La calima que llegó a las Islas Canarias el sábado a mediodía y que provocó el cierre de los aeropuertos y la cancelación de todos los vuelos de entrada y salida en el archipiélago ha empezado a disminuir este lunes. Según informa el gestor de la navegación aérea Enaire en Twitter, los aeropuertos canarios operan a estas horas con restricciones después de que durante la noche se haya ido restableciendo el tráfico aéreo.

Algunos vuelos en ruta consiguieron aterrizar a primera hora de la tarde del domingo antes de ser desviados definitivamente a Marruecos, Mauritania o Cabo Verde. Un total de 822 vuelos se han visto comprometidos hasta el momento.

La afectación es especialmente grave para los pasajeros que debían volver a la Península tras el fin de semana de Carnaval y que no podrán salir de las islas, en algunos casos, hasta el fin de semana que viene, como ha podido comprobar El Independiente. El Cabildo de Gran Canaria ha autorizado a los taxis de todos los municipios de la isla a recoger pasajeros en el aeropuerto, visiblemente saturado.

Muchos pasajeros han pasado todo el domingo, cuando salieron un par de vuelos a primera hora, en el aeropuerto de Gran Canaria esperando noticias que no han llegado al terminar la jornada. En el caso del vuelo de Vueling que salía esta noche a las 21 horas hacia Barcelona, los pasajeros han sido realojados en vuelos para el viernes e incluso para el sábado 29, según ha podido confirmar este medio.

«Nos lo han dicho a través de un email. Las colas para pedir información eran larguísimas y nos hemos enterado porque uno se ha dado cuenta y lo ha gritado», asegura uno de los afectados.

El aeropuerto de Gran Canaria ha comenzado a permitir algunas operaciones a última hora de este domingo, tras una leve mejora de las condiciones de visibilidad, con el objetivo de liberar algunas plazas de estacionamiento en el aeropuerto que permitan también las llegadas.

De camino al aeropuerto, los taxistas aseguran que esta densidad de calima no la recuerdan hace años. «Y que cierren todos los aeropuertos de las islas no lo recordábamos», añaden.

Los pasajeros que tengan que quedarse en tierra denuncian intentos para que no reciban ninguna indemnización para pagar el hospedaje de los días que permanezcan en las islas. «Se trata de una causa de fuerza mayor, no nos pagan nada», protestan, aunque la reglamentación es ambigua en este sentido.