Vote leave, take back control (vota por salir, recuperemos el control). Es el creador del lema de la campaña del al Brexit. Dominic Cummings (Durham, 1971) será mano derecha del primer ministro británico, Boris Johnson, uno de sus asesores clave, según han anticipado la BBC y The Guardian. Actuará como una especie de jefe de gabinete del Brexiter-en-jefe. 

El tándem de Boris Johnson y Dominic Cummings anticipa que el nuevo gobierno va a ser beligerante a la hora de llevar a cabo el Brexit. «Habrá Brexit sí o sí», ha declarado Boris Johnson nada más asumir como primer ministro este miércoles. Ha nombrado a dos brexiters puros y duros como ministros de Economía (Sajiv Javid) y Exteriores (Dominic Raab), a quienes se enfrentó por el liderazgo conservador. Mantiene a Stephen Barclay a cargo del Brexit y será titular del Interior Priti Patel.

Cummings desempeñará el papel de spin doctor, como hizo en la campaña del Brexit. Tan brillante como temido, Dominic Cummings es el alma de la película de HBO Brexit: The Uncivil War. «Todos sabe quién gana,  pero no todos saben cómo», dice Benedict Cumberbatch, actor que interpreta a Cummings en el filme. Dominic Cummings sabe cómo hacerlo. Después de ayudar a los brexiters a ganar el referéndum el 23 de junio de 2016, ahora va a ayudar al nuevo primer ministro británico a orquestar la salida.

Por su papel como guerrillero del Brexit, en términos de la prensa británica, fue llamado a comparecer ante una comisión que investigaba las falsedades que se emplearon en la campaña. No se presentó y fue declarado en rebeldía por la Cámara. Curioso es que alguien que ha faltado así al respeto a los Comunes sea ahora mano derecha del primer ministro. En julio de 2018 la Comisión Electoral encontró culpable a la campaña a favor de la salida de la Unión Europea, que había cofundado con el consultor político Matthew Elliot, por haber violado la ley electoral por sobrecostes.

Además, The Observer publicó que habían gastado un 40% de su presupuesto en la empresa digital canadienese AggregateIQ, vinculada a Cambrigde Analytica. Entre las noticias falsas que difundieron la más conocida fue esa alusión a las 350 millones de libras que se dedicarían a la UE en lugar de a la sanidad pública con el que movieron autobuses por todo el país. Tuvieron que pagar 61.000 libras de multa. Cummings lleva meses defendiendo el papel de Vote Leave en su blog.

Como Boris Johnson, Dominic Cummings estudió en Oxford, pero hizo Historia Antigua y Moderno, mientras que el nuevo primer ministro cursó Estudios Clásicos. Hijo de un director de proyectos de una plataforma petrolera y una profesora de educación especial, vivió tres en años en Rusia donde intentó establecer una compañía de aviación que uniera Samara, en el sur, con Viena. A los 28 años fue director de campaña de Business for Sterling, cuya misión era evitar que el Reino Unido formara parte de la eurozona.

Está casado con Mary Wakefield, periodista de The Spectator, donde trabajó como director el nuevo primer ministro. Wakefield ha relatado cómo cenaron en una ocasión con el actor Benedict Cumberbatch, firme detractor del Brexit. «Su forma de actuar es tan buena, se parece tanto en los gestos que te parece mentira que no piense como Dominic.

Sin adscripción política

No es militante de ningún partido, pero siempre ha estado ligado profesionalmente a los conservadores. Su experiencia con políticos empezó con Iain Duncan Smith, con quien fue director de estrategia en 2002. A los ocho meses dejó el puesto por discrepancias con Duncan Smith. También fue jefe de gabinete de Michael Gove cuando fue ministro de Educación en 2010. Gove compitió con Johnson por el liderazgo conservador pero fue eliminado en la quinta ronda de las votaciones de los diputados. En el último gobierno de May fue titular de Medio Ambiente.

Con Gove se entendía bien pero los funcionarios del Ministerio, según revela The Guardian, se quejaban de que los dos eran intimidatorios y agresivos. Según Cummings, los funcionarios de Educación y los sindicatos intentaron frenar sus planes de reforma.

Son conocidos en los medios británicos sus descalificaciones a innumerables políticos británicos. De David Cameron dijo que era «una esfinge sin enigma», sobre Duncan Smith sostenía que era incompetente, y de David Davis, uno de los ministros del Brexit con May, que es «tonto hasta decir basta, perezoso como un lirón y vano como Narciso». Cameron dijo de Cummings, al saber el desprecio con el que le describía, que era «un psicópata con carrera».

Su designación ha sido elogiada por Nigel Farage, quien logró un sonoro éxito en las elecciones europeas con su Partido del Brexit. En sus artículos en su blog, Cummings ha criticado a los diputados por no haberse puesto de acuerdo sobre cómo ejecutar el Brexit. Era partidario de haber esperado más tiempo para poner en marcha el artículo 50, que marcó el plazo del 29 de marzo de 2019, finalmente fallido.

James Graham, guionista de Brexit: The Uncivil War, explicó a The Guardian que Dominic Cummings le atrajo como personaje porque «es diferente, y lo diferente es divertido, no tiene nada que ver con otros estrategas políticos que conozco». Según Graham, «hace lo que hace porque cree en ello,  no por estatus o fama». No todos los que le conocen son tan generosos. Coinciden en que es brillante, excéntrico y descarado. Pero no parece alguien a quien le importe lo que piensen de él.

El hallazgo del eslogan de la campaña marcó un antes y un después entre los partidarios de la salida. «El mensaje ha de ser: ‘Vota por salir, toma el control'». De ahí evolucionó a ‘vota por salir, recuperemos el control'». Boris Johnson lo convirtió en su marca. Take back control. Ahora recupera a Cummings para salir sí o sí.