Rodrigo Rato, ex vicepresidente del Gobierno de España y ex ministro de Economía.

Rodrigo Rato, ex vicepresidente del Gobierno de España y ex ministro de Economía. EP

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Las cenas que decidieron el sacrificio de Rato

Dos reuniones secretas a altas horas entre Guindos y los lideres de los grandes bancos pusieron fin a la presidencia en Bankia del exvicepresidente económico

El juicio por la salida a Bolsa de Bankia está levantando las alfombras del Ministerio de Economía y del Banco de España. Las versiones de quienes asistieron a la constitución del grupo, su estreno en el parqué y su posterior nacionalización difieren, incluso, bajo juramento en la Audiencia Nacional.

Muchos episodios son difusos. Entre ellos, la gestación de la caída del antes endiosado y ahora denostado Rodrigo Rato. Sí está claro que, en las últimas horas del exministro del PP en la presidencia de Bankia en la primavera de 2012, Luis de Guindos, entonces titular de Economía, y los principales competidores de Bankia se reunieron para debatir el futuro de la entidad.

Así, la dimisión de Rodrigo Rato es uno de los episodios que más curiosidad sigue generado casi siete años después. La política y la economía se enmarañaron como un ovillo y el desenlace elevó por encima de los 20.000 millones de euros la factura para los españoles.

Las paredes de una sala redonda en el Ministerio de Economía en la que se celebran los comités de dirección y en la que se acordó el rescate bancario tienen las claves de lo que verdaderamente pasó en las noches del 4 y 6 de mayo, un día antes de la dimisión de Rodrigo Rato, con la presencia de los principales banqueros españoles.

Luis de Guindos ya relató en su libro España amenazada el discurrir de los cuestionados encuentros. «El viernes 4 de mayo de 2012 reuní en el Ministerio a los presidentes de los cuatro grandes bancos españoles […] Le siguió otro [encuentro] dos días después, el domingo 6 de mayo, ambos a última hora de la tarde. No hubo cena formal», escribe.

«La reunión del 4 de mayo estaba convocada para explicar a los principales actores del sector financiero en España las medidas de saneamiento […] Emilio Botín (Santander), Francisco González (BBVA), Isidre Fainé (La Caixa) y Rodrigo Rato (Bankia) estaban aquella tarde sentados a mi alrededor tomando un modesto tentempié y hablando de miles de millones de euros difíciles de digerir», prosigue.

Rato se dio cuenta de que no podía presidir una entidad nacionalizada por un Gobierno del PP», señala Guindos

«Casi al final de la reunión, Rodrigo Rato me pidió que convocase otra vez a los banqueros para hablar exclusivamente de Bankia y las repercusiones en el sector financiero en su conjunto. Se comprometió, además, a presentar un nuevo plan. Quedamos el domingo 6 de mayo a la misma hora en el mismo sitio. A lo largo de dos horas, Rato explicó su plan y escuchó las intervenciones de los banqueros, la más dura, la de Francisco González. A González le apoyó Emilio Botín, ante un Fainé tibio», recuerda Guindos.

«La reunión terminó al filo de las 10 de la noche y cuando yo estaba a punto de salir, me llama Rato y pide volver a verme, esta vez a solas. Le explico que la situación ha llegado a un límite y que habría que convertir la preferentes en manos del FROB (los 4.456 millones inyectados en la fusión con Bancaja) en capital. Me responde que ello supondría la nacionalización de la entidad y entonces insinúa que está pensando en dimitir. Al día siguiente, lunes 7 de mayo, me llamó desde el coche camino de La Moncloa para decirme que iba a presentar la dimisión al presidente del Gobierno. Me pide que hable con José Ignacio Goirigolzarri porque, antes de aceptar, quiere que el Gobierno le dé el visto bueno a su sustituto al frente de Bankia», recoge el libro.

