El Gobierno dio luz verde hace un mes al nuevo sistema de subastas de renovables. La herramienta busca acelerar el objetivo para la instalación de 60 GW no contaminantes en la próxima década. El nuevo marco de subastas llega en un contexto de abaratamiento de la producción de energías verdes y de transición energética. Para Endesa, el sistema de pujas va por el camino correcto, aunque pide que utilicen los mecanismos que han previsto en el nuevo Real Decreto y que facilitan que se mantenga la señal de mercado. Así las subastas podrán convivir mejor con ppas, con otras modalidades de desarrollo y con la generación renovable ya existente. Según la compañía sería también recomendable un proceso de calificación no sólo de los proyectos sino también de los promotores. La eléctrica participará en la primera convocatoria de pujas pese a no necesitarlas para el crecimiento de sus desarrollos renovables.

Las energías renovables, como la eólica o fotovoltaica, llevan años experimentando cambios rápidos en sus costes y en sus prestaciones. Hoy, las energías verdes son las más baratas de producir. En la última década, la solar fotovoltaica se ha abaratado un 90% y la eólica un 70%. Lejos queda la época en la que el coste de producir energías renovables era muy superior al de generar energía eléctrica.

Hay diferentes etapas en los últimos 20 años que explican el punto en el que nos encontramos ahora. Entre el 2000 y el 2010, la energía eólica tuvo un desarrollo importante en España y en Portugal. Era la renovable más competitiva. España optó por avanzar su integración en el mercado y por un modelo retributivo centrado en que las plantas tuvieran incentivos para hacer una buena predicción (pago de desvíos), una cierta exposición de sus ingresos al mercado y una adaptación segura al sistema.

Portugal tomó otra estrategia. Prestó menos atención a la integración de la eólica en el mercado y adoptó un enfoque complementario. Siguiendo ese camino, organizó un importante proceso competitivo y fijó una remuneración a la eólica basada en competencia. Valorándolo con perspectiva, Endesa considera que el esquema ideal hubiese sido la combinación del modelo español y luso, conjugando la concurrencia competitiva para la fijación de una referencia de ingresos con las señales de remuneración que facilitasen una integración en el mercado.

Las renovables se abarataban deprisa. Ya en 2007 y 2008 se podía percibir como el modelo basado en la fijación de tarifa para la fotovoltaica tenía inconvenientes. Con el Real Decreto 1578/2008 se perseguía aproximar la remuneración, a través de convocatorias trimestrales, a la evolución en la reducción de costes de la tecnología. No eran subastas, pero ese era el camino a seguir.

Pasaron los años y una crisis económica sin grandes cambios para los sectores renovables de España y Portugal. La fotovoltaica, eso sí, ya estaba a la altura de la eólica en costes. Esa ‘competencia’ entre ambas energías aceleró su abaratamiento. En este contexto es cuando se generaliza la necesidad de establecer mecanismos competitivos para adecuar la remuneración de estas energías a sus costes reales, evitando infra o sobreremuneraciones.

Para cumplir con los objetivos de penetración de renovables en 2020, España impulsó un modelo de subastas basado en el Régimen Retribuido definido por el Real Decreto 413/2014. Un sistema con el que se consiguió desarrollar un importante volumen de renovables y que ha convivido con otras modalidades, como los PPAs. A través de su filial Enel Green Power España (EGPE), Endesa cumplió a cierre del año pasado la capacidad total que le adjudicó el Gobierno en las subastas de 2017. Un total de 879 MW que desarrolló gracias a 25 proyectos en Aragón, Andalucía, Extremadura, Galicia, Castilla y León y Murcia. Con una inversión de más 800 millones, estos parques pueden producir 2.068 GWh al año.

El horizonte: 60 GW a 2030

Pero en 2019 y 2020 avanzamos a un nuevo contexto. Con el horizonte de la transición energética se ha impulsado una nueva herramienta, el Real Decreto 960/2020, aprobado a principios de diciembre. Se trata del nuevo sistema de subastas que regulará el despliegue de renovables en la próxima década y con el que el Gobierno pretende instalar 60 GW de generación no contaminante en los próximos 10 años. Con las subastas el objetivo es garantizar que al sistema se incorpora la energía renovable que nos permita cumplir los compromisos de penetración de renovables. En definitiva, un proceso para proporcionar un régimen retribuido y que sirva para seleccionar proyectos viables, con las capacidades técnicas, legales y económicas idóneas para llevarlos a cabo.

A juicio de Endesa, en este nuevo sistema se sigue echando de menos un proceso de cualificación de los agentes para participar en las subastas. En un sector de alta penetración como el de las renovables, se necesitan capacidades técnicas para dar un servicio con las garantías y seguridad que exige el sistema. En esta línea se expresó el miércoles el consejero delegado de la eléctrica, José Bogas, que ve «razonable» que el Ministerio para la Transición Ecológica ponga en marcha esas subastas para animar a la competencia, facilitar la entrada de nuevos actores y para «controlar» el ritmo de entrada de nueva generación renovable.

Endesa destaca mejoras que incorpora el nuevo sistema de pujas, pero considera que las subastas no deberían ser especulativas con el precio

La eléctrica destaca mejoras de la nueva norma, como la fijación de un precio límite para recibir el precio de subasta, el conocido como «precio de exención de cobro». Considera que el nuevo sistema de pujas está más enfocado a las necesidades financieras de los desarrolladores de pequeños proyectos y los productores industriales. Pero, en general, cree que el los cambios introducidos en el nuevo sistema de subastas van por el camino correcto.

La compañía, de hecho, tiene una base de clientes estable que le permite desarrollar sus planes de crecimiento de renovables y cubrir su consumo, lo que les hace no depender de las subastas, algo de lo que no pueden presumir otros nuevos actores que entran en el mercado y que no son compañías integradas verticalmente. Para el consejero delegado, las subastas no deberían ser especulativas en el precio y debería regir un sistema que haga que no trasladen el precio al mercado mayorista.

En estos momentos, la penetración de renovables en España es inferior a la de nuestros vecinos portugueses. Nuestra red de transportes, en concreto, es mucho más mallada que la de Portugal. Por eso se puede decir que en España hay ahora mismo mucha más capacidad de acceso en las redes para albergar más generación renovable que en Portugal, lo que explica que pese a que el acceso a la red en el país luso es un recurso más escaso, hayan optado por subastas en las que se otorga un régimen retributivo y el acceso a la red.

Otro aspecto diferenciador de las subastas portuguesas es la opción de concurrir con un esquema de mercado o de tarifa. A través de diferentes tasas de descuento, esta decisión reconoce el valor que cada esquema tiene para el sistema. Lo que, a juicio de Endesa, parece un buen planteamiento para la integración en el mercado.

En España hay acceso a la red para construir más del doble de la potencia renovable que necesitamos para cumplir los objetivos de 2030. Por ello, Endesa considera que no necesitamos una subasta económica del acceso. De haberla se convertiría en un elemento que fomentaría la especulación.