Se ha convertido en una de las empresas más representativas de la tecnología y, sobre todo de la Inteligencia Artificial. Lejos de los ruidos y de los focos de empresas como Amazon, Meta (antes Facebook) y otras gigantes multinacionales, la empresa argentina no ha dejado de crecer. Tanto es así que ya es un unicornio y colabora con empresas tan importantes como Google y Disney. Desde hace varios años, se han convertido en una de los voces más autorizadas para explicar la realidad de la IA en Europa, China o Estados Unidos. Luis Ureta, country general manager, repasa la actualidad del sector y de la compañía.

Pregunta.- ¿Por qué España es un sector tan estratégico para vosotros?

Respuesta.- España es un mercado clave en nuestro plan de expansión en Europa, por diferentes motivos, uno actuar como puerta de entrada a esta región, en la que hemos puesto el foco y estamos dedicando gran parte de nuestros esfuerzos, otro, por la gran afinidad cultural existente entre las dos regiones, España y Latinoamérica, que a nivel empresarial se ha reflejado gracias a las empresas del Ibex 35 y a tantas otras compañías internacionales que han apostado por la región. Sumado a todo ello, hemos identificado en esta región numerosas razones por las que invertir en talento y tecnología, incorporando el talento español a nuestra propuesta global, tanto en Madrid como en Barcelona, Málaga y el resto de regiones españolas en las que vamos a seguir creciendo.

P.- Alicante, Málaga.. ¿Qué aportan estas ciudades a la economía española?

 R.- Alicante o Málaga son ciudades que están trabajando hacia un modelo de ciudad del siglo XXI, que cuentan además con atributos y características particulares a nivel de infraestructuras, cultura, talento, e, incluso, capacidades industriales y demás elementos que suponen un reclamo para las compañías internacionales y que, por ende, están teniendo un impacto positivo en la economía española. 

P.- ¿En qué se diferencia la empresa desde que Google puso vuestros ojos a ahora?

 R.- Hace más de 15 años, en 2006, que Google puso sus ojos en nosotros y empezamos a trabajar con ellos como desarrolladora de software, convirtiéndonos así en la primera empresa con la que Google externalizó uno de sus servicios de tecnología. Empezar a trabajar con Google nos permitió conseguir sinergias con otras muchas empresas nativas digitales de la Coste Oeste, como LinkedIn o Electronic Arts, e hizo crecer a Globant, adoptando nuevas metodologías y un modelo organizativo ágil y horizontal que mantenemos hasta el día de hoy, y que se ha convertido en uno de nuestros pilares, ​​junto con nuestra cultura digital y visión respecto a la Inteligencia Artificial, a la hora de ejecutar proyectos de transformación digital.

P.- ¿Y las propias tecnológicas?

 R.- Cada vez trabajamos con más compañías nativas digitales, efectivamente. Esto se debe en gran medida a nuestra experiencia y casos de éxito con grandes clientes en el ámbito de la tecnología, como es el caso de Google. Actuar como aliado de este tipo de empresas es para nosotros una ventaja en muchos aspectos, ya que, además de ofrecerles nuestro expertise, aprendemos también de sus modelos de trabajo ,  su cultura y su velocidad. Esto nos aporta una visión mucho más amplia a la hora de trabajar con clientes en cualquier sector. 

P.- ¿Se apuesta lo suficiente por la Inteligencia Artificial en Europa?

 R.- En Europa se apuesta cada vez más por la inteligencia artificial. Es posible que, comparada con países como Estados Unidos o China, tengamos la percepción de que hay mucho recorrido por delante, pero cuando consideramos a la región en su conjunto vemos claramente un tercer polo de desarrollo en inteligencia artificial, entre otras cosas. Europa tiene particularidades en aspectos como privacidad de datos o intención de regulaciones sobre el impacto de determinados algoritmos o los casos de uso, las sutilezas en las diferencias de legislación entre regiones, etc., que generan un entorno único y que puede ocasionar que, en etapas iniciales, los emprendimientos o las empresas se manejen de manera más discreta, pero tienen el mismo potencial de adopción que en otras regiones del mundo. En ese contexto, sí observamos una aceleración en los esfuerzos dentro de la inteligencia artificial en Europa. 

P.- ¿En qué debemos mejorar respecto a Estados Unidos o China?

 R.- Ambos son casos extremos en cuanto a disponibilidad de capital, acceso a datos, capacidad de implementación a escala o controles centralizados. Un aspecto donde Europa puede desarrollarse de manera particular tiene que ver con la interoperabilidad entre modelos, formatos de datos o estándares que permitan una adopción o mercado más amplio, que permita replicar, con las características locales, algunas de las ventajas que se pueden ver en Estados Unidos o China. Por otro lado Estados Unidos y China superan a Europa a la hora de escalar tecnología , no de producirla aquí hay una Gap en las herramientas de financiación especialmente Venture Capital.

P.- ¿Podríamos disfrutar de nuestra vida digital como la conocemos hoy sin ella? 

