Economía | Trabajo

El BdE no pide perdón: completará la evaluación del SMI a final de año "sin dogmatismos"

El Gobierno aún no ha publicado el informe específico de balance de la subida del SMI que le exige AIReF

El Banco de España advierte de que un Brexit sin acuerdo restaría ocho décimas a la economía española en cinco años.

Sede del Banco de España. Flickr/ Jim Anzalone

El Banco de España ni pide ni pedirá perdón al Ministerio de Trabajo y al Gobierno si finalmente se demuestra que la subida del salario mínimo interprofesional (SMI) a 900 euros no ha tenido efectos negativos sobre el empleo. Por el momento, su última proyección sigue siendo una pérdida de 125.000 puestos de trabajo tras la mayor subida en un año de esta referencia.

¿Por qué? Primero, por lo obvio. Pese a que las exigencias del Gobierno al banco emisor no tienen precedentes y ponen en duda la legitimidad del supervisor, la institución nunca entra en este tipo de intercambios públicos y fuentes internas aseguran que en este caso tampoco habrá respuesta institucional. No obstante, los teléfonos suelen sonar en estos casos.

Pero, sobre todo, no pedirá perdón porque  las proyecciones del Banco de España son, según han comentado en público distintos miembros de su cúpula, incluido el gobernador, Pablo Hernández de Cos, un ejercicio técnico. «Es ciencia», añaden fuentes de la institución.

Otra cosa diferente es que una vez completado el año, cuando se disponga de mayor información desagregada, un nuevo ejercicio técnico ofrezca una visión diferente de las cosas. Algo de lo que el Banco de España ya había advertido antes de que arreciarán las críticas desde el Gobierno.

Los datos de empleo, el detonante

Ya en el pasado mes de diciembre, el Banco de España publicó un documento en el que pormenorizaba la metodología aplicada. En síntesis, estimó el efecto de la subida del SMI a partir de los microdatos de la Muestra Continua de Vidas Laborales, que elabora el Instituto Nacional de Estadística (INE) y que solo está disponible hasta 2017. Extrapolaba el efecto que tendría teniendo en cuenta el resultado de subidas precedentes del SMI.

De esa forma, lo que hizo fue utilizar, según las mismas fuentes, la única metodología posible para aislar el efecto de los shocks o derivas actuales de la economía española. La razón última es que el PIB de España y de la eurozona en general están capeando la crisis comercial mejor de lo previsto, el ciclo alcista se ha extendido y los datos de creación de empleo ofrecen un panorama muy positivo, pero que podría estar tapando un efecto negativo del SMI en algunos segmentos aislados, como el empleo juvenil o en el ámbito doméstico.

Las proyecciones del Banco de España se trataban, por tanto, de un ejercicio preliminar, según aseguraban a principios de semana desde la institución. La evaluación definitiva se producirá al final de este año o principios del siguiente cuando se empiecen a conocer los microdatos correspondientes a la próxima Muestra Continua de Vidas Laborales.

Puede que entonces se vea que, si el SMI no está afectando en forma de mayor número de despidos, sí lo haga como menores contrataciones y menor reposición de trabajadores a medida que vayan agotando sus contratos temporales.

La comparación con la AIReF

¿Y por qué una rectificación ahora? La polémica estalla en el momento en el que la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF), el otro órgano público auditor del Estado que también advirtió de la pérdida, esta vez de 40.000 empleos, por efecto de la subida del SMI, decide recular.

El pasado 9 de mayo, la organización presidida por José Luis Escrivá admitía que, al menos de momento, los indicadores agregados no permitían concluir que el SMI estuviera teniendo un efecto negativo. Era una autocrítica en toda regla que hacía volver la mirada hacia el Banco de España.

Con este precedente, fuentes del Banco de España insistieron el pasado lunes en que sin nuevos datos no podía ni retractarse ni confirmar sus tesis preliminares. Explicaban que «comparar los resultados de esa metodología con otros datos muy escasos y que son agregados –los últimos datos de desempleo y afiliación a la Seguridad Social–, es comparar peras con manzanas».

«No estamos en posición de decir que nuestros  análisis, que eran una extrapolación, van a acabar coincidiendo o no. Es prematuro decir que el SMI no esta teniendo ningún efecto. Nos comprometemos a que cuando volvamos a disponer la Muestra de Vidas Laborales de 2019, reharemos y publicaremos el impacto que nos salga…No tendremos ningún inconveniente en revisar nuestra previsiones de crecimiento y empleo….Sin dogmatismos, hemos sido transparentes», advertían.

Pero entonces llegaron los datos de paro registrado y afiliación a la Seguridad Social de mayo, que disparaban el número de cotizantes hasta cifras casi récord. En plena oleada de optimismo en el Gobierno, la Ministra de Trabajo, Magdalena Valerio, empezaba a pedir cuentas en un mitín en Galicia hace algo más de una semana: “A ver si piden perdón todos esos profetas del desastre».

Después, su secretaria de Estado de Empleo, Yolanda Valdeolivas, concretaba algo más este martes en rueda de prensa. Pedía al Banco de España que «reconozca su error», como había hecho la AIReF. «Los malos augurios a los que nos tiene acostumbrados el Banco de España y su gobernador no se corresponden con la realidad y para nuestro lamento producen alarma», decía.

Después del Gobierno, han sido los sindicatos UGT y CCOO los que se han lanzado contra los malos pronósticos del Banco de España. El primero vuelve a pedir al banco emisor que no «alarme» a los ciudadanos con sus proyecciones, el segundo incluso anticipa que la subida del SMI podría generar 124.000 empleos en 2019, los mismos que el Banco de España espera que se pierdan. En todo caso, estas críticas han tenido como respuesta la defensa realizada por el presidente de la CEOE, Antonio Garamendi.

 

¿Y la metodología de Trabajo?

Pero si el papel de AIReF ha sido clave también lo es en el sentido de que ha instado al Ministerio de Trabajo a que publique su propia metodología.

Tal y como publicó El Independiente, el pasado 30 de octubre, la Autoridad Fiscal remitía una carta a Carlos Moreno, el director de Gabinete de la Ministra de Hacienda, María Jesús Montero, en la que le instaba a articular un procedimiento de control de la ejecución de la Administración Central y de la Seguridad Social, en el que se debería incluir específicamente  “una evaluación del comportamiento diferencial del mercado de trabajo como consecuencia de la subida del SMI y su impacto sobre las variables fiscales”.

Para terminar, la carta precisaba que “este seguimiento debe realizarse en estrecha colaboración con la AIReF y con la mayor publicidad”. Como respuesta, Hacienda le pasó la pelota al Ministerio de Trabajo, quien de momento no ha publicado un estudio específico y en profundidad sobre la cuestión.

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