La convocatoria de elecciones generales alargará, aún más, el período de incertidumbre política; y lo hará en un momento en el que la situación económica global requiere certezas.

Son varias las alarmas que se han encendido durante los últimos meses en el panorama internacional, como también los mensajes que han lanzado los organismos de referencia para que los países se preparen para aminorar en lo posible los efectos de la desaceleración del crecimiento, que ya se han dejado notar. Todo esto ha cogido a España con el pie cambiado, con un Gobierno en funciones y con la vista puesta en unos nuevos comicios que demorarán la formación de Gobierno y que podrían dar paso a una legislatura en la que tampoco haya un Ejecutivo fuerte. Esto, evidentemente, no ayuda a aminorar los riesgos.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) revisaba este jueves a la baja sus previsiones de crecimiento global para 2019 y 2020; y las situaba en su nivel más bajo desde la llegada de la ‘gran recesión’. En concreto, fijaba en el 2,9% la mejora de la economía global para 2019, frente al 3,2% que pronosticó el pasado mayo. Para 2020 reducía su previsión del 3,4 al 3%.

Unas horas después, la directora saliente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, aseguraba que el incremento de la economía mundial es frágil y que está “amenazado” por asuntos geopolíticos como la guerra comercial o el Brexit, con los efectos que pueden traer consigo.

El Brexit

A España, la salida del Reino Unido de la Unión Europea podría pillarle en plena campaña electoral. O a las puertas. La Reina Isabel II reabrirá las Cámaras británicas el próximo 14 de octubre y, unos días después, el 17 y el 18, se prevé que el Consejo Europeo aborde una complicada negociación en la que Boris Johnson tratará de alcanzar un mejor acuerdo que Theresa May. La fecha clave será el 31 de octubre, cuando el Parlamento británico deberá ratificar el pacto, en caso de que exista, u optar por una salida ‘a las bravas’, con las insondables consecuencias que generaría.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) revisaba este jueves a la baja las perspectivas de crecimiento global para 2019 y 2020; y los situaba en su nivel más bajo desde la llegada de la ‘gran recesión’

La ministra de Economía, Nadia Calviño, aseguró recientemente que existe un plan de contingencia, periódicamente actualizado, para tratar de reducir el impacto que ocasionaría el ‘Brexit duro’ en la economía española. Pero la preocupación es evidente, tanto a nivel macro por lo que pudiera condicionar el crecimiento, como en lo que respecta al tejido productivo. Desde SERCOBE, la patronal de los bienes de equipo, reconocen que el impacto del establecimiento de barreras arancelarias podría tener un impacto negativo de 3.000 millones de euros en la actividad industrial.

El petróleo

El posible incremento del precio del producto que riega los motores de la economía también preocupa en el sector empresarial y, desde luego, añade aún más incertidumbre a la realidad española. El ataque con drones que sufrieron el pasado fin de semana varias plantas petrolíferas -consecuencia de las tensiones con Irán- provocó el lunes alzas que rondaron el 20% en algún momento del día, si bien posteriormente se moderaron. La repetición de este tipo de episodios podría afectar a este mercado, con la consiguiente subida del precio del barril.

Los efectos sobre la economía española serían múltiples. La directora del Departamento Economía del Círculo de Empresarios, Alicia Coronil, explica que el encarecimiento de los hidrocarburos provocaría un incremento del IPC y una pérdida de competitividad de una parte de la industria, con el consiguiente efecto sobre la creación de empleo y sobre el ahorro.

También aumentaría el déficit de la factura eléctrica, afectaría a la balanza por cuenta corriente y tendría impacto sobre un sector clave, como es el turismo, dado que encarecería el transporte. Las importaciones y exportaciones también se encarecerían, dado el incremento de los costes del transporte de mercancías.

La guerra comercial

Todo este escenario se presentaría en un momento de guerra comercial entre Estados Unidos y China que ya ha deparado algunos episodios preocupantes para el comercio global y que podría implicar el encarecimiento de los aranceles, con el impacto negativo sobre el PIB que generaría.

