De Izquierda a Derecha: José Manuel Latre, Presidente de la Diputación de Guadalajara; Víctor de Ávila, Director de Estrategia Corporativa e Innovación de Sacyr; Alejandro Macarrón, Director General de la Fundación Renacimiento Demográfico; Juan Delgado, Jefe de Economía de El Independiente; Juan Ávila, Director de Innovación Social de Red Eléctrica de España; y José Luis San José, Director Provincial de Ibercaja en Guadalajara. El Independiente

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La España 'vaciada' entra en la agenda de las grandes empresas

Economía

La España 'vaciada' entra en la agenda de las grandes empresas

Que España se polarice, que grandes zonas del territorio se vacíen y queden habitadas por pequeños grupos de personas, a menudo mayores, carentes de infraestructuras, conexiones de todo tipo o servicios, no es una buena noticia. Para nadie. Porque rompe la cohesión territorial, amplía las desigualdades y al mismo tiempo reduce el potencial de crecimiento del país. Por eso, no es de extrañar que esta cuestión esté ya en la agenda de las grandes empresas, desde el sector de la construcción y las infraestructuras hasta la misma banca.

¿Cuáles son las iniciativas que ya se están tomando para mitigar el problema de la España ‘vaciada’? ¿Qué puede aportar una torre de alta tensión o una sucursal bancaria rural? ¿Hay esperanza para un país con una natalidad tan baja? El Independiente charla con algunas de las personas que más trabajan con temas de despoblación en nuestro país desde frentes públicos y privados. | Vídeo: Mario Viciosa.

 


Representantes de Sacyr, Ibercaja y Red Eléctrica de España (REE) dejaron claro el interés que suscita esta cuestión entre los pesos pesados empresariales durante la última sesión de las Conversaciones con El Independiente, desarrollada bajo el título Despoblación en España: La sostenibilidad económica y el equilibrio territorial en cuestión. La jornada, que se celebró en el auditorio de Andersen Tax & Legal, contó además con la presencia de José Manuel Latre, presidente de la Diputación de Guadalajara, una de las regiones de España que más está sufriendo el golpe de la merma poblacional más allá de las grandes ciudades; y con Alejandro Macarrón, director general de la Fundación Renacimiento Demográfico, y uno de los mayores especialistas en la cuestión de España.

Sobre la mesa, un diagnóstico claro y un gran número de recetas que, como coincidieron los ponentes, no son sino aproximaciones a lo que se puede hacer para reequilibrar la densidad poblacional, siempre dentro del marco de un gran pacto de Estado, más allá de los colores políticos. Porque si bien la despoblación es un problema que urge una solución, esta no podrá llegar sino en una perspectiva de varias legislaturas.

Lo primero, tomar conciencia

Abordar las soluciones implica comenzar por tomar en consideración el problema, algo que solo empieza a resonar en los discursos políticos de los últimos tiempos. Según Latre, «tenemos que tener conciencia de que estamos ya en la prórroga». En efecto, cada año Madrid, la costa mediterránea y los dos archipiélagos tienden a atraer población extranjera y nacional. El resto de España atrae inmigración extranjera –algunos lugares, casi nada- y pierde población nacional.

Es un efecto combinado entre el trasvase de población hacia los polos económicos y una pirámide demográfica que se ha invertido por el envejecimiento y la caída de la natalidad. Esto último se percibe especialmente en el norte de España y en el interior, con la excepción de Madrid y de Zaragoza capital.

Y como muestra, un botón. Latre, que habla de vecinos, no de personas, dibujó en Guadalajara lo que puede ser a escala el problema nacional. Se trata de una provincia que vive en sí misma esas dos velocidades en términos de población que se ha instalado en el conjunto de España. Mientras que su ciudadanía se concentra en el corredor del Henares o en la sierra Norte, la región de la Alcarria presenta un grave problema demográfico: en 180 municipios hay menos de 100 habitantes censados. «Hay densidades de uno o dos habitantes por kilómetro cuadrado», alertó el también alcalde de Sigüenza. ¿Por qué? entre otras cosas por la caída de la población: en la propia Sigüenza se produjeron en 2017 un total de 110 defunciones y solo 30 nacimientos.

Como un gran bosque sometido a una tala intensiva. Aunque, Macarrón empleó otro símil. Dijo que «si España fuera una empresa y el saldo entre nacimientos y muertes fuera su beneficio o pérdida, se diría que va hacia la ruina. Como su capital humano se deteriora también por envejecimiento de la población, sobre todo por falta de niños y jóvenes, aún más ruina», señaló.

Y ahí es donde entran en juego las empresas.

Un km de carreteras y uno de fibra óptica

Latre prefierió hablar de oportunidades, de imaginativas soluciones de la sociedad civil para retener y atraer población, y llamó a las grandes empresas a extenderlas y abordar soluciones mucho más ambiciosas de la mano del Estado. Porque el potencial de conectividad que hay en juego es enorme. «Un kilómetro de carretera puede unir un pueblo a otro, pero uno de fibra óptica te puede conectar con el mundo entero».

