España se queda al margen de la aceleración del crecimiento mundial. Así se desprende de las nuevas proyecciones económicas emitidas este lunes por el Fondo Monetario Internacional (FMI), en las que se proyecta que, tras cerrar 2019 con un crecimiento del 2%, la economía española se desacelerará este año hasta el 1,6%, cifra que se repetirá en 2021.

Estos pronósticos representan un recorte de dos décimas sobre la anterior estimación para 2020 y de una décima sobre la del año siguiente y viene a corroborar la tendencia hacia un freno del crecimiento más fuerte de la inicialmente prevista, que vienen reflejando los datos y análisis más recientes. Así, la institución que ahora dirige Kristalina Georgieva resalta en su documento, en lo relativo a España, «las secuelas de una desaceleración más marcada de lo previsto de la demanda interna y de las exportaciones en 2019».

De este modo, España quedaría al margen de la aceleración que la institución prevé que registre el crecimiento mundial durante este ejercicio y el próximo. Que España seguirá desacelerándose durante 2020 es una hipótesis asumida por casi la totalidad de las casas de análisis, sin embargo, algunas –como recientemente BBVA Research– han apuntado la posibilidad de que la economía nacional recupere cierta pujanza desde 2021, gracias a la mejora del entorno internacional.

La institución prevé que España crecerá un 1,6% en 2020 y repetirá esa cifra al año siguiente

Esto no es óbice para que la economía española pueda mantener en los próximos dos años las mejores cifras de crecimiento entre los principales países de la Eurozona, y superando la media de la región, que se situaría en el 1,3% en 2020 y en el 1,4% al año siguiente, desde el 1,2% de 2019.

En lo referente a la economía global, el FMI calcula que la economía global cerró 2019 con un aumento del PIB del 2,9%, que se elevará hasta el 3,3% en el presente ejercicio y al 3,4% durante 2021.

Este repunte del crecimiento estaría encabezado por las economías emergentes, que pasarían del 3,7% registrado el año pasado, al 4,4% en 2020 y el 4,6% el próximo ejercicio, gracias al mayor impulso de países como India, Rusia, Brasil, México o Arabia Saudí.

En estos pronósticos globales, no obstante, la institución también ha dado un tajo a las proyecciones efectuadas el pasado mes de octubre, a causa de «resultados inesperados negativos de la actividad económica en unas pocas economías de mercados emergentes, en particular India, que dieron lugar a una revaluación de las perspectivas de crecimiento correspondientes a los próximos dos años».

Con todo, la lectura general del panorama económico que hace el FMI arroja algunas señales para la esperanza, ya que la institución observa que, «si bien la proyección de crecimiento de base es más débil, la evolución desde el cuarto trimestre de 2019 deja entrever un conjunto de riesgos para la actividad mundial menos sesgado a la baja que en el informe WEO (World Economic Outlook) de octubre de 2019».

El FMI observa que los riesgos para la economía global han perdido intensidad pero siguen siendo elevados

El informe del FMI resalta que una posible disipación de los lastres particulares que afectan a algunas economías emergentes claves y el efecto de la distensión monetaria podrían apoyar la persistencia de las «incipientes señales de estabilización» y provocar a la larga un refuerzo del «vínculo entre el gasto de consumo, que sigue siendo resiliente, y un repunte del gasto de las empresas».

No obstante, la institución internacional mantiene la advertencia sobre los peligros que acechan a la economía mundial. «Los riesgos a la baja siguen siendo importantes, e incluyen la agudización de las tensiones geopolíticas, particularmente entre Estados Unidos e Irán, el aumento del malestar social, un nuevo empeoramiento de las relaciones entre Estados Unidos y sus socios comerciales, y una profundización de las fricciones económicas entre otros países», señala, recordando que la materialización de estos riesgos podría dar lugar a un rápido deterioro de las condiciones económicas.

Entre estos riesgos, el FMI reserva un lugar destacado a los desastres meteorológicos, agudizados por el cambio climático. En este sentido, advierte de que estos fenómenos ya ponen «en riesgo el logro de resultados en materia de salud y economía, y no solo en las regiones directamente afectadas. Podría plantear desafíos en otros ámbitos en los que tal vez aún no se sienten los efectos directos, como por ejemplo al contribuir a la migración transfronteriza o a la tensión financiera (por ejemplo, en el sector de los seguros). De continuar, estas tendencias podrían infligir pérdidas aun mayores en más países».

Cooperación internacional

Para hacer frente a estas amenazas, el fondo internacional lanza un nuevo llamamiento hacia la cooperación internacional en materias como el comercio y la tecnología, así como en la lucha contra el cambio climático y la evasión fiscal transfronteriza.

«Si no se resuelven los conflictos en los ámbitos del comercio y la tecnología, se minará más la confianza y se debilitará la inversión, y eso incrementará las pérdidas de empleos; en un horizonte a más largo plazo, esto inhibiría el aumento de la productividad y retardaría las mejoras de los niveles de vida», apunta el informe.

La institución insiste en que los países con margen fiscal deben incrementar el gasto productivo

Asimismo, el FMI se une al coro de voces –entre las que se incluye el Banco Central Europeo (BCE)– que reclaman un mayor apoyo fiscal por parte de los gobiernos para apuntalar el crecimiento en las economías desarrolladas, recordando, al mismo tiempo, el limitado margen de actuación con el que cuenta actualmente la política monetaria internacional.

«Los países que disponen de espacio fiscal deberían incrementar el gasto en iniciativas que fomenten el crecimiento de la productividad, en ámbitos como la investigación, la capacitación y la infraestructura física», observa el FMI, que, matiza, en cambio, que «a menos que la demanda privada sea muy débil, los países con niveles elevados de deuda deberían en general llevar a cabo consolidaciones a fin de estar preparados para la próxima desaceleración y el gasto en prestaciones que se avecina».