Rato presentó su dimisión a Rajoy, en lugar de hacerlo ante el Banco de España, como hubiera sido lo procedente»

«A medida que se producían los acontecimientos, él mismo [Rato] se dio cuenta de que no podía presidir una entidad nacionalizada por un Gobierno del PP. No tenía un pase. Esta fue la verdadera razón de que presentara la dimisión, curiosamente a Rajoy, en lugar de hacerlo ante el Banco de España, como hubiera sido lo procedente para cualquier presidente de una entidad financiera. Pero Rato no era un banquero al uso, seguía siendo un político y como tal se comportó en aquellos días finales al frente de Bankia», opina Guindos.

El libro hace la siguiente reflexion: «¿Puede un político presidir un banco? La condición es que lo dirija como tal, y Rato no lo entendió así. Tardó tiempo en darse cuenta de que debía profesionalizar la gestión de la entidad. Al día siguiente de presentar la dimisión al presidente Rajoy, Rato me llamó por la mañana para hacerme una nueva propuesta. Me explicó que había pensado en aplazar su renuncia hasta la Junta de Accionistas de Bankia que debía celebrarse un mes después. La propuesta era nombrar de inmediato a Goirigolzarri vicepresidente y consejero delegado para que después pasara a ser su sustituto. Tampoco daba crédito. Le pedí que convocase al día siguiente el Consejo de Administración para dimitir sin más regates».

Guindos: «¿Puede un político presidir un banco? La condición es que lo dirija como tal, y Rato no lo entendió así»

Rodrigo Rato hizo pública entonces la carta de dimisión al Consejo en la que aseguraba que Caja Madrid había liderado con éxito «la mayor operación de integración financiera de España» y que Bankia había protagonizado «la mayor OPS [salida a Bolsa] del año 2011 en todo el sistema financiero mundial». Guindos concluye: «Es curioso cómo la perspectiva puede cambiar la percepción de las cosas. Pienso que esos dos hechos habían sido determinantes en la mayor crisis de una entidad financiera en España».

Por su parte, Francisco González, expresidente de BBVA y uno de los directivos presentes en la reuniones, admitió hace unos días, durante su comparecencia en el juicio por la salida a Bolsa de Bnakia, que sugirió a Rato dejara el cargo y que el propio Guindos asintió. El actual vicepresidente del BCE omite este detalle en su libro.

Francisco González declaró en el juicio de Bankia que le recomendó a Rato dimitir; Fainé niega que los banqueros pidiesen su cabeza

«Rato creía que con 7.000 millones solucionaba la credibilidad de Bankia y los problemas de confianza en los mercados. Yo estimaba que entre 15.000 y 20.000 millones, en línea con Botín. Fainé habló menos pero tácitamente pensaba lo mismo», recordó González durante el juicio, en referencia a los encuentros entre la banca y Guindos en los primeros días de mayo de 2012.

«Lo mejor era que dimitiera. Le dije que no iba a conseguir ese capital y que diera paso a una solución viable que pasaba por poner mucho dinero por parte del Estado. El ministro asintió y Fainé estuvo más dubitativo. Para mí fue una sorpresa que la dimisión fuera tan rápida», el lunes posterior al encuentro, el lunes 7 de mayo.

Isidro Fainé, presiente de CaixaBank, mostró una actitud comedida en las citadas reuniones y, según su versión en su comparecencia ante la Audiencia Nacional, ninguno de los banqueros pidió la cabeza de Rato. Fainé reconoció que los líderes de los bancos y Guindos sí debatieron la continuidad de Rato al frente de Bankia. «Sí que hubo una discusión», pero «no se tomó ninguna decisión». «Si hubiera salido un ‘usted tiene que irse’ hubiera sido muy violento, y no recuerdo que pasara». Al día siguiente, explicó Fainé, Rato le llamó para comunicarle su dimisión. «Me extrañó», dijo. «Me cogió de nuevo, no esperaba eso […] Fue muy escueto», añadió.

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