 R.- Personalmente, no me imagino una vida sin la intervención de lo digital. La tecnología está presente en nuestro día a día, en más ámbitos incluso de los que nos imaginamos. Nos hemos vuelto dependientes de ella, pero no por ello sus usos son siempre negativos y perjudiciales. Gracias a la digitalización y los avances tecnológicos hemos evolucionado como sociedad, resuelto enigmas del mundo, encontrado la cura de múltiples enfermedades, etc. En Globant somos conscientes de que la tecnología también puede ser nociva si no se usa correctamente, algo que va totalmente en contra de nuestra cultura corporativa. Por eso, como empresa tecnológica, nos sentimos comprometidos con nuestra sociedad y queremos hacer todo lo que esté en nuestra mano para luchar contra los malos usos de la tecnología. Con este fin, recientemente hemos lanzado Be Kind TechFund, un fondo de 10 millones de dólares destinados a apoyar a startups tecnológicas que luchan contra el mal uso de la tecnología en la sociedad.

P.- Big data, Inteligencia Artificial o smart cities… hace poco más de seis años eran palabras que nos sonaban muy lejanas. ¿Cómo hemos aprendido a manejar la tecnología?

 R.- Estos últimos dos años hemos aprendido, en parte por un proceso de maduración natural, pero también a la fuerza, debido a situaciones como la pandemia, que pusieron de manifiesto cómo teníamos adopciones parciales, que ante el estrés de la pandemia se rompían. En el caso de tecnologías como Big Data, estas se han vuelto tan imprescindibles para las empresas que ya no se las menciona como una novedad, sino como una necesidad para operar competitivamente a escala. El Big Data ya no es algo que sencillamente aporte valor, sino que es una necesidad para ser eficientes en el uso de datos. También en la tendencia hacia el auto-servicio o consumo impulsado por los mismos usuarios y generadores de datos, sin tanto énfasis en una función centralizada.
Con la Inteligencia Artificial estamos pasando por ese proceso de maduración también. Ya la industria se va dando cuenta que “porque tiene IA” no hace a la propuesta de valor, sino que la IA es una manera muy efectiva de resolver problemas de usabilidad, decisión, de negocio, etc. Las organizaciones se enfocan en ese valor, lo cual vuelve mucho más efectiva a la tecnología, aunque se pierde un poco el nivel aspiracional que la ha impulsado en los últimos años.

P.- ¿Qué nos queda por ver en IA a corto plazo?

 R.- A corto plazo hay un impulso muy fuerte por facilitar el despliegue y el uso en la práctica de mejor manera de los modelos de IA, así como poder utilizarlos en dispositivos embebidos y en IoT. También en temas de privacidad, cómo aprender de la manera en que los usuarios utilizan los productos, sin utilizar nada que exponga sus datos personales. Hay una interacción entre el diseño de las aplicaciones, dificultades técnicas y costumbres de los usuarios en cómo considerar los productos con IA de manera interactiva, y no como respuesta definitiva. Vamos a ver cada vez más aplicaciones con usos de la IA complementando la creatividad, y no sólo primordialmente en un contexto de optimización.

P.- ¿Cuál es el ámbito en el que la IA se antoja indispensable?

 R.- Siempre que nos enfrentamos a una cantidad masiva de decisiones no triviales y repetitivas nos acercamos a esta tecnología. No implica que todas esas decisiones deban ser automatizadas, sino que hace falta el apoyo de la IA. Esto no se relaciona tan particularmente con un ámbito de aplicación particular ya que es una tecnología que puede estar funcionando en cualquier sector y en cualquiera de sus ámbitos, desde por ejemplo cuestiones financieras, movilidad, salud y bienestar, productividad digital, industrialización, cadenas de suministro, etc. sino en la mecánica y en el soporte a la búsqueda, creatividad y mejora en la toma de decisiones, por eso es que cada vez en más aspectos se usa la IA, aunque en muchas ocasiones no seamos plenamente conscientes de que estamos haciendo uso de ella. En la actualidad, las empresas pueden considerar que eludir la inversión en IA y Big Data puede darles un cierto margen económico en cuanto a su capital, pero la realidad es que de esta forma están perdiendo de vista eficiencias y oportunidades que se acumulan con el tiempo. Ignorando esta dimensión, a las empresas les resultará cada vez más difícil competir, y cada vez más caro estar actualizadas y convertirse así en organizaciones que sigan siendo relevantes y adaptadas a los tiempos actuales. 

P.- Tras una pandemia… ¿Cómo ha cambiado la empresa?

 R.- En el caso de Globant, como en el de muchas otras empresas, los primeros meses de pandemia vivimos cierta sensación de incertidumbre, pero también sentimos que nuestra agilidad podría ser un gran aliado, empezamos a apoyar a nuestros a reorganizarse como consecuencia del covid.  Por eso en muy  poco tiempo empezamos a notar una recuperación bastante acentuada de nuestra actividad, tanto en España como en todas nuestras regiones. Esta recuperación, e incluso aceleración de nuestra actividad, se debió, por un lado, a que las compañías aceleraron los proyectos digitales que ya tenían definidos previamente, pero también a la generación de nuevos proyectos por parte de múltiples compañías que entendieron que necesitaban abordar una serie de cambios para adaptarse a los nuevos hábitos digitales establecidos por esta crisis.  Gracias a esto, Globant no ha cambiado pero sí podemos decir que está creciendo a una velocidad sin precedentes.