La transición energética. Esta afirmación ocupa desde hace años parte del imaginario colectivo. La idea pretende cambiar la estructura del modelo energético. Se trata de una tarea con una complejidad notoria pero que a largo plazo constituirá grandes beneficios. El hidrógeno se postula como un factor diferencial para favorecer la transición energética.

Las características del hidrógeno hacen de él un elemento muy atractivo para impulsar esta transformación. Las gigantes energéticas saben de esta capacidad. Así lo ha evidenciado Endesa, que del centenar de proyectos que ha presentado al Gobierno para optar a parte del Fondo de Recuperación Europeo, incluye más de 20 referentes al hidrógeno.

La compañía perteneciente al grupo Enel ha señalado que la extracción de hidrógeno requiere equipamientos eléctricos de alto consumo, de ahí que el precio carezca de competitividad. Endesa pide el aumento del apoyo económico europeo para superar esta barrera. Según han indicado fuentes de Endesa, la creación de una industria de hidrógeno sostendría las necesidades tecnológicas. Además, proponen la formación de pequeños proyectos que ejerzan como piloto para otros más grandes, lo que favorecerá una mayor investigación.

Endesa ha propuesto una serie de vías para desarrollar el hidrógeno hasta 2023, ámbito temporal de uso de los Fondos de Recuperación de la Unión Europea. Estas medidas buscan la descarbonización de centrales térmicas y la producción de hidrógeno verde como propósitos principales.

Descarbonización

El hidrógeno no es una fuente de energía, sino un «transportador» que tiene una densidad energética excepcional -más del doble de la del gas natural-. Para ayudar a la descarbonización es posible producir hidrógeno a partir de energías renovables como la solar y la eólica, gracias a un proceso de electrólisis. La capacidad como transportador de energía permitirá el almacenamiento del hidrógeno para alimentar las nuevas centrales -o adaptaciones de las actuales-. Éstas sustituirán el gasoil por la combustión de hidrógeno.

La generación de calor a partir de calderas de hidrógeno evitaría las emisiones contaminantes. Esto se consigue mediante la producción de energía renovable e hidrógeno para sustituir el autoconsumo eléctrico y térmico de industrias que tienen cogeneración.

Producción hidrógeno verde

El hidrógeno verde es aquel que ha sido creado por electrólisis alimentada por electricidad de origen renovable. Su producción en emplazamientos de carbón impulsaría la transición energética. El 98% del hidrógeno se obtiene de combustibles fósiles (76% del reformado del gas natural y 22% de la gasificación del carbón) y un 2% por electrólisis. Endesa usaría la energía fotovoltaica para fomentar la electrólisis, que serviría para abastecer a clientes industriales. Este suministro ayudaría a clientes externos a Endesa a descarbonizarse.

La electrólisis se obtiene por fuentes renovables, por lo que no genera ninguna contaminación en su producción. La producción actual de hidrógeno es responsable de unas emisiones de dióxido de carbono iguales a las que emiten Reino Unido e Indonesia juntas.

Interés económico

La visión de Enel es clara en este punto: la electrificación ofrece la ruta más barata y sencilla para descarbonizar grandes porciones del uso total de energía final. Además, el grupo propietario de Endesa considera que el mejor uso del hidrógeno es como complemento de la electrificación, y no como competidor, para descarbonizar sectores difíciles de abatir. Explican que el hidrógeno necesita ser alimentado por electricidad 100% renovable: es la única vía de producción verdaderamente sostenible

Con respecto a los usos: principalmente se usa en refinerías y plantas de amonia (como materia prima). Podría ser un sustituido del gas en industrias que requieran un alto aporte calorífico y en cierto sectores del transporte pesado.