Economía

Los inversores extranjeros acumulan ya más de 450.000 millones en deuda española

El dinero internacional aprovecha el tirón del bono español, que este miércoles ha marcado nuevos récords, y elevan su presencia a máximos desde 2006

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Los inversores extranjeros acumulan ya más de 450.000 millones en deuda española
Los inversores extranjeros aprovechan el tirón de la deuda española y acaparan ya 450.000 millones.

La ministra de Economía, Nadia Calviño. EFE

Resumen:

La deuda española está viviendo un 2019 de récords. El convulso escenario económico y financiero ha representado en los últimos días un impulso para los bonos españoles, que han pulverizado cualquier registro histórico: el interés del bono español a 10 años se situó este miércoles en el 0,17%, siete puntos menos que el día anterior, acercando un poco más la simbólica barrera del 0%.

De este modo, la deuda española prolonga la espectacular evolución que ha mostrado en el año y que se ha traducido en una caída de 125 puntos de las rentabilidad y un estrechamiento de la prima de riesgo con Alemania de 43 puntos básicos, hasta los 75 actuales.

Frente a la expectativa inicial de subida de los costes, el brusco giro al que se ha visto obligado el Banco Central Europeo (BCE) para responder al debilitamiento de la economía europea ha conducido a un escenario de bajadas generalizadas de los intereses de la deuda, conforme los inversores se preparan para un escenario de tipos de interés negativos –incluso inferiores a los actuales– en la Eurozona por un tiempo más prolongado de lo previsto.

En este contexto, España ha sido uno de los países más favorecidos. El buen desempeño de la economía nacional y el hecho de ser uno de los pocos países que aún ofrece rentabilidades positivas por sus bonos –aunque ya sólo a plazos superiores a los ocho años– han hecho de sus títulos objeto de codicia para los inversores. Especialmente para los internacionales, que han elevado sus posesiones de letras y bonos españoles a los niveles más altos desde 2006.

El interés del bono español a 10 años se situó este miércoles en el 0,17% y acumula ya un recorte de 125 puntos en el año

Según las últimas cifras publicadas por el Tesoro Público español, al cierre del mes de mayo, los inversores no residentes en España acaparaban el 46,17% de la deuda del Estado, lo que equivale a unos 452.939 millones de euros. Desde el inicio del año, la cartera de deuda española en manos de extranjeros se ha elevado en 1,32 puntos porcentuales, con un incremento nominal superior a los 20.000 millones.

El apetito de los inversores extranjeros por deuda española mantiene de este modo la tendencia al alza de los últimos años, espoleada por la renovada confianza en la economía del país y favorecida por las mejoras de su calificación en los últimos años -las últimas datan de la primera mitad de 2018-, que han vuelto a situar los bonos españoles en el radar de los inversores más exigentes.

Desde el Tesoro manifestaban hace unos meses su confianza en que el país recibiría a lo largo de 2019 nuevas subidas de calificación por parte de las principales agencias, lo que elevaría el atractivo de la deuda española para el dinero internacional, pero la situación de bloqueo político actual podría frustrar estas expectativas.

En cualquier caso, la situación actual representa un escenario totalmente opuesto al que se vivió en los peores momentos de la crisis, cuando las dudas sobre la salud del sector financiero alimentaban los temores de que España precisara de un millonario rescate y los inversores extranjeros dieron la espalda a los títulos españoles. Al cierre de 2011, el volumen de deuda española en manos de extranjeros apenas superaba los 200.000 millones, menos del 35% del total, tras reducirse más de 10 puntos porcentuales en un año.

La creciente demanda de los inversores extranjeros ha sido uno de los factores clave que ha permitido al Tesoro español celebrar durante la primera mitad de 2019 una serie de colocaciones sindicadas de deuda que han batido todos los registros históricos. Con este impulso el interés medio de la deuda española ha marcado nuevos mínimos históricos, al situarse al cierre de julio en el 2,32%, diez puntos menos que al cierre de 2018, al tiempo que se ha elevado la duración media de la deuda en circulación hasta los 7,58 años.

Un escenario ‘terrorífico’

España no es, en cualquier caso, el único país europeo que se ha beneficiado de una notable rebaja de los costes de su deuda en 2019. Mientras los países considerados más seguros, con Alemania a la cabeza, tienen ya la gran mayoría de sus títulos cotizando en terreno negativo -lo que significa que los inversores pagan por prestarles dinero-, otros países hasta hace poco mirados con recelo, como Portugal o Grecia, han experimentado ostensibles rebajas que, en el caso de sus bonos a 10 años, superan los 150 y los 230 puntos básicos, respectivamente.

E incluso Italia ha logrado dejar a un lado la desconfianza que generan algunas de las políticas del gobierno que preside Giuseppe Conte y aprovechar el entorno actual, con una caída de 75 puntos básicos de su prima de riesgo en menos de tres meses.

Todo esto resulta indicativo de la denodada lucha que se está dando en los mercados financieros por obtener algo de rentabilidad en el escenario entorno actual, calificado de “terrorífico” por los analistas de eToro, ante el crecimiento del 200% que han experimentado los bonos que cotizan con tasas negativas a nivel global y que superan ya los 15 billones de dólares.