Todo este escenario se presentaría en un momento de guerra comercial entre Estados Unidos y China que ya ha deparado algunos episodios preocupantes para el comercio global

En el terreno geopolítico, además de esta batalla, también hay que tener en cuenta los signos de agotamiento -o, directamente, crisis, según el caso- que han dado países de la UE como la alemana (30% del PIB de la Eurozona) o la italiana; y de países emergentes con capacidad de afectar a la economía española, como China -su PIB creció en el primer semestre en la tasa más baja en tres décadas-, Turquía, México o Argentina.

Situación interna

La sensación que tiene Alicia Coronil es que los partidos han desaprovechado el viento de cola que ha soplado desde 2013 para realizar las reformas que permitan fortalecer la economía española de cara al futuro. Antes del verano, el economista jefe para Europa de Bank of America Merrill Lynch, Rubén Segura-Cayuela, lo expresaba de otra forma: “A España se le acaba el tiempo para hacer las grandes reformas. Hacen falta pactos de Estado”.

La deuda se redujo el pasado julio en 12.713 millones de euros y se situó en el 97,61% del PIB, alejándose del pico histórico que alcanzó en julio, pero representando todavía un porcentaje que resulta, cuanto menos, condicionante de cara al futuro. Los organismos internacionales han reclamado a España que realice el ajuste fiscal que necesita, pero, de momento, no se ha profundizado en este sentido, lo que no ayuda a despejar la incertidumbre.

Por otro lado, la convocatoria de nuevas elecciones y la disolución de las Cortes Generales aplazará todavía más la tramitación de los nuevos Presupuestos Generales del Estado, hasta el punto que se impone cada vez más la posibilidad de afrontar el próximo ejercicio con las cuentas de 2018 prorrogadas. Esto restará al próximo Gobierno margen de maniobra para establecer medidas de contención para hacer frente a la desaceleración.

También dificultará tres puntos clave, como son la actualización de las pensiones, el incremento de la retribución de los funcionarios y, en el marco autonómico, la actualización de las entregas a cuenta para las comunidades. Habrá que ver también qué ocurre con el salario mínimo interprofesional (SMI), que patronal y sindicatos acordaron que se situaría en 1.000 euros a partir de 2020.

Pensiones

Otra de los pactos de Estado que se han aplazado durante el período de bonanza económico ha sido el de la reforma de las pensiones, que los partidos han sido incapaces de consensuar y que condiciona de forma importante el futuro de las cuentas públicas. Cabe recordar que, desde 2008, el gasto en esta partida se ha incrementado el 57%, hasta los 153.000 millones de euros, tal y como se reflejaba en el proyecto de PGE de 2019, tumbado en el Congreso.

Otra de los pactos de Estado que se han aplazado durante el período de bonanza económico ha sido el de la reforma de las pensiones, que los partidos han sido incapaces de consensuar y que condiciona de forma importante el futuro de las cuentas públicas

Coronil apela a realizar la reforma del sistema con celeridad y pone el ejemplo de Suecia, que a principios de la década de 1990, en plena crisis económica, fue capaz de concebir un modelo mixto que ha implantado a lo largo de los últimos 25 años; y que ha garantizado el mantenimiento de unas pensiones justas y sostenibles.

Mercado laboral

La directiva del Círculo de Empresarios también expresa su preocupación por la evolución del mercado laboral y de la creación de empleo, que podría empeorar en caso de que se agudicen algunos de los problemas anteriormente expuestos.

En este sentido, apela a tomar cuanto antes medidas contra la dualidad del mercado laboral, pero también para fomentar políticas activas de empleo que vayan encaminadas a los nuevos perfiles que el mercado demanda.

Inversión y nueva economía

La adaptación a las nuevas exigencias del mercado globalizado también debe implicar -a su juicio- una reforma del sistema educativo que garantice que España no se queda atrás en esta nueva revolución industrial. Esta medida, como las anteriores, también se ha retrasado como consecuencia del clima de confrontación política en el que ha estado sumido el país.

En un momento de fuerte transformación tecnológica y cambios del sector productivo y del propio modelo de globalización, los gobiernos tienen la posibilidad de realizar las medidas necesarias para adaptar el mercado laboral a las nuevas circunstancias, así como para llevar a cabo las medidas estructurales necesarias para garantizar la seguridad jurídica y atraer innovación. Para Coronil, mientras países de la Eurozona como Portugal o Países Bajos han hecho los deberes en este sentido y han aprobado reformas de calado, en España no se ha realizado el esfuerzo necesario, lo que supone desaprovechar una oportunidad.