregir a buen ritmo los dos principales desequilibrios fiscales: el déficit público y la elevada deuda.

Sobre el primero, recuerda que no ha sido posible contar con nuevos tributos ni con las subidas impositivas comprometidas para este año, pero que al menos se han adoptado medidas adicionales de ingresos con un aumento de la recaudación previsto de casi 3.800 millones de euros en 2019, lo que, junto a la moderación del gasto público, permitirán reducir el déficit hasta el 2% del PIB y alcanzar el equilibrio fiscal en 2022.

No obstante, el Gobierno espera que entren en funcionamiento medidas de incremento de los ingresos que no se pudieron materializar en el Presupuesto de 2019, como la subida del IRPF a rentas altas o un tipo mínimo del 15% en el Impuesto de Sociedades, así como la culminación de las tasas a las transacciones financieras (‘Tobin’) y a determinados servicios digitales (‘Google’).

Ello, junto al empuje del ciclo económico, permitirá elevar el peso de los ingresos sobre el PIB de algo menos del 39% del PIB –la conocida como presión fiscal– al 41% en tres años, lo que supone más de 20.000 millones de euros. Solo en 2020, el Ejecutivo espera elevar los ingresos en 5.654 millones de euros.

Concretamente, el documento explica que “este incremento paulatino del peso de los ingresos públicos sobre el PIB responde tanto a la favorable evolución de la economía, que impulsa el crecimiento de las bases imponibles y la recaudación, como a la estrategia del Ejecutivo de incrementar la recaudación agregada con el objetivo de ir acercando los niveles de tributación de España a la media de los países de la UE”.

Además, considera que ingresos y gastos deberían converger en 2022 en esa ratio del 41% del PIB. Se trata pues del cambio radical de modelo económico y de estrategia de consolidación fiscal que planteó la ministra de Economía nada más alcanzar el PSOE el Gobierno: racionalizar el gasto y, sobre todo, ampliar el crecimiento potencial para abrir espacios para agrandar la base de ingresos a partir de una reforma fiscal que haga pagar más a los que más tienen y sea más redistributiva.

El PSOE no concretó en el programa electoral

Cabe recordar que el PSOE había incluido en su programa electoral una progresiva convergencia con las ratios de ingresos medias en la UE, que se sitúan a una distancia de ocho puntos porcentuales, unos 90.000 millones. De esta forma, siguiendo la senda de creación y subidas de impuestos marcada desde la pasada legislatura, el Gobierno de Pedro Sánchez prevé recuperar algo menos de una cuarta parte en los próximos tres años.

De este modo, el Gobierno plantea como nueva senda de reducción del déficit un retroceso hasta el 1,1% en 2020, al 0,4% en 2021 y alcanzar la situación de equilibrio en 2022.

El posible subir las pensiones con el IPC

Del lado del gasto, el Gobierno cuenta también con que las pensiones se seguirán revalorizando al ritmo del IPC, pero a la par de importantes ahorros procedentes de la revisión de gastos públicos por parte de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF), como son beneficios fiscales por los que el Estado pierde actualmente más de 50.000 millones de euros anuales.

Además, el Gobierno promete a Bruselas que la economía española alcanzará superávit primarios –descontado el gasto en intereses de la deuda– en 2019. Esto debería permitir reducir la ratio de deuda pública sobre PIB por debajo del 90% hasta 2022. No obstante, los datos de ejecución presupuestaria hasta marzo ofrecidos este martes  por el Ministerio de Hacienda reflejan aún un déficit primario.