En los últimos 30 años se ha doblado la intensidad del trabajo que realizamos. Trabajamos más y a un mayor ritmo, sobre todo los empleados digitales, los tecnológicamente conectados, que pueden «enchufarse» desde casa o son accesibles vía WhatsApp, una herramienta de comunicación personal que en muchos casos ha pasado a estar disposición del empleador.

«La publicidad de los móviles de los años 2000 hablaba de que tendrías la libertad en tu mano… quién nos iba a decir que sería al revés», reflexiona el sociólogo, profesor universitario e investigador de la Universidad Carlos III de Madrid y la Universidad Pontificia Comillas Óscar Pérez Zapata, que plantea directamente si es lógico que te hagan elegir entre la salud y tener éxito.

Zapata lleva años investigando los efectos de la digitalización del trabajo y de su intensificación, sobre todo en la salud. El llamado burnout, cada vez más importante y analizado en los países anglosajones, donde los resultados apuntan a que los efectos del estrés de los trabajadores están costando importantes cantidades a las arcas públicas.

En Reino Unido, uno de los lugares con más estadísticas sobre en qué medida las cargas de trabajo influyen en el estrés, los datos revelan que este es la causa de la mitad de las bajas laborales. En el curso 2019-2020, los trabajadores afectados faltaron 17,9 millones de días. No es el único lugar donde la preocupación sobre los riesgos del estrés es creciente: en Francia, la ola de suicidios en France Telecom, ahora Orange, entre 2007 y 2011 (36 personas se quitaron la vida) reabrió el debate y el país creó una ley de desconexión digital en 2017.

«Esto es un invisible muy gordo», recuerda Zapata. «Imagina la cantidad de dinero que se gastan los estados en salud. ¿Cuántos problemas de salud están motivados, condicionados o agravados por el trabajo?».

El profesor, sobre todo, remarca lo que está ampliamente documentado por los estudios: que constantemente trabajamos con plazos muy ajustados, que la carga de trabajo por empleado ha subido (y no las horas) y que queda a la merced del empleado el rebajar ese volumen de tareas, cuando, opina, debería existir una regulación al respecto.

Un problema ya existente, pero agravado por la pandemia

Las cifras de la agencia europea Eurofound sobre en qué medida el teletrabajo tiene influencia en que los empleados trabajen desde casa después de su horario para cumplir exigencias apuntan que el 20% de los europeos lo hacen de forma habitual, mientras que el porcentaje sube hasta el 60% en el caso de quienes teletrabajan.

Son cifras recopiladas antes de que estallase la pandemia del coronavirus, pero que se han visto agravadas con esta crisis. Zapata recuerda la vinculación entre el aumento horas de trabajo con problemas salud: «Si trabajas en tu tiempo libre vas a tener más problemas de salud en el 50% de los casos».

La encuesta relaciona directamente a los teletrabajadores y a los trabajadores digitales con más problemas de salud, de trastornos musculoesqueléticos a problemas de sueño, estrés, ansiedad, dolores de cabeza y cansancio ocular, en algunos casos por el propio uso de la tecnología y otros por aspectos de la organización de ese trabajo, o la suma de ambas.

Este es un problema que ya existía, pero se ha visto agravado por la pandemia. La crisis del coronavirus ha generado más trabajo en muchos sectores, ha disminuido la desconexión y, por tanto, ha causado más problemas de salud, aunque todavía no está claro su impacto en el mercado de trabajo. Sí es conocido que hasta el 40% de los trabajadores cambiaron al teletrabajo en algunos países de la UE, lo que da algunas pistas.

En España

En España, el 30% de las bajas laborales son causadas por el estrés y la ansiedad, según los datos del 2018 del Instituto Nacional de Estadística (INE). Pero los expertos denuncian que el teletrabajo y el derecho a desconectar no tienen un papel importante en el debate político por ahora.

Según el último Informe sobre el Teletrabajo de Infojobs, la salud es una de las principales tareas pendientes del teletrabajo y el 27% de los trabajadores españoles han padecido problemas físicos tales como dolores musculares o problemas de visión por este motivo, el 35% más en el caso de las mujeres.

¿Qué hacer para remediarlo? Hace unos días, Inspección de Trabajo anunció que la ley de Prevención de Riesgos Laborales de 1996 también se encargará de medir los riesgos que afectan potencialmente a la salud mental de los empleados, y existen algunas iniciativas que van en esta línea, como la jornada de 4 días de Errejón y Más Madrid, o la de la Comisión Nacional para la Racionalización de los Horarios Españoles (ARHOE).

Pero lo que los expertos reclaman es una ley del trabajo y ley de desconexión digital que entre en la complejidad necesaria para cambiar el peso de la responsabilidad de cambiar estas situaciones del trabajador a la empresa.

«Porque Alba puede negociar con su jefe que no le escriba al Whatsapp a las 10 de la noche… pero Alba sabe cómo está el mercado de trabajo, y sabe que plantear eso suponer tener un riesgo», incide el profesor, apuntando también al peligro de percibirlo como un «lo hago porque quiero», ya que las dinámicas sociales cuestionan que, incluso cuando se percibe así, se haga voluntariamente.

Además, recuerda, esas leyes deberían incidir en la parte que más falta, la de las sanciones, para que no valga todo, y pueda ponerse freno a las dinámicas, empezando por asegurarse de que el trabajador no tiene más carga de la que es saludable.