La tarjeta de crédito que, hasta ahora, le resultaba gratuita tendrá a partir de su próxima renovación un cargo de mantenimiento. Si quiere seguir disfrutando de su cuenta bancaria sin asumir ningún coste, deberá cumplir una serie de condiciones que aseguren una mayor vinculación con la entidad. Sacar dinero del cajero más próximo conlleva un recargo muy oneroso…

Son muchos los usuarios de banca que pueden sentirse identificados con algunas de estas escenas. En un entorno de crecientes dificultades para la generación de ingresos, a causa de la política de tipos de interés negativos, las entidades financieras están recurriendo cada vez más a las comisiones como una de las escasas palancas con las que cuentan para mejorar las cifras de su negocio.

Tanto es así que a falta de un trimestre para el cierre del presente ejercicio, los ocho bancos españoles cotizados han generado en España (en algunos casos se incluyen también los datos de Portugal) cerca de 7.500 millones de euros en comisiones, más de lo que cobraron por este concepto en todo el año 2013, cuando aún no habían hecho su irrupción en la Eurozona los tipos negativos.

Los tipos negativos han impulsado a los bancos a fomentar nuevos ingresos a través de comisiones

El crecimiento de estos cobros no ha ido en paralelo al del negocio bancario, sino que han ido reforzando progresivamente su peso en las cuentas de las entidades financieras españolas. Al cierre de 2014, el año en que el Banco Central Europeo (BCE) dio el paso histórico de empezar a cobrar a los bancos por su excedente de liquidez, las comisiones representaban un 23% del margen bruto (la diferencia entre los ingresos y los gastos financieros de una entidad), mientras que actualmente esa ratio se eleva hasta el 30%.

«Es normal que si impides a los bancos generar rentabilidad a través de la actividad bancaria tradicional, la concesión de préstamos, éstos busquen esos ingresos por otras vías como pueden ser las comisiones», admiten desde el Servicio de Estudios de una entidad nacional.

Al cierre del tercer trimestre del año, Santander resaltaba como la entidad cuyo margen bruto en España depende en mayor medida de las comisiones, que representan un 32,7% del total. La cifra representa un crecimiento de más de siete puntos porcentuales desde 2014 y evidencia la mayor importancia de estos cobros en el mercado español que en otros de los países donde está el banco, ya que el peso total de las comisiones sobre el margen bruto del Grupo Santander ni siquiera llega al 24%.

Y eso que el peso de las comisiones en el balance de la entidad que preside Ana Botín se ha reducido tras la adquisición de Banco Popular. En 2017, cuando aún daba los resultados desglosados, Santander generó en España un 36% del margen bruto a través de comisiones, mientras que Popular sólo obtuvo por esa vía un 22%. Un año después, cuando ya se había producido la integración de ambas marcas, la ratio de Santander descendía al entorno del 33%.

En cualquier caso, no es Santander el banco que más ha impulsado estos ingresos en estos cinco años de tipos negativos. Banco Sabadell ha llevado el peso de las comisiones en sus cifras de negocio financiero de representar apenas un 18% al cierre de 2014 al 32,5% que suponen actualmente.

Aunque las entidades defienden la justicia de cobrar comisiones a sus clientes por los servicios que les ofrecen -«los servicios bancarios no pueden regalarse», es una frase muy repetida en el sector-, también matizan que el crecimiento de las comisiones no se debe a un encarecimiento de estos servicios sino al impulso que se ha dado a negocios que generan un mayor volumen de ingresos por comisiones, como es la gestión de fondos de inversión.

Ésta ha sido precisamente una de las palancas en las que se ha destacado Bankia, que ingresó cerca de 800 millones en comisiones durante los nueve primeros meses del año, que representan un 31,3% del margen bruto, frente al 23,6% que suponían al cierre de 2015.

Pero incluso en el ámbito de los fondos de inversión la banca se enfrenta actualmente a una creciente presión en la rentabilidad de sus servicio, propiciada por la fuerte competencia -multiplicada por el surgimiento de los robo-advisor, que ofrecen opciones de inversión a precios limitados- y también por el apego de los inversores a productos de menor riesgo (que suelen conllevar menores comisiones), ante las incertidumbres imperantes en el mercado.

La propia Santander señalaba en su informe de resultados del tercer trimestre que, pese a haber aumentado en 1.445 millones de euros los recursos de la clientela en fondos de inversión las comisiones se habían reducido, en parte por el «cambio hacia fondos de inversión más conservadores».

El impulso de negocios como el de los fondos de inversión ha ayudado al sector a elevar este tipo de ingresos

En el lado opuesto a Santander, Sabadell o Bankia se encuentran Unicaja y Bankinter, las dos entidades cotizadas que menos recurren a las comisiones para engrosar sus cuentas. La entidad con sede en Málaga sólo obtiene un 21,9% de su negocio financiero a través de estos cobros, una cifra que, no obstante, sí representa un crecimiento de cinco puntos porcentuales en los últimos cinco años.

Las entidades provenientes de antiguas cajas, el caso de Unicaja y Liberbank, destacaban en 2014 entre las que menos ingresos por comisiones en relación al margen bruto generaban, pero el banco creado a partir de la unión de Cajastur, Caja Cantabria y Caja Extremadura ha sido más ágil a la hora de incrementar esta partida, que representa hoy un 27,1%, frente al 20% de 2014.

Más estable ha sido la evolución en Bankinter, que apenas ha elevado la importancia de las comisiones sobre el margen bruto en 2,3 puntos porcentuales en el último lustro, hasta el 22,4% actual.

El cobro de comisiones ha estado frecuentemente ligado a polémicas, ante las quejas de los clientes por unos cargos que, en ocasiones, son vistos como abusivos. En este sentido, recientemente el Tribunal Supremo anuló una comisión que Kutxabank cobraba a sus clientes por los descubiertos en sus cuentas, lo que -pese a estar referida a un caso particular- ha puesto bajo el foco este tipo de cláusulas que suelen ser bastante generalizadas en el sector.