Economía

Mónaco abre la puerta a incautar bienes de oligarcas rusos en el Principado

Mónaco, un rico microestado que atrae desde hace décadas a las fortunas rusas, ha abierto las puertas a incautar bienes de los oligarcas incluidos en la lista de la UE en el marco de las sanciones impuestas a Rusia tras la invasión de Ucrania. Seducidos por sus ventajas fiscales, su seguridad y buen clima, la influyente comunidad rusa en este país de apenas 38.000 habitantes no ha dejado de crecer. Desde 2008 hasta la actualidad, los residentes rusos se triplicaron. Hoy rondan los 800, algunos de ellos multimillonarios con importantes inversiones en el turismo y el sector inmobiliario. Su presencia se multiplica por cuatro durante los soleados veranos. A todos ellos la guerra en Ucrania los ha dejado señalados.

Como Suiza -otro país con ventajas fiscales-, Mónaco se apresuró a anunciar que se había adherido a la lista de unos 500 oligarcas publicada por la UE a los que se debía sancionar por tener lazos con la Rusia de Vladímir Putin. «No pertenecemos a la UE, pero sí a la zona euro. Por ello aplicamos inmediatamente las directrices del bloque», señaló en entrevista con EFE el jefe de Gobierno del Principado, Pierre Dartout.

Molesto por la etiqueta de «paraíso fiscal», la segunda autoridad por detrás de Alberto II en ese minúsculo país recordó que «siempre» han cumplido las normativas: «No es la primera vez que congelamos fondos, ya lo hicimos en casos de terrorismo y de blanqueo de capitales».

Desde su despacho monegasco, en lo alto de la célebre Roca y con vistas a gran parte del escarpado territorio, no dio detalles de cuántos y quiénes son los multimillonarios rusos de Mónaco afectados por las medidas de la UE. Sin embargo, aseguró que estrecharán más el cerco si es necesario, confiscando bienes como los yates atracados en el puerto. «La incautación es perfectamente posible, aunque todavía no se ha dado», confió el alto funcionario, quien calculó en «un poco menos de una decena» los barcos de lujo susceptibles de aprehensión. La semana pasada, las autoridades monegascas bloquearon por precaución uno atribuido al millonario ruso Sergei Galitsky, propietario del club de fútbol Krasnodar.

Rybolovlev, duelo del Mónaco

Mónaco, incrustada en el sur de Francia y cerca de la frontera italiana, es un crisol de más de un centenar de nacionalidades. Entre ellas, figuran unos 150 ucranianos con residencia fija. ¿La tensión con los rusos puede desbordarse como ha sucedido en otros lugares? «Estamos habituados a vivir juntos. De momento, no ha habido incidentes importantes, aparte de alguna discusión acalorada», aclaró el ministro de Estado (cargo equivalente al de un primer ministro).

El Principado, que cuenta con ilustres vecinos como el tenista Novak Djokovic o el automovilista Max Verstappen, tiene en su censo a la 390 fortuna del mundo. Se trata del presidente del club de fútbol AS Mónaco, el ruso Dmitri Rybolovlev, quien se enriqueció en los 90 y 2000 con la compra de empresas estatales rusas, entre ellas la de fertilizantes Uralkai.

El propietario del Mónaco, quien delegó en 2019 su administración a otro ruso, Oleg Petrov, no es una figura cercana a Putin. Para mostrar su distancia con Moscú, Rybolovlev anunció este miércoles que hará donativos a la Cruz Roja para paliar la situación humanitaria en Ucrania. Según fuentes próximas a la entidad consultadas por EFE, el oligarca no está en la mira de las autoridades europeas ni estadounidenses y no pretende poner a la venta el club que compró en 2011.

Inquietud en la Iglesia ortodoxa

A dos calles del lujoso puerto, donde ya han comenzado los preparativos para las gradas del Gran Premio de Fórmula 1 de mayo, se sitúa la iglesia donde una veintena de ortodoxos acuden a misa. El sacerdote ruso, Vadim Zakrevsky, atiende a un equipo de EFE con un gesto que transmite desaliento y preocupación. «Hay miedo respecto al futuro, sobre todo entre los ucranianos. Mi propia mujer tiene familiares en Ucrania».

Zakrevsky también es originario de este país hoy azotado por la guerra. Nació en 1961 en Jmelnitsky, antigua ciudad al oeste de la Unión Soviética que pasó a ser ucraniana después de la caída del bloque comunista.

El sacerdote oficia misa para rumanos, moldavos, rusos, ucranianos y franceses y no ha percibido tensión entre ellos: «Entienden que en esta situación solo les queda rezar y ayudar al prójimo». Precisamente, la Iglesia que dirige está ayudando directamente a Ucrania recolectando bienes de primera necesidad para enviarlos al país.

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