Economía

Nervios y tensión ante la ajustada votación del Eurogrupo, que se decidirá entre España e Irlanda

La vicepresidenta de Asuntos Económicos, Nadia Calviño. EFE

La votación para elegir al nuevo presidente del Eurogrupo, que tendrá lugar esta tarde, se prevé muy ajustada. Por el momento, Nadia Calviño, la candidata española, contaría con siete votos, mientras que el contendiente irlandés, Paschal Donohoe, lo haría con otros ocho, lo que dejaría fuera en una primera ronda al luxemburgués Pierre Gramegna, de acuerdo con fuentes conocedoras de las negociaciones.

Los ministros de Finanzas de la zona euro deberán emitir sus votos de forma telemática y secreta, por lo que hasta el último minuto no se podrá saber si uno de los tres se alza con la victoria en primera ronda, para lo que necesitaría al menos 10 apoyos de los 19 miembros del Eurogrupo, o es necesaria una segunda vuelta, en la que solamente se enfrentarán dos de los contendientes.

Esos dos candidatos que se disputarán la presidencia serán, según las mismas fuentes, Calviño y Donohoe, pues lo más probable es que Gramegna caiga en la primera vuelta, pues actualmente contaría con cuatro votos.

En todo caso, las últimas horas antes de que comience el Eurogrupo están plagadas de tensión y nervios, pues los candidatos están apurando para conseguir apoyos hasta el último minuto. Desde el entorno de Calviño se mantienen prudentes, aunque Pedro Sánchez ya ha manifestado en un par de ocasiones que es «razonablemente optimista» sobre el hecho de que la vicepresidencia obtendrá la presidencia.

Por el momento, la candidata española, que de lograrlo sería la primera mujer que ocupa el cargo, cuenta con el apoyo público de Alemania, Francia e Italia, pero ha recabado entre bambalinas también el apoyo de Portugal, Finlandia y Grecia, a lo que se suma el voto propio. Calviño cuenta con el respaldo de los pesos pesados de la zona euro, pero en la elección cada país tiene un voto, por lo que toda negociación es decisiva.

Mientras, Irlanda cuenta con apoyos del Norte y del Este, mientras que Luxemburgo confía en tener el voto de sus compañeros del Benelux. Así, la decisión final se dirimirá a raíz de los votos de Gramegna, que previsiblemente abandonará la batalla tras la primera vuelta.

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