El presidente de Ericsson, Ronnie Leten, ha confirmado que la tecnológica sueca está llevando a cabo una revisión exhaustiva sobre el comportamiento de la compañía en relación a los pagos al Estado Islámico en Iraq, según informa la agencia Reuters.

Hace unas semanas el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ por sus siglas en inglés) publicó una serie de documentos en los que se mostraba que Ericsson pagó millones de dólares a través de sobornos y creó fondos en negro para potenciar su negocio en Irak. Para ello, habría utilizado un patrón de pagos ilegales con personas con conexiones políticas y subcontratistas no investigados con relaciones con la organización terrorista del Estado Islámico.

Según recoge Servimedia, además de aclarar estos hechos, la investigación interna anunciada esta semana tiene como objetivo determinar la transparencia de la compañía en relación con la investigación abierta por el Departamento de Justicia de Estados Unidos. Este órgano acusó a Ericsson de romper los términos de un acuerdo firmado con los fiscales americanos en el año 2019 al no revelar completamente todos los detalles de su mala conducta en Irak.

Según señala Reuters, el acuerdo implicaba que el Departamento de Justicia acordó que no procesaría a la compañía de telecomunicaciones si esta pagaba más de 1.000 millones de dólares en multas y otro tipo de tasas, implementaba “rigurosos controles internos”, cumplía con la legislación estadounidense y cooperaba plenamente con cualquier investigación en curso.

La semana pasada la compañía nombró a un nuevo director jurídico, Scott Dresser, y sustituyo a Xavier Dedullen, que era el máximo responsable de esta área desde el año 2018, para abordar este problema de corrupción.

En este contexto, Ronnie Leten, ha afirmado que la compañía sigue colaborando con el Departamento de Justicia estadounidense y destaca que el consejero delegado, Borje Ekholm, sigue contando con la plena confianza del consejo.

No obstante, el máximo responsable de Ericsson a nivel global ha sido objeto de numerosas críticas por la gestión de la compañía en el problema de los sobornos. Ekholm llegó a admitir los «fallos sistemáticos de control interno» señalados por los fiscales estadounidenses y la falta de procesos para “captar las infracciones”.