El sector del aceite de oliva español quiere dar un paso adelante para blindarse frente a la competencia y el fraude. Ahora mismo se está diseñando un sistema de autorregulación mediante el que asegurar que el oro líquido nacional cumple unos estándares superiores a los que fija la normativa vigente aprobada por el Gobierno el pasado mes de agosto.

Las compañías que decidan adherirse a este certificado de calidad -que entrará dentro de poco en marcha- podrán asegurar al consumidor a través de auditorías privadas que su producto está por encima de lo legalmente exigido tanto en los aspecto fisicoquímicos como organolépticos.

España es principal productor y exportador de aceite de oliva a nivel mundial, con entre el 40 y el 60% de todo el que demandan los casi 200 mercados a los que se distribuye. Alrededor del 10% de la superficie agraria útil en nuestro país corresponde al olivar, con más de 2,75 millones de hectáreas. Además, el aceite de oliva es el tercer producto agroalimentario más exportado, por un valor superior a los 2.800 millones de euros cada año.

Hasta el momento, ya hay varias cadenas de la gran distribución interesadas en que el aceite que comercialicen incorpore este sello de calidad. «No me imagino otro escenario en el que la mayoría de las compañías se sumen a esto. Lo hemos visto clarísimo desde un primer momento», añade Ignacio Silva, presidente del Grupo Deoleo, propietario de marcas como Carbonell, Bertolli o Carapelli.

«España se ha convertido en una potencia alimentaria, pero si hay un producto icónico es el aceite de oliva. Cuando uno es líder, tiene más enemigos e intentan sacarle las vergüenzas, así que tener un mecanismo de autocontrol así es positivo», opina José Miguel Herrero, director general de la Industria Alimentaria del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.

De momento, un comité de expertos formado por operadores comerciales, asociaciones de distribución y de consumidores y la propia Administración está ultimando los detalles de su aplicación práctica. Se contempla que pueda diseñarse una etiqueta específica para los envases para diferenciar los aceites de oliva adheridos al certificado de calidad.

Ahora el sistema será puesto a disposición de la Entidad Nacional de Acreditación (ENAC) y comenzarán en breve las primeras pruebas piloto. Según Iñaki Benito, director general de la Fundación Patrimonio Comunal Olivarero, los operadores «tendrán que estar dispuestos a abrir las puertas de sus instalaciones a las auditoras 24 horas al día y 365 días al año» para «dotar de la máxima transparencia al sector».

Detrás del nuevo certificado están las principales organizaciones agrarias y las almazaras, tanto a nivel cooperativo como industrial. Asimismo, participan las industrias envasadoras y las compañías exportadoras, así como las administraciones con los ministerios de Agricultura, Trabajo y Comercio. Y por la parte autonómica, se suman tanto la Junta de Andalucía como la de Castilla-La Mancha.

«Seguramente que al principio habrá empresas que estarán esperando a ver cómo funciona», considera Antonio Luque, presidente de la cooperativa Dcoop. «Pero a nivel de sector nos puede permitir consolidar la imagen del aceite de oliva español en el mundo», remata.

«Creemos que va a ser un sistema robusto y pionero que podrá ser importando por otros mercados. Queremos buscar la confianza del consumidor y blindar la imagen del producto y eliminar cualquier noticia de fraude», añade Benito.

Los directivos han aprovechado la presentación de la World Olive Oil Exhibition para intercambiar impresiones sobre la calidad del aceite de oliva español. El citado encuentro dará cita en el recinto ferial de Ifema (Madrid) el 8 y 9 de marzo a los países productores, a los consumidores y a todas las empresas que giran alrededor del aceite de oliva para consolidar el negocio y abrir nuevos mercados. En total, la feria contará con más de 47 países participantes y más de 1.000 empresas.