Emilio Ybarra y Churruca, expresidente del BBVA, ha fallecido a los 82 años de edad en Madrid. El banquero, nacido en San Sebastián, habría sufrido un derrame cerebral, según fuentes cercanas. Ybarra dirigió el banco durante 11 años, entre 1990 y 2001.

Licenciado en Derecho por la Universidad de Valladolid y Licenciado en Ciencias Económicas por la Universidad Comercial de Deusto, Ybarra se quedó huérfano muy joven, al ser su padre, junto a otros miembros de su familia asesinados durante la Guerra Civil.

Fue gerente de la Orconera, que gestionaba las principales minas de hierro de Vizcaya. Su vida profesional principalmente transcurrió en el Banco de Bilbao, donde fue consejero delegado desde 1976 y vicepresidente, a partir de 1986. Tras la creación de BBV (con la fusión del Banco Bilbao y el Banco Vizcaya), asumió la presidencia en 1990, elegido por el gobernador del Banco de España, Mariano Rubio, como hombre de consenso, ante las disputas desatadas en el seno de las dos entidades fusionadas.

Criticado desde algunos ámbitos por su falta de carácter, Ybarra fue capaz de reconducir la nave del BBV para convertirlo en un importante actor de la escena financiera española e internacional. Abordó su entrada en el capital de grandes empresas, como Repsol, Iberdrola y Telefónica, al tiempo que se expandía por América del Sur, con su entrada en países como Perú, Colombia, Chile o Venezuela. La entidad trató de hacerse con los negocios de Banesto, tras su intervención por el Banco de España, pero el Banco Santander resultó vencedor en aquella puja.

Ybarra sería el hombre encargado de pilotar, ya en 1999 la unión de BBV y Argentaria para crear con BBVA una de las mayores entidades financieras del panorama europeo (la mayor de España por valor de mercado y la segunda mayor de la Zona Euro) y con fuerte presencia en Latinoamérica, donde abordó la compra del mexicano Bancomer. «Ahora que el mundo se globaliza y que Europa se consolida como mercado único, la dimensión no es un capricho intelectual, sino una exigencia», afirmó entonces Ybarra, quien también promovió una fusión transnacional con el italiano UniCredit que no acabó prosperando.

En este nuevo grupo, mantuvo la presidencia, compartida con Francisco González (que procedía de Argentaria) hasta 2001, cuando renunció al cargo, dejando a González como único presidente. Su salida de la entidad estuvo envuelta por la polémica y en los años posteriores se vería envuelto en una serie de escándalos judiciales, tras conocerse que BBV había mantenido desde 1987 una contabilidad oculta a través de cuentas secretas en paraísos fiscales.

Acusado de administración desleal por el uso de fondos provenientes de una cuenta localizada en Jersey con los que compensó a consejeros de BBV por la pérdida de atribuciones tras la fusión con Argentaria. Condenado por la Audiencia Nacional en 2005, Ybarra tuvo que esperar a que el Supremo le absolviera en 2016 para cerrar este capítulo. Ya antes, en la década de 1990, se había envuelto en las investigaciones del caso Filesa, por la financiación ilegal del PSOE, aunque las acusaciones tampoco prosperaron entonces, ya que se entendía que la responsabilidad de la entidad había prescrito.

Quienes lo conocieron durante sus años de mandato destacan su extrema prudencia, su espíritu dialogante y su mano izquierda para gestionar los múltiples conflictos a los que tuvo que hacer frente. También se resalta su voluntad de mantenerse siempre al margen de los debates políticos, estableciendo una clara frontera entre sus responsabilidades como banquero y las cuestiones públicas.

Tras su abandono del mundo financiero, Ybarra enfocó su actividad empresarial hacia el mundo de los medios, donde su familia mantenía desde la década de los 7o una participación en el Grupo Correo (posteriormente integrado en Vocento). En los últimos años mantuvo una disputa legal con su hermano Santiago por el control de esta participación.