Ese guante lo recogió Juan Ávila, director de Innovación Social de REE, empresa que viene desarrollando programas de innovación social para lograr un desarrollo sostenible y competitivo de las zonas rurales más despobladas. «La despoblación es el principal problema territorial y debe ser una política de Estado», ahondó.

En el caso de REE, la empresa ha entendido que «los problemas sociales afectan al sector privado», de ahí que se haya postulado como aliado de la sociedad civil. Pero dando muestra del potencial que tienen las grandes empresas dentro del perímetro de soluciones a la despoblación, Ávila recordó que la empresa tiene un activo fundamental a la hora de ampliar la conectividad de las zonas rurales: Miles de kilómetro de líneas de alta tensión, por las que discurre también fibra óptica. Cabe recordar que REE gestiona la fibra óptica de Adif y está a punto de culminar la adquisición de Hispasat.

En este sentido, Ávila avanzó que la diputación provincial de Huesca es la única que ha licitado un concurso para llevar Internet de calidad a localidades con al menos 20 habitantes y ha pedido ayuda a REE, por lo que la empresa pondrá sus infraestructuras a disposición.

Del mismo modo, puso otra cuestión sobre la mesa: ¿cómo se va a sostener el turismo en ciertas zonas si no se abastecen de cargadores para coches eléctricos?. Para tratar esta cuestión, REE ya ha firmado un acuerdo de colaboración con la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP).

Del coche eléctrico al autónomo

Y no solo es el coche eléctrico. Víctor de Ávila, director de Estrategia Corporativa e Innovación de Sacyr, habló en nombre de una empresa que conoce bien y apuesta por la mejora de las infraestructuras para que los habitantes de zonas en riesgo de despoblación cuenten con los mismos servicios y asistencia que el resto de la población.

Se refirió a otra forma de entender las infraestructuras. Si un tren puede llevarte de un lado a otro del país, ¿por qué no cambiarlo por el coche autónomo? «Está muy cerca, se está convirtiendo en una realidad», aseguró. De nuevo, la conectividad es la clave.

Y tampoco son solo los coches, también cuentan las buenas carreteras secundarias, las infraestructuras de salud, el transporte público accesible y cómodo…y todo cuanto se pueda desarrollar para retener a la población en el ámbito rural y, si es posible, ampliarla, más aún cuando la llegada de la tecnología 5G permitirá mayor velocidad de descargas y comunicaciones, haciendo más posible el teletrabajo, por ejemplo. Así lo creen en Sacyr.

La infraestructura humana

Y al final de los caminos y las carreteras siempre están las personas. Y en ese sentido, José Luis San José, director provincial de Ibercaja en Guadalajara cerraba la terna de las grandes empresas haciendo un alegato a la conectividad, pero personal.

Su discurso recuperó el espíritu de las viejas cajas de ahorro –Ibercaja se convirtió en un banco por imperativo del regulador durante le proceso de reestructuración bancaria–. Según dijo, no hay gran diferencia entre el responsable de una sucursal bancaria y un psicólogo allí donde solo hay eso, un bar y una sucursal. En el caso de Ibercaja, está presente como única entidad en 126 localidades, mientras que el 70% de los pueblos de menos de 1.000 habitantes ni siquiera cuenta con una oficina bancaria.

Su público objetivo es el agricultor, el ganadero, el jubilado. Su negocio, asesorarles, porque esos agricultores, a menudo «saben del campo, pero no de los papeles, y la mitad de su salario procede de la política agraria común». Así es que la banca juega también un rol importante en este problema, según San José, como elemento cohesionador, algo que considera necesario extender, a ser posible, recuperando el sentido de aquellas cajas de ahorros.

La ayuda externa: la inmigración

¿Y si nada de esto fuera suficiente? ¿Si fuera necesaria la llegada de población extranjera para repoblar España?. Con seguridad lo será y ya está pasando, pero los expertos y los representantes de las empresas coinciden en que estos flujos deben ser ordenados y selectivos, enfocados especialmente a esos nichos de empleo para los que faltan perfiles adecuados.

Sin migraciones, España perderá hasta cinco millones de habitantes hasta 2050, según las estimaciones de Macarrón, que en cambio advierte que lo normal es que la inmigración llegue a España en forma de mano de obra poco cualificada, encaminada a cobrar salarios bajos y a convertirse, en muchos casos, más que en trabajadores, en refugiados.

Por ello, insiste que «el problema de España no es la inmigración, sino la natalidad».

Y en el tintero quedan otras tantas recetas. Una fiscalidad menor para los habitantes de los ámbitos rurales, que pagan el mismo IRPF y el mismo IVA que en las grandes ciudades; la ligazón del problema de la despoblación con las soluciones al cambio climático; el impulso de la rehabilitación de viviendas en el medio rural; y en último extremo, el más obvio, la concienciación de la clase política de que la España vacía, aunque desértica, está representada en un tercio de los escaños del Congreso de los Diputados.