La libra esterlina sigue en caída libre debido a la incertidumbre que genera la apuesta de Boris Johnson por un Brexit sin acuerdo. La moneda británica ha llegado a su nivel más bajo desde hace 28 meses. La libra perdía 0,5% ferente al dólar y el euro este martes, después de que experimentar una jornada de descensos en los mercados asiáticos, según informa Efe. Se sitúa a 1,21 dólares y 1,09 euros, lo que perjudica seriamente a los consumidores británicos en plena época de vacaciones.

Desde que Boris Johnson asumió como primer ministro británico la semana pasada, tras se elegido líder del Partido Conservador por diputados y militantes tories, ha reafirmado su posición en llevar a cabo el Brexit «sí o sí». Así lo dijo en su discurso ante los parlamentarios y lo ha repetido cada vez que tiene ocasión. Para cumplir con su palabra ha formado un gabinete compuesto de euroescépticos a ultranza en el que están Dominic Raab como ministro de Exteriores y Sajid Javid como titular de Economía. Michael Gove, como ministro de Gobernación, se va a encargar de supervisar los planes para hacer el Brexit realidad el 31 de octubre. Es asesor del primer ministro Dominic Cummings, artífice de Vote Leave.

El Gobierno de Boris Johnson ha anunciado incluso que no mantendrán conversaciones con los líderes de la Unión Europea a menos que renuncien a incluir la salvaguarda para evitar una frontera interirlandesa como punto de partida para negociar. Esa salvaguarda de seguridad tiene como objetivo evitar una frontera física entre las dos Irlandas después del Brexit, manteniendo a Irlanda del Norte alineada con ciertas normas del mercado único y la unión aduanera, mientras que el resto del Reino Unido quedaría fuera de esos espacios económicos.

La UE, a través del presidente saliente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, y del negociador sobre el Brexit, Michel Barnier, ha dejado claro que no va a cambiar el Acuerdo de Retirada. Está dispuesto a reconsiderar algún punto de la declaración política.

La libra cotizaba a 1,50 dólares antes del referéndum sobre la UE de 2016.  En el referéndum ganó el sí a la salida por escaso margen, 51,% frente al 48,1%. Los partidarios de quedarse en la UE vencieron en Escocia y en Irlanda del Norte. Boris Johnson se ha desplazado este lunes a Escocia, tierra hostil para sus postulados brexiteros. La primer ministra escocesa, Nicola Sturgeon, ya le ha informado de que convocarán un nuevo referéndum si hay salida sin acuerdo.

El primer ministro irlandés, Leo Varadkar, también ha advertido a Boris Johnson que la Unión Europea va a mantener la salvaguarda. Johnson, que ha retrasado una semana esta conversación telefónica, ha subrayado que su gobierno se compromete a no restablecer jamás los controles físicos en la frontera interirlandesa, según The Guardian. Según Varadkar, la salvaguarda «es necesaria como consecuencia de las decisiones adoptadas por el Reino Unido».

Tal y como se estipula en el Acuerdo de Retirada, la denominada salvaguarda solo entraría en vigor en el caso de que no se haya encontrado otra solución antes de mediados de 2020. El backstop consiste en crear un espacio aduanero único para el Reino Unido y la UE en el que no haya aranceles aduaneros para bienes agrícolas e industriales. Irlanda del Norte se mantendría alineada con una serie de reglas del mercado único europeo. Los unionistas norirlandeses, clave para sustentar al debilitado partido en el gobierno, se oponen a cualquier trato diferenciado para Irlanda del Norte.