La cúpula de la cadena de panaderías y cafeterías Granier, entre ellos su dueño Juan Pedro Conde, está citada a declarar este martes en un juzgado de Madrid como investigados por estafa tras una denuncia de 17 franquiciados que les acusan de tener «negocios ruinosos y absolutamente inviables».

El Juzgado de Instrucción numero 49 de Madrid ha dictado sendas providencias, a las que ha tenido acceso Efe, en las que cita a declarar a Juan Pedro Conde, administrador único de Consupan, empresa a la que pertenece la cadena de panaderías fundada en 2006 y con unas 300 tiendas en todo el país, y al resto de la docena de directivos de la franquicia a partir de las 10.30 horas.

La investigación se sigue por una denuncia de 17 franquiciados, que coordina el despacho Rafael Franco Abogados, la primera de ellas en 2017 a las que se han unido otras tantas por delitos de estafa y falsedad documental.

La causa fue archivada por entender que los hechos no eran constitutivos de infracción penal pero en septiembre de 2018 la Audiencia Provincial de Madrid ordenó reabrir el caso

Aquel año, la causa fue archivada por entender que los hechos no eran constitutivos de infracción penal pero en septiembre de 2018 la Audiencia Provincial de Madrid ordenó reabrir el caso, si bien las primeras declaraciones no han llegado hasta ahora, dos años después.

Los franquiciados, según recoge el auto por el que se reabre el procedimiento, denuncian que la empresa Granier «les ha engañado para que acometan un negocio absolutamente inviable, haciéndoles creer en una rentabilidad inexistente, que ha dado lugar a que todos ellos sufriesen inmediatas pérdidas, por no existir en realidad plan de negocio alguno».

En su opinión, Granier capta a sus franquiciados por medio de engaño, a fin de «conseguir que entren en un negocio ruinoso desde el principio», ya que se benefician de las cantidades inicialmente entregadas por las tiendas y de las compras de mercancías que se ven obligados a realizar a la empresa desde el primer momento.

De esta forma, aseguran los denunciantes, «todos los franquiciados entran desde el principio en una espiral de pérdidas de la que es imposible salir al no generar el negocio, en ningún caso, beneficios suficientes para hacerles frente, por no existir ningún plan de negocio real».

Y todo ello, añaden, pese a que Granier «aseguró a todos ellos que su modelo de negocio garantizaba que la inversión inicial sería rápidamente recuperada y que el negocio generaría beneficios de inmediato, pese a conocer que ello no era cierto».