La Operación Chamartín lleva años en el foco mediático de Madrid pero algunos vecinos ni siquiera saben que cambió su denominación a Madrid Nuevo Norte y, ni mucho menos, en qué consiste este macroproyecto urbanístico que supondrá obras en su zona durante más de veinte años. «¿Madrid nuevo qué?», se muestra sorprendida una vecina que pasea con su perro por la calle de Manuel Ferrero que en sus inmediaciones, junto a las vías de tren, se ubica un asentamiento chabolista sin luz ni agua a escasos trescientos metros de las iconicas y vanguardistas Torres Kio.

La plaza de Castilla y el obelisco de Calatrava observarán el comienzo del proyecto Madrid Nuevo Norte, que previsiblemente saldrá a la luz este lunes, con su aprobación en el pleno del Ayuntamiento de Madrid después de 26 años de estancamiento administrativo, pero los vecinos de la zona se muestran dudosos de que esta operación se lleve a cabo. Esta macrooperación urbanística pretende convertir el área -que abarca desde las inmediaciones de la Plaza de Castilla, la Estación de Chamartín, hasta los distritos de Las Tablas, Tres Olivos y Montecarmelo- en el «Madrid del futuro».

La calle Agustín de Foxá, que por ahora se mantiene como una calle secundaria de Chamartín, tomará el relevo como calle principal y se prolongará hasta casi la M40 y adquirirá el dinamismo del ritmo cardíaco de la zona. Desde la Plaza de Castilla hasta la estación de Chamartín, esta calle convive con centros de negocios y viviendas familiares y, dentro de unos años, albergará tres grandes torres, siendo una de ellas la más alta de España.

La playa de vías de los ferrocarriles de la estación de Chamartín equivalen a 28 veces la superficie del Santiago Bernabéu

«¿Otro mamotreto nos van a poner?», ha cuestionado a Efe Joaquín quien sale desde la estación de Chamartín todas las mañanas para ir a trabajar a un negocio de alquiler de coches en Agustín de Foxá y ha asegurado que pensaba que la operación «seguía parada» pero se alegra de que estas obras «generen trabajo» y «se adecente» la zona. Según el promotor Distrito Castellana Norte (DCN), del BBVA y el grupo San José, se calcula que la cifra de inversión se quedará en niveles similares al plan de 2015, es decir, 6.000 millones de euros, al igual que la generación de empleo, estimada en 120.000 puestos de trabajo durante la construcción del proyecto y 94.000 tras su finalización.

La playa de vías de los ferrocarriles de la estación de Chamartín equivalen a 28 veces la superficie del Santiago Bernabéu y se convertirá en un área verde tras su soterramiento; un cambio que para Carlos, vecino de la zona, será un «ejemplo», aunque otra ciudadana, Carmen, lo considera un «despilfarro de dinero». A medida que comienzan los trajes de chaquetas y corbatas, a pesar del calor a finales de julio, en los alrededores de las oficinas del Paseo de la Castellana las opiniones favorables sobre Madrid Nuevo Norte se hacen más palpables.

Al final del tramo norte del Paseo de la Castellana se erige la ciudad de las Cuatro Torres

«Será una gran oportunidad de reactivación de la economía de la ciudad», asegura a Efe Eduardo. Es uno de los trabajadores de esta zona de negocios que se «alegra» de que «por fin» se vaya a activar este proyecto urbanístico que «colocará a Madrid en el ojo de los centros de negocio». Al final del tramo norte del Paseo de la Castellana se erige el símbolo del músculo empresarial de la ciudad de las Cuatro Torres que se muestran más imponentes desde la calle Mauricio Legendre con sus edificios bajos de no más de cuatro plantas en ladrillo enlucido distribuidos en manzanas.

En la plaza de Andrés Manjón, Paco y Carmen, de alrededor de 65 años, pedalean en las bicicletas biosaludables y se angustian al ser preguntados por Efe sobre Madrid Nuevo Norte por el «miedo» de si «les derribarán su barrio», sin saber que el proyecto plantea las ampliaciones de las zonas peatonales, ciclistas y verdes. «En esta zona la conexión de transporte público es un desastre. Es bueno que se mejore», dice Carmen, que espera el autobús en una de las dársenas cercanas al Hospital La Paz y se queja de que para cruzar de un lado a otra de la Castellana haya que pasar por puentes subterráneos «llenos de grafitis y suciedad».

Francis regenta el kiosko ubicado entre la Torre Espacio y el Hospital La Paz desde hace más de treinta años, desde donde podrá ver todas las obras que afecten al barrio de Begoña, y pone en duda que la aprobación del lunes en el pleno «de resultado». «Desde que lo llevan diciendo… No hay que fiarse de los políticos», asegura a Efe aunque recalca que, en el que caso de que así suceda, se activará empleo, lo que «nunca está demás».